Javier Rodríguez
Fotografía facilitada por la Comunidad de Madrid del consejero de Sanidad, Javier Rodríguez Rodríguez. ARCHIVO

Ignacio González fulminó este jueves a Javier Rodríguez como consejero de Sanidad en respuesta a su gestión de la crisis del ébola y a sus ataques a la auxiliar del Hospital La Paz infectada —y ya curada— del virus, Teresa Romero. El consejero saliente no ha durado ni siquiera un año al frente de la cartera de Sanidad, ya que sustituyó a Javier Fernández-Lasquetty el pasado 28 de enero, después de la dimisión de éste debido al fracaso de la privatización sanitaria. 

El presidente autonómico mantuvo una reunión con Rodríguez pasado el mediodía en la Real Casa de Correos. Durante la misma, le solicitó que cesase en sus funciones, petición que el consejero hizo efectiva en el momento. Antes de acabar, González le dio las gracias por su "extraordinario trabajo y dedicación", así como por su "magnífica gestión", según informó el Ejecutivo.

El presidente dio a Rodríguez las gracias por su "magnífica gestión"Su sustituto será Javier Maldonado González, viceconsejero de Asistencia Sanitaria. Pero este nuevo consejero no tendrá mucho tiempo para desarrollar su propia política sanitaria: Maldonado llega cuando solo quedan seis meses para las elecciones autonómicas, previstas para mayo de 2015. Hasta ahora era el hombre fuerte a nivel de gestión, ya que su departamento es responsable de la dirección del Servicio Madrileño de Salud, de las urgencias y emergencias sanitarias y de la coordinación de las políticas de farmacia y productos sanitarios.

Maldonado es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma y ha sido director médico de La Paz. Además, ha ocupado distintos cargos de asesor en el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Sanidad y el Insalud desde 1993. Su toma de posesión está fijada para este viernes.

Frases polémicas

Javier Rodríguez llegó al cargo en el mes de enero para sustituir a Javier Fernández-Lasquetty, que presentó su dimisión cuando la Marea Blanca en defensa de la sanidad pública logró detener en los tribunales su plan para privatizar la gestión de los hospitales de Coslada, Parla, San Sebastián de los Reyes, Aranjuez, Arganda del Rey y Vallecas, además de 27 centros de salud.

Aunque los sindicatos del sector esperaban de él un talante más dialogante al tratarse de un médico de carrera —es vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y especialista en Medicina Interna y Nefrología del Hospital Gregorio Marañón— se encontraron con un perfil muy vinculado al PP, ya que venía actuando como portavoz de Sanidad del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, donde era diputado.

Su imagen de hombre dialogante saltó por los aires tras el contagio de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, que se infectó con el virus del ébola tras atender al misionero Manuel García Viejo en el Hospital Carlos III.

Tengo que felicitarla [a Teresa] porque no se ha muertoMientras Romero estaba ingresada en estado grave, Rodríguez llegó a asegurar en sede parlamentaria que Romero "pudo haber estado mintiendo" y que "ocultó que había tratado a un enfermo de ébola" a los médicos que la atendieron. Un día después, cuando pedía perdón por unas frases que calificó de "desafortunadas", aseguró que "si tuviera que dimitir, dimitiría". "No le tengo apego al cargo. Afortunadamente, yo llegué a la política comido. Tengo la vida resuelta", continuó.

Sus excusas duraron poco, porque a las pocas horas sentenció que Teresa "tan mal no debería estar para ir a la peluquería", en relación al período en el que la auxiliar incubó el ébola. Este miércoles, soltó la última perla: "Tengo que felicitarla porque no se ha muerto. Si lo hubiese hecho mal [ella] no estaría hablando". En otras declaraciones llegó a afirmar que "para quitarse o ponerse un traje [de protección contra el ébola] no hace falta un máster".

Estas palabras le han valido una demanda civil por la que la afectada le reclama 150.000 euros en concepto de atentado al honor.

José María Garzón, abogado de la auxiliar, confirmó este miércoles que la destitución del consejero "no cambia nada" en el proceso judicial, que está pendiente de la celebración del acto de conciliación previo. "El cese confirma de forma tácita que el consejero no ha actuado bien en algún momento", precisó el letrado.

Los sindicatos lo celebran

Los representantes de los trabajadores del sector sanitario han celebrado la marcha de Rodríguez, reprochando a Ignacio González su salida "tardía". "Sus declaraciones fueron impresentables", justificó Julián Ezquerra (Amyts). Rosa Cuadrado (CC OO) señaló su "incapacidad como gestor", ya que no emprendió ninguna iniciativa nueva de calado mientras estuvo en el cargo. "Esperamos que el nuevo responsable sea receptivo a las necesidades de la profesión enfermera, desatendidas durante tanto tiempo", añadieron desde Satse.

Los sindicatos también le reprochan la propia gestión de la enfermedad. Entre otros fallos, las instalaciones del Carlos III destinadas a tratar procesos altamente infecciosos habían sido desmanteladas justo antes de la repatriación de los dos misioneros afectados por el virus. La mayoría de los centros sanitarios de la región ni siquiera contaban con el protocolo de actuación necesario, como habían denunciado judicialmente los profesionales, ni habían sido instruidos en el uso de los trajes protectores. El caos informativo que siguió al contagio de Teresa hizo el resto.

Cuatro consejeros problemáticos

Con la salida de Rodríguez los madrileños habrán tenido tres consejeros de Sanidad en una sola legislatura. Además, los cuatro últimos gestores de la cartera han abandonado el gobierno de Madrid de forma polémica.

Manuel Lamela, que ejerció como primer responsable sanitario de Esperanza Aguirre, estuvo en el cargo de 2003 a 2007. En ese tiempo encabezó una cruzada contra el servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Severo Ochoa que acabó con la destitución del doctor Luis Montes, absuelto después por los tribunales de las acusaciones de administrar sedaciones irregulares a pacientes terminales. Lamela comenzó a diseñar el modelo de gestión privada hospitalaria.

Le siguió Juan José Güemes (2007-2010), que tiene en su haber el dudoso mérito de haber conseguido unir a todos los estamentos sanitarios en su contra. No hubo hospital donde no fuese recibido con gritos y pancartas por sus críticas a los profesionales de centros de salud y hospitales. Abandonó la política "por motivos personales", justo después de que su suegro, Carlos Fabra, fuese operado de hígado en un hospital público de Madrid entre acusaciones de enchufismo. Güemes y Lamela fueron imputados por un juez de Madrid al saberse que fueron consejeros de empresas del ámbito sanitario que después consiguieron contratos de la administración regional.

Javier Fernández-Lasquetty (2010-2014) se dio de bruces con la Marea Blanca y dejó el cargo al no poder sacar adelante su plan de privatizaciones sanitarias.

Con su dimisión Rodríguez se une la relación de consejeros que han salido de la Comunidad de Madrid por la puerta de atrás.

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