40 alumnas de la promoción de 1957 de la escuela de Magisterio de la Universidad de Valladolid se reunieron ayer en la capital para celebrar sus bodas de oro. Buenos recuerdos afloraron en este encuentro de las primeras alumnas que tuvieron viaje de fin de carrera.

Zulima Bermejo. Jubilada

«En aquellos años la salida era estudiar Magisterio». Estudió en Valladolid y sigue aquí. Sus años de escuela, que no facultad porque en aquel entonces no tenía esa categoría, afirma que «eran otros tiempos». «Ni siquiera estábamos juntos los hombres y las mujeres, no nos dejaban relacionarnos». Entre sus compañeras recuerda a una chica ciega.

Praxedes Gutiérrez. Jubilada

«Algunas no nos habíamos vuelto a ver desde hace 50 años». Su vida laboral, aunque estudió aquí, se ha desarrollado en Lisboa (Portugal), donde ha estado más de 30 años. «Me ha hecho mucha ilusión volver a encontrarnos en esta cita porque a algunas hacía 50 años que no las veía. Ha sido muy bonito».

Mª Asunción Berjón. Jubilada

«Mi padre era maestro y eso me facilitó estudiar Magisterio». Ha venido a Valladolid desde la localidad leonesa de La Bañeza y reconoce que, aunque se jubiló hace diez años, sigue trabajando. «Doy catequesis y ayudo a ancianos. No paro». Su paso por la escuela lo recuerda como una experiencia «muy bonita» y donde lo pasó «muy bien». «Éramos jóvenes y eso lo hace todo muy diferente».