Mar Guillén con su gato.
Mar Guillén con su gato. (Foto: Jorge París)

Planificar un viaje con una mascota sigue entrañando dificultades, a pesar de que encontrar un hotel que admita perros, gatos o cualquier otro animal doméstico resulta fácil.

El problema, muchas veces, sigue siendo el medio de transporte.

La legislación prohíbe expresamente que los animales viajen a bordo con el resto de pasajeros en autobuses, pero algunas compañías de  autocares, como Alsa, permiten llevar al animal en el maletero dentro de un trasportín.

No piden certificados sanitarios ni hay un límite de peso. Los únicos requisitos son pagar el 50% del billete y hacerte cargo de todo lo que puede pasar con el animal.

Renfe sólo admite animales que pesen menos de seis kilos y metidos en un tras-
portín que no exceda los 60x35x35 centímetros.

Durante el trayecto, la jaula deberá estar delante del dueño del animal, sin que moleste a nadie, por lo que no ocupa plaza; a pesar de ello, también hay que pagar el 50% de un billete de tarifa normal.

Si nuestro pasaje de Madrid a Alicante nos cuesta 39,40 euros, el de nuestra mascota será de 19,70 euros, sin podernos acoger, además, a la oferta de ida y vuelta.

Si el viaje es en avión, empresas como Iberia permiten que el animal lo haga en la zona de pasajeros si pesa menos de 8 kg, incluyendo el trasportín donde irá durante el vuelo; en Air Europa el límite son 6.

Si su peso es mayor viajará en la bodega dentro de un contenedor.

Si vas a París el billete de una mascota puede costar 360 euros

Facturar a la mascota cuesta como un exceso de equipaje.

Si el perro pesa 30 kg y viajas de Madrid a Barcelona pagarás 3 euros por cada kg (90 euros),pero si vas a París su billete te costará 360.

Estas normas no cuentan para los "perros lazarillo", que podrán viajar siempre al lado de la persona que guían.

El avión les estresa mucho

Nacho Paunero, presidente asociación el refugio

El coche es el medio más recomendable para que viaje un animal porque podemos parar las veces que haga falta, pero hay ocasiones en las que no queda otro remedio que montarle en un avión, una situación que estresa mucho al animal a pesar de que las bodegas de estos aparatos están perfectamente acondicionadas.

El animal tiene que permanecer dentro de una jaula todo el viaje además de tres horas antes de que salga el vuelo.

Por eso, la jaula debe ser lo suficientemente grande como para que la mascota pueda ponerse de pie y darse la vuelta.

Si el viaje es muy largo, desde luego, lo mejor es dejar al animal con familiares o amigos que sepamos que le van a cuidar o incluso en una residencia que previamente hayamos visitado.

Compañeros de viaje

Mar Guillén. Periodista.

"El tren cuesta muchísimo"

Es una barbaridad pagar el 50% del billete y, además, tener que llevar la jaula debajo de tus pies durante todo el viaje.

Hay gente que va con cinco maletas y no paga suplementos. En cualquier lugar civilizado es más barato. Si queremos luchar contra el abandono de animales tenemos que acabar con estas desventajas.

Sonia Fernández. Ingeniera.

"Siempre viajo con él en coche"

Le llevo a todos lados a donde voy en coche, en la parte de atrás y con su cinturón de seguridad especial.

 Paro a menudo para que corra un poco y beba. Creo que no le montaría nunca en avión por miedo a que se perdiera.

Es fundamental tener a alguien que cuide de él si no puede viajar contigo.