La Policía Foral, la Guardia Civil de Tráfico y policías locales de Navarra realizarán durante las dos próximas semanas, del 8 al 21 de diciembre, una campaña especial de tráfico centrada en el consumo de drogas y alcohol por parte de los conductores.

Estos controles, conjuntos y coordinados, forman parte del Plan de Acción 2014 de la Estrategia Navarra de Seguridad Vial y han sido impulsados por la organización europea TISPOL y la Dirección General de Tráfico (DGT). Se realizarán tanto en vías urbanas como interurbanas y a lo largo de las 24 horas del día.

Actualmente, según el estudio de la DGT denominado Druid'13, son más los conductores que consumen drogas respecto a los que ingieren alcohol antes de ponerse el volante. Así, el 9% de los conductores controlados había consumido drogas, solas o junto con alcohol, mientras que el 4% había ingerido alcohol, ha informado el Gobierno de Navarra en una nota.

Por otra parte, según las autopsias realizadas por el Instituto Navarro de Medicina Legal, la mitad de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico el año pasado en Navarra (8 de 16) había consumido alcohol, drogas y/o psicofármacos. Además, dos de los ocho peatones muertos en atropellos, y sometidos al correspondiente análisis, también dieron positivo.

Según ha indicado el Gobierno, el consumo de alcohol y drogas aumenta el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, así como sus consecuencias, que serán más graves o mortales. Incluso con una tasa de alcohol dentro de los márgenes legales permitidos (0,15 mg/l en aire espirado para conductores profesionales y noveles, y 0,25 para el resto) el riesgo de sufrir un siniestro se multiplica por dos. Por este motivo, la tasa más segura es el 0,0.

Las drogas más consumidas y sus efectos

Según el citado estudio Druid'13, el cannabis, con un 4,4%, fue la droga ilegal con más presencia en los controles efectuados, seguida por la cocaína, consumida por un 2%. Otro 1,2% de los conductores dio positivo en varias sustancias.

El consumo de cannabis provoca en el conductor relajación, somnolencia, problemas para ver los colores, reacciones lentas y una falsa sensación de seguridad. Por su parte, la cocaína ocasiona excitación, euforia, agresividad, comportamientos impulsivos y la dilatación de las pupilas, así como la reducción de la sensación de fatiga.

Además, mezclar estas sustancias con el consumo de alcohol multiplica el riesgo. En el caso de la cocaína, puede llegar a producir incluso una muerte súbita, ha añadido.

Cómo se hace un control de drogas

En primer lugar, generalmente, se realiza una prueba de alcoholemia y, a continuación, se toma una muestra de saliva del conductor con el objetivo de detectar la presencia o no de sustancias ilegales.

Si este test da positivo, se toma una segunda muestra de saliva. En este caso, al igual que ocurre en la prueba de alcoholemia, el conductor no podrá volver a ponerse al volante de su coche. Si lo desea, puede esperar y someterse a otro test pasado un tiempo.

A continuación, los agentes, siguiendo un cuestionario previamente establecido, realizan una observación de los signos externos que presenta el conductor: nerviosismo, sudoración, euforia, habla dificultosa, temblores, etc.

La segunda muestra de saliva se envía al laboratorio toxicológico, con cadena de custodia, para garantizar que durante el transporte no sufre ninguna manipulación. Allí se realizará un análisis para confirmar la sustancia o sustancias ingeridas y su cantidad.

Si el conductor lo desea, puede solicitar que se le practique un análisis de sangre como prueba de contraste. Este se realizará por personal sanitario en un centro hospitalario o de salud. Si el resultado es positivo, el conductor deberá pagar los gastos ocasionados.

Finalmente, los resultados que arroje el laboratorio toxicológico se unirán al informe elaborado por el agente y se iniciará el correspondiente expediente, bien en vía administrativa o bien en vía judicial, según corresponda.

Las sanciones

La reforma de la Ley de Seguridad Vial establece una sanción de 500 euros y la retirada de cuatro puntos del carné a los conductores con una tasa de alcoholemia entre 0,25 mg/l y 0,50 mg/l en aire espirado. Para los reincidientes, es decir, aquellos que hubieran sido sancionados en el año inmediatamente anterior por dar positivo en alcohol, la sanción se eleva a los 1.000 euros y seis puntos del permiso de circulación.

En el caso de drogas, la nueva ley prohíbe conducir con presencia de drogas en el organismo del conductor, quedando excluidas las sustancias que se utilicen bajo prescripción facultativa y con finalidad terapéutica. Esta infracción está catalogada como muy grave y castigada con una sanción de 1.000 euros y la retirada de seis puntos.

Por su parte, el Código Penal, en su capítulo IV, continúa considerando delitos contra la seguridad vial los siguientes tres supuestos. En primer lugar, conducir con tasas de alcohol superiores a 0,60 mg/l en aire o 1,2 gr/l en sangre. Las penas van desde los tres a los seis meses de prisión, o multa de seis a doce meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

En segundo lugar, conducir bajo la influencia de drogas, puede conllevar penas de prisión de tres a seis meses, o multa de seis a doce meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

Finalmente, en tercer lugar, la negativa a someterse tanto a la prueba de alcoholemia como a la de drogas puede suponer una pena de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

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