Visita del Papa a Brasil
El Papa Benedicto XVI saluda desde una cabina blindada en el balcón del monasterio de Sao Bento en Sao Paulo. (Sebastião Moreira / EFE). EFE

El Papa Benedicto XVI tendrá hoy una apretada agenda en su segundo día de visita a Sao Paulo, que culminará con un multitudinario encuentro con los jóvenes en el estadio de Pecaembú. habrá 40.000 jóvenes dentro del estadio y se calcula que 300.000 lo verán desde las pantallas que se han habilitado fuera del recinto.

Antes, se reunirá con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, así como con representantes de otras religiones.

A su llegada a Brasil, una multitud saludó entusiasmada al Papa quien, nada más poner pie ayer en suelo brasileño, hizo su primera defensa de la familia y la vida, y bendijo a un pueblo que consideró custodio de los valores cristianos.

Me siento muy feliz de estar aquí

"Me siento muy feliz de estar aquí", dijo tras pisar por primera vez tierra brasileña y americana en el aeropuerto de Guarulhos, en Sao Paulo, a donde llegó para una visita pastoral de cinco días a Brasil .

El avión en el que viaja el Papa, un Boeing 777 de la compañía Alitalia, aterrizó en el aeropuerto internacional de Guarulhos, en Sao Paulo, a las 16.02 hora local (19.02 GMT), casi media hora antes de lo previsto.

Su primera visita América

El Papa, cuya llegada tuvo lugar bajo un cielo gris que amenazaba lluvia, salió por la puerta delantera del avión y descendió con paso decidido las escaleras, a cuyo pie fue recibido por el presidente brasileño y su esposa, María Leticia.

El presidente y el pontífice, a cuyo lado se encontraba el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Tarcisio Bertone, se saludaron con un gesto afectuoso, estrechando juntas ambas manos; tras el saludo, la comitiva se dirigió a un hangar donde se celebra una ceremonia de bienvenida.

Brasil posee el mayor número de católicos

En la ceremonia de bienvenida el mandatario brasileño se dijo "doblemente honrado, como cristiano y como presidente" " por la presencia de Benedicto XVI en Brasil, y deseó que esta visita esté seguida de otras.

Sé que el alma de este pueblo y de toda América Latina custodia valores radicalmente cristianos que jamás serán cancelados

Por su parte, el Papa, dirigiéndose a los brasileños en portugués, dijo sentirse feliz de estar en Brasil, un país que, según sus palabras, ocupa un lugar muy importante en su corazón.

"No solo porque nació cristiano y posee hoy el mayor número de católicos (155 millones, según el Vaticano), sino principalmente porque es una nación rica de potencialidad, con una fuerte presencia eclesial (8.000 sacerdotes y 257 obispos), que es motivo de alegría y esperanza para toda la Iglesia", declaró.

"Sé que el alma de este pueblo y de toda América Latina custodia valores radicalmente cristianos que jamás serán cancelados", afirmó Ratzinger.

Agenda para hoy

El acto más significativo de la programación de este jueves es un encuentro con los jóvenes católicos en el estadio de Pacaembu, donde pronunciará un discurso.

En total serán 40.000 jóvenes procedentes de 204 diócesis de Brasil y representantes de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Honduras y México. Se espera que sean hasta 1.000 los participantes provenientes de otros países. Además, unos 300.000 jóvenes podrán seguir la celebración desde el exterior del estadio, mediante los paneles que se han instalado en la plaza Charles Müller.

El Papa iniciará la agenda oficial con un encuentro de cortesía al presidente Lula, quien espera hablar con él de la desintegración familiar, entre otros asuntos.

Ese es uno de los temas de preocupación de Joseph Ratzinger, quien, en declaraciones a la prensa en el avión que le trajo a Brasil, se mostró también inquieto por el avance de "las sectas" en América Latina.

El Papa permanecerá en Brasil hasta el domingo, cuando inaugurará la V Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe (CELAM), que se celebrará hasta final de mes en Aparecida y que fue el primer motivo de este viaje.

En su primer día en Sao Paulo, el frío y la lluvia acompañaron al Santo Padre, que durante su recorrido en papamóvil por las calles de la ciudad y en su saludo desde el balcón del Monasterio de Sao Bento tuvo ocasión de comprobar el entusiasmo con el que los brasileños esperaban su visita. El Papa agradeció la "calurosa acogida" recibida y aseguró que, estos días, la Iglesia está "en fiesta".