Inmobiliarias
Los honorarios de las agencias suelen rondar el 5% del precio final en caso de venta. (ESTEBAN).

Ya son más de 180.000 las empresas dedicadas a actividades inmobiliarias, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

El funcionamiento de todas ellas es muy parecido, aunque difiere si el que demanda sus servicios es el propietario de un inmueble o, por el contrario, un potencial comprador o arrendatario.

Tanto si quiere vender como alquilar su casa, un propietario puede establecer tres tipos de relación con la inmobiliaria. Haciendo una nota de encargo, podrá acudir a tantas empresas como quiera.

Si firma un acuerdo de agente único, sólo podrá servirse de esa inmobiliaria, además de sus propios medios. Si, por el contrario, la contrata en exclusiva, se compromete a no vender o alquilar el piso por ninguna otra vía.

Duración limitada

En este último caso, el propietario tiene menos margen de maniobra, pero se asegura que la inmobiliaria dedicará más esfuerzos para lograr su objetivo. Sea cual sea el vínculo, suele tener una duración de entre 3 y 12 meses. Si al cabo de ese tiempo no se produce la operación, la relación se disuelve.

Cuando el que contacta con la inmobiliaria busca una casa para comprar o alquilar, no establece ningún vínculo con ella. Simplemente, se sirve de los inmuebles ofertados sin ningún compromiso ni limitación temporal.

Además de poner en contacto a las partes, las inmobiliarias ofrecen una serie de servicios adicionales, como asesorar sobre el mercado, tasar la vivienda, hacer una intermediación financiera o proporcionar el contacto de profesionales.

"Lo que hacen es dotar de mucha seguridad jurídica a la operación", afirma Jesús Martínez Caja, delegado territorial en Madrid de la Asociación Empresarial de Gestión Inmobiliaria, la patronal del sector.

En cuanto a las comisiones, en general se puede hablar de una mensualidad en el caso del alquiler y del 5% del precio final en una venta –aunque puede llegar hasta el 10%, según la dificultad–.

El pago se produce sólo cuando la operación se lleva finalmente a cabo. Debería ser sufragado por el propietario, aunque suele recaer en el inquilino en forma de subida del precio.

Algunas trampas

Anuncios falsos: Las asociaciones de consumidores han detectado anuncios falsos muy llamativos para atraer la atención del buscador.

Falta de información: También se detecta, en ocasiones, la omisión de algún dato de la casa que se vende, como sus cargas financieras.

Pago de señal: Otro aspecto problemático es el cobro por parte de la agencia de la señal que el comprador paga al vendedor, sobre todo si la venta no se produce.

Cobros por alquilar: Un inquilino no debe pagar directamente a la agencia por encontrarle piso. El pago recae sobre el propietario, que podrá repercutirlo en la renta.

Selección de candidatos: Algunas agencias suben los precios si quien busca un piso de alquiler es joven o inmigrante.

Alquileres sin registro oficial: La ausencia de un organismo regulador que controle su funcionamiento hace que este tipo de prácticas proliferen.