Cagigas afirma que luchar contra la corrupción es hacer "patriotismo constitucional" y "defender" la Carta Magna

Aboga por un "gran pacto de Estado entre los grandes partidos y las fuerzas sociales" para reformar la Constitución
Acto del Día de la Constitución en el Parlamento de Cantabria
Acto del Día de la Constitución en el Parlamento de Cantabria
EUROPA PRESS

El presidente del Parlamento de Cantabria, José Antonio Cagigas, ha opinado que luchar decididamente contra la corrupción es hacer "patriotismo constitucional" y "defender" una Constitución que cumple este sábado 36 años y, para cuya reforma, ha abogado por "un gran pacto de Estado entre los grandes partidos y las fuerzas sociales".

Así lo ha dicho Cagigas este sábado en el acto de celebración del Día de la Constitución celebrado en el Parlamento de Cantabria y en el que ha defendido que la Carta Magna ha traído a España "progreso y prosperidad" y le ha permitido disfrutar "de la mayor época de crecimiento y desarrollo" de toda su Historia.

Según ha dicho, todo lo que ha vivido el país en este periodo de tiempo, y que, a su juicio, le ha hecho ocupar "el lugar que le corresponde en Europa y en el mundo", "no hubiese sido posible" sin el "valor de la libertad" consagrado por la Constitución por la que, según ha dicho, han luchado la Asociación de la Prensa de Cantabria y el Ateneo de Santander, que cumplen este año su centenario y que han sido homenajeadas en este acto.

Una buena parte del discurso de Cagigas ha estado dedicada a los casos de "corrupción política" que están saliendo a la luz y que, según ha advertido, "dañan al propio sistema".

"A los ciudadanos les disgusta que, mientras la crisis les golpea a ellos con dureza, otros se enriquezcan aprovechándose de su situación al frente de lo público", ha reconocido Cagigas, quien ha opinado que la sociedad precisa que la sociedad necesita "liderazgos morales y visibles y modelos de honradez en los responsables públicos".

En su discurso, ha insistido en que "la regeneración ética a todos los niveles es imprescindible para la recuperación económica".

Cagigas ha aludido en su discurso al primer y el segundo problema de España, el desempleo y la corrupción, respectivamente, y ha opinado que ve "más fácilmente solucionable" este último pero solo "si los máximos responsables públicos" se ponen a ello "de forma unánime y decidida.

"No valen ya los reproches mutuos del "y tu más", ni los discursos solemnes de los buenos propósitos, ni ser radicales con los corruptos de los demás y complacientes con los propios", ha afirmado el presidente del Parlamento regional.

Y ha asegurado que las Instituciones son "las más interesadas en tomar medidas drásticas" si quieren "recobrar la confianza de los ciudadanos".

"No podemos ir por detrás de los hechos", ha advertido Cagigas, quien ha opinado que hay que "reaccionar a tiempo, investigar y depurar las actuaciones irregulares", para lo que ha abogado por unir a la "estricta vigilancia interna" la "más absoluta transparencia" sobre el uso de unos fondos públicos que deben tener una gestión "totalmente diáfana".

Reforma de la constitución

En su discurso, Cagigas también ha aludido a la polémica sobre su posible reforma de la Constitución planteada sobre todo, según ha dicho, a raíz del "desafío" del nacionalismo en contra de la unidad de España.

El presidente del Parlamento regional ha considerado "evidente" que la Carta Magna "necesita cambios", de los que debe encargarse la política, aunque —ha dicho— "nunca sin la Ley, sin el marco legal que a todos nos debe afectar por igual".

"Porque la Ley está por encima de la política", ha afirmado Cagigas, quien ha opinado que deberán "plantearse las condiciones en las que la reforma habría de producirse, y el qué y el para qué".

Sobre las condiciones, ha opinado que se debería de "tomar ejemplo" de lo ocurrido cuando se aprobó en 1978, cuando "todas" las fuerzas políticas y sociales, en un "espíritu de concordia", estuvieron "dispuestas a renunciar a algunas de sus aspiraciones maximalistas de partida, en pro de una Constitución en la que todos cupieran y tuvieran aceptable acomodo".

A juicio de Cagigas, también ahora, en una "cuestión tan trascendente, habría de mantenerse el "espíritu de diálogo, de consenso y de concordia" y es por lo que ha abogado por ese "gran pacto de Estado entre los grandes partidos y las fuerzas sociales".

"Es imprescindible que cualquier planteamiento de reforma respete de manera estricta la legalidad vigente. Nadie está de derecho, ni debe estar de hecho, por encima de la ley, y no valen apelaciones al clamor social u otras grandiosas proclamaciones, para bordear o colocarse fuera de la ley", ha defendido.

Respecto a qué se ha de reformar y para qué, ha opinado que se debería estar de acuerdo en que la reforma habría de lograr que la Constitución sea un "verdadero lugar de encuentro para todos los españoles, pero no a cualquier precio".

"Vivimos tiempos de encrucijada y no de ínsulas", como advertía Don Quijote a su fiel escudero. No hay lugar para ínsulas utópicas en las que todo quepa. No se pueden arrojar por la borda 500 años de convivencia en común, ni se puede sustituir la soberanía de todos por la de unos pocos", ha opinado.

Cagigas ha defendido en su discurso que "hay señas de identidad" de la Constitución que "siguen siendo grandes principios perfectamente válidos".

"Más allá de arriesgadas aventuras políticas, no existe otra opción razonable para una sociedad desarrollada del siglo XXI", ha dicho Cagigas, quien se ha referido a, entre otros, el Estado social y democrático de derecho; la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político; la monarquía y la democracia parlamentaria, la unidad nacional y la soberanía única; la autonomía y la solidaridad, y la dignidad de la persona humana y sus derechos inviolables.

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