Unas 500 personas participaron este lunes en el centro de París en una protesta contra el conservador Nicolas Sarkozy, que el domingo ganó las elecciones presidenciales francesas, y en el transcurso de la marcha algunos asistentes rompieron escaparates y cabinas telefónicas.

Los Cuerpos Republicanos de Seguridad (CRS) detuvieron al menos a una decena de participantes en esta protesta, que tuvo lugar entre las plazas de la Bastilla y República y sus calles adyacentes, según diferentes fuentes.

La concentración partió a primeras horas de la noche de las escalinatas de la Ópera de la Bastilla y llegó a interrumpir pacíficamente la circulación en la plaza del mismo nombre.

La protesta, durante la que algunos derribaron contenedores de basura y motos, seguía a un primer cortejo que horas antes había reunido a escolares y jóvenes estudiantes contrarios al presidente electo francés y, en particular, a las medidas que prevé tomar en materia de educación.

Sus planes educativos

El proyecto de reforma de los estudios universitarios planteado por Sarkozy incluye un fuerte aumento de los gastos de inscripción y una selección drástica en ciertas facultades.

Anoche, tras divulgarse los resultados electorales, fueron detenidas 79 personas en París, donde quedaron destrozados 35 vehículos y una treintena de policías y gendarmes resultaron heridos en diferentes enfrentamientos con grupos de jóvenes violentos, contrarios al político que presidirá Francia durante los próximos cinco años.

La plaza de la Bastilla, tradicional lugar de celebraciones de la izquierda francesa, fue también anoche

Los disturbios dejaron un balance de 730 vehículos quemados y 592 personas detenidas

uno de los lugares elegidos por los manifestantes, que lanzaron contra la Policía adoquines y otros objetos contundentes.

En total, los disturbios registrados en Francia durante la noche electoral dejaron un balance de 730 vehículos quemados y 592 personas detenidas, según la Dirección General de la Policía Nacional (DGPN).

Advertencias sindicales

Los principales sindicatos franceses instaron también este lunes al conservador Nicolas Sarkozy a respetar "la democracia social" y negociar sobre las reformas que quiere implantar, y le advirtieron contra la toma de medidas "por la fuerza".

Sarkozy, que asumirá el cargo el próximo día 16, quiere una negociación antes de junio con los sindicatos para la instauración de servicios mínimos en caso de huelga en el transporte público.

Si no hay acuerdo, habrá una ley en otoño.

Y para septiembre planea cuatro "grandes conferencias sociales" sobre la paridad salarial hombre-mujer, la "seguridad social profesional", la renovación de la democracia social y las condiciones de trabajo.

"El método que escoja el jefe de Estado para impulsar las reformas será determinante", afirmó la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), al día siguiente de la victoria de Sarkozy sobre la socialista Ségolène Royal.

Para la CFDT, el impulso cívico que se ha manifestado durante la campaña llama a "una renovación de la vida democrática", que es "inseparable de una modernización de la democracia social", cuyos elementos esenciales son "la escucha, el respeto de los agentes sociales, la calidad del diálogo y la negociación".

El líder de Fuerza Obrera (FO), Jean-Claude Mailly, advirtió por su parte de que si el futuro Gobierno trata de imponer medidas "por la fuerza", habrá "un efecto de bumerán en algún momento".