Victoria Beckham acudió a un céntrico hotel acompañada por sus hijos y por sus guardaespaldas.

La ex Spice Girl se mostró con la prensa como de costumbre, evasiva, borde y con grandes aires de grandeza.

Victoria dijo encontrarse "very happy" (muy contenta) con su nueva vida en Estados Unidos y no quiso hablar de sus vecinos, y ahora grandes amigos, Tom Cruise y Katie Holmes y de la nueva casa que ella y David se han comprado junto a ellos.