Xanadú, el delirio de un genio
Ciudadano Kane (O. Welles, 1940) está considerada la mejor película de la historia. Dada la monumentalidad de los escenarios, para el rodaje hubo que utilizar pinturas y miniaturas tridimensionales.
No sólo los reyes construyen palacios. En la película de Orson Welles Ciudadano Kane (1940), un millonario manda construir para su solaz la mansión suprema, el edificio más impresionante, lleno de todos los tesoros artísticos que el dinero puede comprar.

Charles Foster Kane (personaje inspirado en William Randolph Hearst, dueño de un imperio mediático) llama a su casa Xanadú. En el desierto de Florida se construye una montaña artificial con 100.000 árboles y 20.000 toneladas de mármol. Cientos de habitaciones. Tantas obras de arte que nunca podrán ser catalogadas. Zoológicos y acuarios con ejemplares de todas las especies conocidas. Recintos para todos los deportes. Réplicas de pueblos típicos. El monumento más costoso que ningún hombre haya concebido desde las pirámides. «¿Cuánto ha costado?», pregunta un personaje. «Nadie podría decirlo», es la respuesta.

Pero Xanadú acaba siendo una prisión, un palacio vacío, demasiado costosa para abandonarla. Kane muere allí, solo. Los paraísos nunca son lo que parecen.