Benedicto viaja a Brasil para recuperar creyentes
Benedicto XVI, en su llegada a Sao Paulo, donde fue recibido por el presidente Inácio Lula Da Silva. (EFE).
Benedicto XVI comenzó ayer su primera visita a América en un viaje de cinco días a Brasil. El principal  desafío del Papa es recuperar fieles en un país «en el que se decide, en parte, el futuro de la Iglesia», según dijo ayer a los periodistas.

A pesar de ser el Estado con el mayor número de católicos del mundo (155 millones), el Papa no se encontrará con un terreno fácil de abonar. Los brasileños destacan por su diversidad religiosa y por sus contradicciones:  la mayoría se dice creyente, pero es poco practicante. Un problema que, según el teólogo Enrique Miret, se debería solucionar «dejando opinar a los seglares en temas religiosos».

Otras religiones

En Brasil cada vez se opta más por el protestantismo y las sectas ganan adeptos por razones como la pobreza y el desmantelamiento de la Teología de la Liberación, que  precisamente Benedicto trató de erradicar en los años setenta. Además, la Iglesia se enfrentará con aspectos que defiende el Gobierno de Lula relacionados con el sexo, como son el aborto, los anticonceptivos y los derechos de los homosexuales.

«La liturgia católica es aburrida»

El que la Iglesia católica pierda seguidores a favor de otras religiones, como el protestantismo, en Suramérica se explica, según uno de los miembros de la Federación Evangélica de España, a que el catolicismo está más cerca de las élites que de los pobres.  El teólogo católico Enrique Miret añade: «La liturgia católica es muy aburrida, hay que acercar la misa a la gente sencilla».