Ana Mato, siempre suspendida y criticada por los españoles

Fotografía de archivo, del 22/10/2014, de la entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, condenada por Gürtel como partícipe a título lucrativo.
Fotografía de archivo, del 22/10/2014, de la entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, condenada por Gürtel como partícipe a título lucrativo.
Chema Moya / EFE

Ana Mato juró su cargo como ministra el 22 de diciembre de 2011. Poco menos de un mes le ha faltado para cumplir tres años justos en el Gobierno de Mariano Rajoy, un periplo en el que la titular de Sanidad no lo ha tenido fácil. Decisiones conflictivas, una política llena de recortes, una gestión deficiente de la crisis del ébola y, sobre todo, la polémica por los beneficios económicos que ha podido disfrutar de la conducta delictiva en la trama Gürtel de su exmarido, el exalcalde de Pozuelo Jesús Sepúlveda, han marcado estos intensos años.

Tanto, que nunca ha sido bien valorada por los españoles. En los contínuos barómetros publicados en todo este tiempo por el Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, Ana Mato no ha saboreado las mieles del aprobado. Su nota más alta la tuvo en el primer informe del CIS, en febrero de 2012, tras la formación, mes y medio antes, del Ejecutivo de Rajoy. Un CIS que mostraba un cierto desconocimiento de los españoles del nuevo equipo de Gobierno. Entonces, Mato logró un 4,70 de nota. Solo aprobaban superando el 5 Alberto Ruiz Gallardón (5,41), Soraya Sáenz de Santamaría (5,08) y Ana Pastor (5,05).

En ese momento, un 47,9% de los encuestados decía no saber quién era, mientras que un 35,6% sí la conocía.

A partir de ahí, la calificación de Mato no ha dejado de bajar hasta ese paupérrimo 1,78 que recibió en el último CIS, publicado en octubre de este año, justo cuando la ministra estaba recibiendo crítica tras crítica por su gestión de la crisis del ébola.

Ya cuando se cumplió un año del Gobierno de Rajoy, la nota de Mato pasaba del mencionado 4,70 a un 2,90 (octubre de 2012). Casi dos puntos menos. En ese momento, la ministra ya había presentado su reforma sanitaria para hacer frente a los objetivos de déficit del Gobierno, con medidas polémicas como la retirada de la tarjeta sanitaria a inmigrantes irregulares o la implantación de nuevos repagos.

Su fama no mejoró en los meses posteriores. Al contrario, fue a peor. En abril de 2013, ya su nota bajó del dos (1,99), cifra que más o menos mantuvo en el resto de valoraciones de los españoles en el CIS. Ya en octubre de este año, hace ahora un mes, tuvo su peor nota de todas: un 1,78. Solo sacaban peor calificación el recién estrenado en Justicia, Rafael Catalá (1,54), y el ministro de Educación, José Ignacio Wert  (1,47).

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