La Constitución sigue siendo el tema de debate: ¿Reforma profunda o cambios puntuales?

  • La irrupción de Podemos reaviva el debate sobre una modificación.
  • La intensificación del debate soberanista en Cataluña también ha llevado a algunos partidos a desear cambios constitucionales en el modelo de Estado.
  • El cambio en la jefatura de Estado, con el nuevo periodo que se abre con Felipe VI, también abre el horizonte de las reformas de la Carta Magna.
  • Este 6 de diciembre la Constitución Española celebra su 36º aniversario.
El nuevo rey de España, Felipe VI, despacha con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
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Un año más la Constitución Española celebra su aniversario –ya son 36 'primaveras' las que cumple– en medio de agrios debates sobre su reforma. Debates que este año 2014, lejos de aplacarse, se han intensificado por la imprevista irrupción de Podemos en el ecosistema político nacional, el auge soberanista en Cataluña o los cambios acaecidos en la jefatura del Estado.

La formación de Pablo Iglesias, bien situada en las encuestas aunque aún sin representación parlamentaria, es la nueva fuerza que se une a las otras –IU, los partidos nacionalistas y, en menor medida, PSOE– que piden un lavado de cara (y quizá algo más) de la Carta Magna. Podemos alude en sus discursos "al fin del régimen del 78", que consideran un modelo sociopolítico agotado.

Además, el desafío soberanista en Cataluña, que ya fijó las posiciones de trinchera en 2013, ha alcanzado durante este año su punto culminante. La celebración de una consulta proindependentista que, si bien quedó lejos del anunciado referéndum, ha supuesto otra muesca más en el argumentario de los que ven urgente una reforma constitucional para encajar Cataluña y otros territorios en un futuro Estado federal.

"Todas las Constituciones deben renovarse para no morir", señalan los especialistas, como el catedrático emérito de Derecho Constitucional, Antonio Torres del Moral. Al grupo de partidos que serían partidarios de cambios en la norma fundamental se opone, principalmente, el partido en el Gobierno hoy."El PP no tiene voluntad y la del PSOE está por ver", matiza Miguel Ángel Presno, profesor de la Universidad de Oviedo.

¿Un "régimen" acabado?

Podemos ha hecho saltar por los aires las encuestas de intención de voto a poco más de un año para las elecciones. Y una de sus armas dialécticas ha sido, precisamente, la necesidad de reformas en profundidad de la Constitución, que consideran fruto del "régimen del 78", "agotado" y que están dando "da sus últimas bocanadas".

Aunque la formación que lidera Pablo Iglesias ha rebajado el tono de sus demandas en los últimos meses, coincidiendo con su constitución definitiva como partido y el auge en las encuestas y sondeos, Podemos es, junto con IU, la formación más beligerante en este sentido.

Propuestas como la de derogar el artículo 135 de la CE, el que sanciona por ley el cumplimiento del régimen (un artículo cuya reforma fue pactado por PSOE y PP en 2011) están a la vanguardia de sus peticiones. Si bien, el grueso de las alusiones a una reforma se limitan a hablar de "proceso constituyente" sin precisar mucho más.

En este punto, Podemos se diferencia de otros partidos de izquierdas, como el PSOE, que no cuestionan abiertamente el modelo nacido de la Transición, pero que sí que piden reformas puntuales sobre algunos puntos en liza de la Carta Magna. Pedro Sánchez, el secretario general de los socialistas, ya ha dicho en más de una ocasión que le gustaría que se modificara el artículo 135, el mismo que su partido modificó estando en el Gobierno, y que tampoco vería mal cambios que tendieran hacia la configuración de un estado Federal.

¿Un nuevo tiempo para la Corona?

Los cambios en la jefatura de Estado (la abdicación de Juan Carlos I y la subida al trono de su hijo, Felipe VI) han precipitado también el debate sobre uno de los artículos claves de la Constitución. Al tenue debate entre monarquía y república durante los meses que ha durado la sucesión, se une la controversia sobre la regulación de algunos aspectos concretos, como el de la prevalencia machista en la sucesión, que algunos consideran que debe eliminarse, o el vacío legal existente a la hora de la abdicación del monarca, como ha sucedido con Juan Carlos.

"Miremos hacia el futuro, hacia la España renovada", dijo Felipe VI en la ceremonia de proclamación en el Congreso de los Diputados. Una España renovada que, para algunos pasaría precisamente por la modificación de capítulos importantes de la CE. Así, cuando el nuevo monarca dijo, en el mismo discurso (24 de junio) que se reafirmaba en la unidad de España, pero que "unidad no es uniformidad", muchos vieron ese principio de aceptación de futuros cambios en cuanto al modelo de Estado.

Todo el mundo espera algún gesto trascendente Felipe VI. Y si en algo coinciden expertos y políticos es en que debería ser el nuevo rey el que impulse una reforma de la Constitución, lo que podría suponer una regeneración de la monarquía, por hacerla más actual y más abierta.

El desafío soberanista y el Estado de las Autonomías

2014 quedarán como el año en el que el desafío soberanista en Cataluña alcanzó cotas nunca vistas en la reciente historia democrática del país. Artur Mas y su deseo de celebrar un referéndum ha convulsionado la vida política del país, pese a que, finalmente, tal refrendo no fue sino una consulta más desnaturalizada.

Frente a este desafío, los partidos españoles piden, en especial el PSOE y otras fuerzas de izquierdas, una reforma en profundidad del Estado de las Autonomías (que necesitaría de cambios constitucionales) para adecuar la Carta Magna a la nueva realidad y hacer de España un Estado Federal stricto sensu.

Un tema en el que caben los matices, pues como señala Manuel Sánchez de Diego, profesor de la UCM, "un Estado federal sería un paso atrás ahora. Lo que hay que buscar es son autonomías más eficaces y menos costosas". En este sentido, la llegada del nuevo monarca podría ser, según los deseos revelados por varios líderes independentistas, un revulsivo que rompa el enrocamiento sobre el tema soberanista.

Qué cambios ha habido ya y cómo se modificaría en un futuro

El Congreso de los Diputados, que es quien tiene la potestad, solo ha cambiado dos veces la Carta Magna, un texto de 169 artículos y 13 disposiciones transitorias y adicionales. Y las dos por exigencia de la Unión Europea. En 1992, todos los grupos modificaron el artículo 13 para que los ciudadanos europeos pudieran votar y ser elegidos en las elecciones municipales.

Y, el último cambio, en 2011. El concepto de "deuda pública" se incluyó en el artículo 135 del texto, por el cual el gasto público, la estabilidad presupuestaria, está limitado desde entonces por mandato constitucional. Fue una polémica reforma, llevada a cabo en la última legislatura del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Ahora, tres años después, ha sido cuestionada por el que es el líder de su partido, Pedro Sánchezapoyó este pasado mes de noviembre una petición para revisar y dar prioridad a los servicios públicos en lugar del pago de la deuda. En noviembre, Sánchez aseguró que si su partido llega al Gobierno propondrá una reforma parcial de ese artículo "no para derogarlo", pero sí para hacer algún “pequeño cambio” que modifique lo acordado entonces por PP y PSOE. Una medida que

La ley acxtual establece que toda iniciativa de reforma de la Constitución debe partir de dos grupos parlamentarios o de una quinta parte de los diputados (70). Eso, la iniciativa. Su aprobación requiere de "una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras", según el artículo 167 de la Constitución.

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