El tiempo corre a favor de los pacientes con dolencias cardíacas.

Médicos del hospital Gregorio Marañón han implantado por primera vez en España una válvula cardiaca por cateterismo a dos pacientes de 96 y 81 años, que no podían ser operados a corazón abierto debido a su elevado riesgo quirúrgico.

Ambos fueron dados de alta a los tres días de la intervención.

Este procedimiento abre las posibilidades terapéuticas a un grupo aproximado de mil personas con esta patología
El
doctor Eulolio García, cardiólogo de este hospital madrileño y autor de las operaciones, explicó que el procedimiento "abre las posibilidades terapéuticas a un grupo aproximado de mil personas con esta patología" que, por su alto peligro quirúrgico, eran excluidas de la sustitución valvular aórtica por medio de cirugía.

Resaltó que las personas que padecen obstrucción de la válvula aórtica -la enfermedad cardiovascular más frecuente en personas mayores- y que pueden ser operadas, continúan con vida a los cinco años de la intervención, mientras que, en ese mimo periodo de tiempo, "fallecen el 80 por ciento" de las que quedaron excluidas.

García aventuró que, en el plazo de cinco años, más del 50 por ciento de los pacientes que se operan a corazón abierto podrán ser intervenidos con esta técnica, unos 2.500 de los 4.500 enfermos que pasan por los quirófanos españoles cada año por estenosis aórtica, con el consiguiente postoperatorio de ingreso en el hospital o, incluso, pasando hasta tres días en la UVI.

Con un cateterismo

Supone solamente una punción en la ingle para la introducción del catéter y un alta hospitalaria más rápida
La innovadora operación, precisó el especialista, consiste en introducir un catéter a través de la arteria femoral que lleva incorporado una válvula aórtica percutánea y que, una vez implantada, cumple su función de extraer la sangre del corazón para el resto del cuerpo.

"El hecho de llevarse a cabo por medio de un cateterismo supone solamente una punción en la ingle para la introducción del catéter y un alta hospitalaria más rápida tras la intervención", matizó.

El experto explicó que la función de una válvula cardíaca es que se abre cuando sale la sangre del ventrículo hasta la arteria aorta y se cierra cuando ya ha salido pero "las que se deterioran con el paso del tiempo" no permiten que circule la cantidad de flujo sanguíneo suficiente, un problema que, apuntó, "puede afectar aproximadamente al 15 por ciento de los pacientes".

¿A quiénes se les aplicaría?

La sustitución de la válvula aórtica por cateterismo formará parte de la cartera de servicios del Gregorio Marañón que, en una segunda fase, tiene previsto abordar las intervenciones en pacientes cuyo grosor de la arteria femoral no fuera el suficiente.

En los casos en que la estrechez de la arteria impida el paso del stent (elemento metálico que sujeta la pared de las arterias) con la válvula incorporada, se procederá a una cirugía "mínimamente invasiva por medio de una pequeña incisión en el tórax" del paciente, que permitirá introducirla en su corazón.

Tras el éxito obtenido, las operaciones por cateterismo también se practicarán en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid al tiempo que expertos de distintos centros hospitalarios se han puesto en contacto con el Gregorio Marañón para aprender in situ cómo se desarrolla la técnica.

Este último hospital es el mismo centro donde hace unos meses se realizó el primer implante del mundo de células madre en el corazón para generar vasos sanguineos.