El agua, el gas, el teléfono, el cable, la luz... Averías y obras abren y tapan las calles de Sevilla una y otra vez, hasta el punto de que al final el espacio cubierto por los baches y parches que provocan acaba ocupando casi más que el asfalto original.

Una lectora, M. Blanco, nos advirtió del aspecto de absoluta dejadez que, por este motivo, muestra una de las calles de su barrio: Muro de los Navarros. Tiene razón, en los 450 metros que esta calle utiliza para conectar la Puerta de la Carne con la Puerta Osario 20 minutos ha contado 110 parches, lo que supone un bache cada 4 metros.

Cada verano, el Ayuntamiento cambia el asfalto de distintas calles de la ciudad,  pero suele centrarse en las grandes avenidas y no en la multitud de calles del casco histórico que pasan décadas sin arreglar.

En 150 metros de la calle Jerónimo Hernández se acumulan más de 50 parches, más otros dos que la recorren de principio a fin paralelos a cada una de sus estrechas aceras. No lejos de allí, entre Doña María Coronel y Santa Ángela de la Cruz, la calle Gerona suma otros 40 baches, y en la zona de la Alameda, el tramo sin adoquines de la calle Santa Clara acumula 97.

La calle Imagen es de las que sí se han reasfaltado recientemente, pero en cambio, se han olvidado de sus aceras protegidas por soportales. Sólo en una de ellas, de la plaza de San Pedro hasta la Encarnación, 20 minutos ha contado otros 60 parches, algunas con losas de distinto color al original, lo que le da a la calle un horrible aspecto de vieja, sucia y descuidada.

Cemento blanco por baldosas

Una de las zonas de Sevilla donde el enlosado presenta peor aspecto es la Plaza de Armas. A la gran cantidad de baldosas rotas se ha unido el nuevo arreglo que ha llevado a cabo el Consistorio. Para evitar que la plaza se encharque cuando llueve, y que el agua sucia se acumule en los desagües que la recorrían de lado a lado, se ha optado por utilizar cemento blanco para tapar los canales y los huecos dejados por las baldosas.