El sargento de la Guardia Civil, perteneciente a la Unidad Central de Información, comenzó un informe en marzo de 2004 sobre el material explosivo y el tráfico telefónico de las personas que colaboraron en su obtención y distribución.

Según el perito, recibieron información sobre los detonadores —primero— y sobre el envoltorio de explosivos de Leganés —después—: "Los cartuchos eran todos de Goma2 ECO, fabricados en Páramo de Masa", matiza el perito.

Distribución a cuatro minas

Trashorras. (La Otra)A partir de ese momento se empezaron a analizar los canales de distribución: "Asignamos un color a cada una de las cuatro numeraciones de los cartuchos", explica el sargento.

Todas las numeraciones de los envoltorios apuntaban a Columbiello (Asturias), que sólo distribuía material explosivo a cuatro minas: Coto, Carbonar, Coto Minero y Mina Conchita.

"Mina Conchita pedía 250 kilos cada semana", asegura el perito, quien ha explicado que los explosivos sólo pudieron salir de mina Conchita con ayuda de alguien que estuviera dentro y "pudiera falsear los datos": "Salió una gran cantidad de explosivos entre el 23 de enero y el 23 de febrero", afirma. 

De hecho, el sargento ha dejado claro que para llegar hasta los explosivos "hay que conocer aquello, hay que ir específicamente hasta allí y saber dónde está escondido".

Detonadores eléctricos sensibles

Gráfico de distribución de detonadores. (La Otra)Fueron varios los escenarios en donde se hallaron detonadores eléctricos sensibles, tanto de aluminio como de cobre.

"Los detonadores se servían en cajas de 50 unidades", explica el guardia civil.  

Los detonadores procedían de Páramo de Masa, y desde allí iban a Villanueva de Jamuz (León): "La única empresa de la Península Ibérica que recibió un detonador específico de aluminio fue Caolines de Merillés —empresa de mina Conchita—", ha asegurado el perito.

No obstante, el perito ha ido más allá: "El origen probable de los detonadores era mina Conchita porque era la única que contaba con todos los tipos de detonadores y explosivos relacionados con los atentados", agrega.

Mala contabilidad

Emilio Llanos. (La Otra)"El vigilante de mina Conchita, Emilio Llanos, siempre le daba a las autoridades una cantidad de consumo legal, pero luego, él llevaba otra contabilidad a parte".

Así lo ha matizado el perito, quien considera que esto "sólo se hace cuando se quiere falsear el libro de contabilidad".  

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