La catedral de Orense sólo puede mostrar una foto de un esmalte del siglo XII

  • La obra ha sido adquirida por el museo de un magnate de EE UU.
  • El pantocrátor esmaltado desapareció alrededor del siglo XIX del arca en que se guardaba.
  • La salida del esmalte de España fue denunciada a las autoridades, pero acabó en Francia y de allí pasó a Estados Unidos.
El archivero catedralicio sostiene la fotografía del pantocrátor ante el retablo.
El archivero catedralicio sostiene la fotografía del pantocrátor ante el retablo.
20MINUTOS.ES

Una fotografía de tamaño real del esmalte del siglo XII con la imagen de un pantocrátor es lo único que pueden ver los visitantes de la catedral de Orense. El original fue adquirido por el museo que el magnate petrolero Getty tiene en California, según explicó a EFE el archivero catedralicio, Miguel Ángel González.

El responsable del archivo de la catedral y experto en el patrimonio artístico de la provincia tuvo noticia este lunes del destino final del Pantocrátor (en el arte bizantino y románico, representación de Cristo Salvador sentado, bendiciendo), cuyo periplo comenzó en el siglo XII.

La imagen forma parte, recordó, de un pequeño retablo formado por placas de bronce esmaltadas en Limoges (Francia), que llegaron a Ourense en el año 1188 acompañando una reliquia de San Martín de Tours, patrón de la ciudad orensana, para la celebración de la consagración de la catedral.

"Estos esmaltes gozaron siempre de un gran prestigio", añadió el religioso, "pero la moda cambió y en 1525 fue sustituido en el altar mayor de la catedral por el retablo tallado actual y los esmaltes quedaron guardados hasta que a finales del siglo XIX o principios del XX alguien los encontró en un arca y yo creo que en ese momento ya faltaban tres placas pequeñas y la imagen central del Pantocrátor".

El esmalte, que ocupaba el espacio central del pequeño retablo, apareció en casa de una mujer de Zamora, nieta de un orensano, que lo puso en venta.

El recorrido de la imagen pasó por la casa de subastas Durán, de Madrid, donde fue detectada por especialistas en esmaltes de Limoges "que me avisaron de que se iba a subastar con un precio de partida de 150.000 euros, así que avisé a varios organismos oficiales y entidades privadas vinculadas con la cultura".

El estado pudo intervenir para que no saliera del país o podía haberla comprado como hace otras veces".

El archivero expresó la frustración que sintió al ver que su esfuerzo no valía de nada y que el proceso de subasta siguió, con una paralización judicial de dos años, y en 2005 la pieza fue adquirida por una asociación de anticuarios de Francia por 1,6 millones de euros.

"Para mí fue una sorpresa, no sólo el precio que alcanzó la imagen, sino por su destino, ya que ahí sí pudo intervenir el Estado y prohibir su exportación o incluso adquirirla haciendo uso de su derecho de retracto, es decir, pagar la misma cantidad que un particular, como hace con muchísimas piezas cada año y que luego se muestran en los museos nacionales".

Tras la salida de la imagen a Francia, González tuvo noticia de que Getty adquirió la pieza para su museo de Los Ángeles (California) "mientras a nosotros nos queda una fotografía de tamaño natural que me envió uno de los anticuarios que la compró en 2005".

En el retablo faltan otras tres piezas, que son placas esmaltadas con imágenes de santos y apóstoles, de las que una está en otro museo de Estados Unidos y las otras dos "desaparecidas y denunciadas", dijo González.

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