Lo dejó claro durante el juicio: «Soy un peligro público en la calle y debo estar en prisión». Ayer, la Adiencia Provincial le dio la razón. Jesús Agustín Hernández Renes ha sido condenado a 14 años y seis meses de cárcel por agredir sexualmente a una niña de diez años en Miraflores de la Sierra en agosto de 2004.

Hernández ha sido declarado culpable de un delito de agresión sexual con reincidencia. En 1989 ya fue condenado a 46 años por la violación y el asesinato de otra menor, de doce años, en Las Palmas de Gran Canaria.

La sentencia considera probado que el día de los hechos el acusado abordó a la niña en la calle portando un cuchillo y la obligó a subir a su casa. Allí la desnudó y la violó «mientras le decía que si no accedía a sus pretensiones, la mataría».

La niña sufrió diversas lesiones y le ha quedado como secuela un trastorno de estrés postraumático de intensidad grave.

Le mandó un SMS: «Quiero preñarte»

El padre de la niña aseguró durante el juicio que Hernández, la noche antes de la violación, envió a su hija un mensaje al móvil en el que decía textualmente: «Quiero preñarte». El condenado, que pidió que le castrasen, se definió como «ruin» y advirtió al juez de que podría haber sido peor: «Menos mal que Dios me dio lucidez y me fui, porque, si no, la mato».