Tres sacerdotes y un profesor de religión han sido detenidos en Granada en el marco de una investigación judicial sobre abusos sexuales a menores. La denuncia partió de un joven profesor, que contó al papa Francisco en una carta su calvario en el pasado, y apunta directamente al llamado clan de los Romanones, formado por una docena de personas, entre religiosos y seglares. Esta es la sucesión de los hechos:

Una carta al papa Francisco

Un joven de 24 años de Granada, profesor y supernumerario del Opus Dei, escribió al papa Francisco hace unos meses para contarle, después de varios años de guardar silencio, que había sufrido en el pasado abusos sexuales por parte de varios sacerdotes. El pontífice leyó su carta y lo llamó el pasado agosto para pedirle "perdón"; hubo incluso una segunda llamada. Tras este apoyo explícito del Vaticano, el joven, que ya no vive en Granada, acudió en octubre a la Fiscalía Superior de Andalucía.

¿Cuándo? ¿Quién? ¿Dónde?

El joven habría sufrido abusos, según su testimonio, cuando era menor de edad, desde los 13 años hasta los 18. Según el subdelegado del Gobierno, Santiago Pérez, algunos de los delitos investigados podrían estar prescritos. En la carta al Papa, el profesor señaló a nueve sacerdotes y dio el nombre de cuatro implicados, publica El País. El epicentro de toda la trama estaría situado en la parroquia San Juan María Vianney, en el barrio del Zaidín de Granada, aunque los supuestos abusos se habrían cometido en varios lugares, entre ellos la casa parroquial.

El 'clan de los Romanones'

Así se conoce al grupo de los nueve sacerdotes involucrados en el caso; el nombre proviene del supuesto líder, el padre Román M. V. C. Religión Digital, web que destapó el caso, apuntaba a un grupo compuesto, en total, por diez sacerdotes y dos seglares, que son los que están bajo investigación. Estos religiosos controlarían, según eldiario.es, parroquias de Granada, del área metropolitana, de la Costa y de la Alpujarra.

Actuaban como una "fraternidad"

La misma web explicó que se trata de un grupo con un "alto nivel económico", que funciona como una "fraternidad", no lleva alzacuellos y tiene muchas propiedades —una veintena de viviendas— en la provincia de Granada. Tanto la parroquia como la casa parroquial, en la que según relataron algunos vecinos a 20minutos se celebraban "barbacoas con los jóvenes y gente del barrio", permanecían cerradas esta semana tras conocerse la denuncia. Entre los religiosos investigados —"ultraconservadores de pensamiento, aunque con formas y prácticas muy modernas"— habría un importante miembro de la curia diocesana.

Los delitos investigados

El denunciante relató al Papa que vivió una temporada en la casa parroquial y que tuvo que dormir con R., el supuesto líder, según El País. Detalló algunas prácticas sexuales en la misiva que luego contó en su totalidad al fiscal, incluidas orgías.

¿Hay más víctimas?

En principio no habría más denuncias interpuestas ante la fiscalía o el juez por parte de más víctimas, aunque el joven que escribió al Papa le habló de un "amigo" suyo que habría pasado por el mismo infierno; en total, se refirió a "otras cuatro" personas más.

El subdelegado del Gobierno ha dicho que hay "indicios razonables" de la existencia de más víctimas y que no se descarta que "se presten a declarar". Un hombre llamado Ernesto habló para la Cadena Ser y explicó que consiguió huir de situaciones sexuales en las que el sacerdote R. quiso involucrarle. De momento, han declarado en el caso una docena de personas, en su mayoría supuestos testigos de los presuntos abusos.

Secreto de sumario

La investigación que lleva el Juzgado de Instrucción número 4 de Granada está bajo secreto de sumario. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha revelado que su departamento tenía conocimiento del caso desde "hace tiempo" y "no solo por los medios de comunicación", sin querer dar más detalles. La Fiscalía, por su parte, ha advertido de que la investigación se ha podido ver "gravemente comprometida" por ciertas filtraciones.

Reacción del arzobispo

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, en el punto de mira, asegura que a principios de septiembre acudió al Vaticano a "dar explicaciones" y que incluso ha hablado en privado con el denunciante. Esta semana comunicó que los tres sacerdotes señalados directamente han sido apartados "de todo ejercicio del ministerio sacerdotal público y retirados de cualquier domicilio pastoral o eclesiástico". El pasado domingo, Martínez se postró ante el altar mayor de la Catedral de Granada y pidió perdón por los "escándalos" que han afectado a la Iglesia. Fuentes vaticanas habrían asegurado a Religión digital que "no está colaborando" suficientemente.

Reacción de la Conferencia Episcopal

El portavoz de los obispos, José María Gil Tamayo, declaró que la Conferencia Episcopal (CEE) se enteró del caso por los medios de comunicación y pidió pedido perdón "a las posibles víctimas", manifestando asimismo su repulsa.

La investigación canónica

Según establece el Derecho Canónico, el papa Francisco puede decidir personalmente, siempre en el ámbito de la Iglesia y de forma paralela a la justicia, el futuro y las penas para los sacerdotes supuestamente implicados. La Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada de estudiar el caso en el Vaticano, es quien decide si se abre un proceso judicial, un proceso administrativo o si eleva el caso al Papa. Los sacerdotes implicados podrían ser expulsados del estado clerical o apartados del ejercicio del sacerdocio.

Primeras detenciones

Este lunes han sido detenidas cuatro personas por su presunta vinculación con los hechos: tres sacerdotes y un profesor de religión de un colegio local y amigo de los religiosos arrestados. Los sacerdotes son:

  • Román M. V. C. Su familia es de un pueblo del norte de la provincia. Fue sacerdote de Cástaras y de otras parroquias del Zaidín, además de San Juan María de Vianney;
  • Francisco C. M. Estuvo once años en Órgiva (pueblo alpujarra) de cura. También en Albondón y Sorvilán;
  • Manuel M.M. Sustituyó a Francisco C.M. en Órgiva cuando este fue nombrado para un cargo. Fue sacerdote en Capileira, Bubión y Pampaneira. Tanto él como el anterior, han tenido relación con la parroquia de Vianney.

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