Un ataque aéreo de las fuerzas estadounidenses en Afganistán a última hora del martes provocó la muerte de 21 civiles, entre ellos mujeres y niños, según avanzó ayer Asadulah Wafa, gobernador de la provincia de Helmand, al sur del país. La masacre tuvo como escenario una población en el distrito Sangin, en Helmand, donde las tropas occidentales han estado persiguiendo a combatientes talibanes en las últimas semanas. Estas operaciones habrían dejado ya 90 civiles muertos. La OTAN, que lidera la intervención en Afganistán, aseguró que se deben hacer «todos los esfuerzos» para evitar bajas civiles.