Pakistán retira la moratoria sobre la pena de muerte tras el atentado talibán de Peshawar

Varias personas asisten al funeral de uno de los estudiantes asesinados en el ataque talibán contra un colegio gestionado por el Ejército en la localidad paquistaní de Peshawar.
Varias personas asisten al funeral de uno de los estudiantes asesinados en el ataque talibán contra un colegio gestionado por el Ejército en la localidad paquistaní de Peshawar.
Arshad Arbab / EFE

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, ha decidido retirar la moratoria vigente sobre la aplicación de la pena de muerte tras el atentado que acabó este martes con la vida de 141 personas, en su mayoría niños, en una escuela del Ejército en Peshawar, en el noroeste del país.

El anuncio se produce después de la condena internacional al atentado. También los talibanes afganos han condenado la masacre este miércoles. "El Estado Islámico de Afganistán expresa su tristeza por el incidente y ofrece sus condolencias a las familias de los niños asesinados", indica un comunicado distribuido a última hora del martes por el portavoz del grupo insurgente, Zabihullah Mujahid.

"La matanza intencionada de personas inocentes, mujeres y niños, va contra los principios de islam y estos principios deben ser considerados y tenidos en cuenta por cada musulmán", añade el texto.

En el comunicado, los talibanes afirman que su organización "siempre" ha condenado la violencia contra niños, como el ataque en la provincia afgana de Paktika en el que murieron 61 civiles en un atentado suicida durante un partido de voleibol en noviembre y que no fue reivindicado por grupo alguno.

Sin embargo, los insurgentes afganos suelen cometer ataques en lugares públicos y causan un gran número de muertes de civiles.

El principal grupo talibán pakistaní, el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), reivindicó el ataque del martes y lo justificó en que para el Ejército sus familias "son objetivos" en las operaciones militares lanzadas contra los insurgentes en las zonas tribales de Waziristán del Norte y Khyber.

Los insurgentes de Afganistán se unen así a la enérgica condena internacional que provocó el ataque contra la escuela gestionada por el Ejército.

Funerales entre fuertes medidas de seguridad

Tras el atentado, Pakistán ha amanecido este miércoles de luto, con banderas a media asta, colegios cerrados y el inicio de los funerales. Vigilias con velas y rezos en mezquitas en honor a los fallecidos se sucedieron a lo largo de toda la noche en diferentes ciudades paquistaníes, mientras en Peshawar comenzaron los ritos funerarios que se llevarán a cabo de forma conjunta entre fuertes medidas de seguridad.

En esa localidad, capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, colindante con las zonas tribales en las que se refugian los insurgentes y escenario habitual de atentados, cerraron todas los centros educativos, mientras que en Islamabad las instituciones gubernamentales no han abierto, según informan los medios locales.

El Gobierno se reúne este miércoles con los principales partidos políticos para discutir la situación tras el ataque, que el primer ministro, Nawaz Sharif, calificó de "tragedia nacional", tras declarar tres días de luto.

El líder del opositor Pakistan Tehreek-e-Insaf, Imran Khan, que ha encabezado las protestas y movilizaciones en las calles contra el Ejecutivo, también estará presente en ese encuentro.

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