Miles de personas y numerosas personalidades despidieron este viernes a la fallecida duquesa de Alba, cuyo féretro fue trasladado desde el ayuntamiento de Sevilla hasta la catedral, donde se ofició su funeral poco después de mediodía. Las cenizas de la duquesa de Alba reposan ya en la capilla de los Gitanos.

El féretro fue sacado del ayuntamiento a hombros, en medio de los aplausos de los centenares de personas que se congregaron en la plaza Nueva, sede de la casa consistorial.

En la corona del viudo se leía la frase: "No sé si he sabido decirte lo que te he querido, lo que te quiero y lo que te querré"Delante del féretro, dos personas llevaban en sendos almohadones rojos todas las insignias y condecoraciones en posesión de la duquesa.

Dos coronas acompañaron los restos de Cayetana Fitz-James Stuart en el coche fúnebre que finalmente la trasladó a la catedral: una de la Hermandad de los Gitanos, que era de rosas blancas, lirios y gladiolos blancos, y detrás otra, de su viudo, Alfonso Díez, de rosas rojas.

En la corona del viudo se leía la frase: "No sé si he sabido decirte lo que te he querido, lo que te quiero y lo que te querré".

Los hijos, nietos y familiares de la duquesa siguieron el coche fúnebre a pie camino de la catedral.

Antes de que partiera el coche fúnebre, otros cinco automóviles portaron hasta la catedral las numerosas coronas de flores llegadas.

El viudo de Cayetana Fitz-James Stuart, Alfonso Díez, así como el hijo mayor de la fallecida, Carlos, nuevo duque de Alba, y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, se trasladaron antes de que partiera el coche fúnebre con los restos de la duquesa a la catedral para recibir a la infanta Elena, que representaba al rey Felipe VI en el funeral.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, también acudió en representación del Gobierno, acompañado de la delegada del Gobierno, Carmen Crespo.

Un funeral solemne

El funeral fue oficiado por el arzobispo emérito de Sevilla, cardenal Carlos Amigo Vallejo y el arzobispo monseñor José Asenjo.

El viudo, Alfonso Díez, y los seis hijos de la duquesa siguieron la ceremonia en la primera fila de sillas, a la izquierda del altar, junto a Cristina de Borbón Dos Sicilias —sobrina del rey Juan Carlos— y su marido, Pedro López de Quesada.

Los hijos de la duquesa saludaron uno a uno antes del comienzo de la ceremonia a la infanta Elena, que, tras ser recibida a su entrada al templo por Alfonso Díez y Carlos Martínez de Irujo, se situó en un sillón cercano al altar del Jubileo de plata, donde tenía lugar el oficio.

La Catedral ha dispuesto unas 2.000 sillas en su interior para los sevillanos que quieran dar el último adiós a Cayetana de AlbaEl féretro de la aristócrata, rodeado por cuatro blasones blancos y un gran cirio pascual en el altar presidido por una imagen de la Virgen de la Granada, hizo su entrada en el templo portado por sus nietos mientras sonaban los acordes interpretados por la coral polifónica acompañada por el organista de la catedral.

En las sillas más cercanas al altar también se sentaron  el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el consejero de Justicia de la Junta de Andalucía, Emilio de Llera, y el presidente del PP-A, Juanma Moreno. También asistieron representantes de la corporación municipal y de la Real Maestranza de Caballería.

Entre los amigos, destacaba la presencia de Carmen Tello y su esposo Curro Romero, de los primeros en llegar, Nati Abascal y los diseñadores Victorio y Luchino.

La Catedral dispuso unas 2.000 sillas en su interior para los sevillanos que quisieran dar el último adiós a Cayetana de Alba.

Tras la incineración del cuerpo, el santuario de la hermandad de los Gitanos, a la que pertenecía la duquesa, acogió por la tarde una ceremonia en la que la familia depositó parte de las cenizas en una de sus capillas laterales, toda vez que el resto de las cenizas serán depositadas en Madrid, en el panteón de la Casa de Alba.

Miles de personas en capilla ardiente

La misa funeral se celebró después de que decenas de miles de personas hayan visitado la capilla ardiente que se instaló desde al mediodía en el salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla.

Sobre las 21.00 horas del jueves, el Ayuntamiento de Sevilla contabilizaba unas 70.000 visitas a la capilla ardiente de la aristócrata, entre ellas las protagonizadas por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz; la delegada del Gobierno central en Andalucía, Carmen Crespo; el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo; o figuras del mundo del espectáculo y las tradiciones, como los artistas del dúo musical Los del Río o el torero Julio Aparicio.

El féretro de Cayetana Fitz-James Stuart fue instalado en el salón Colón, corazón de la Casa Grande hispalense y lugar habitual de celebración de los actos institucionales y los plenos, cubierto por la bandera de España y la de la Casa de Alba.

Allí permaneció bajo dos lienzos que muestran las tallas de la Hermandad de los Gitanos, a la que la duquesa profesaba una intensa devoción y a la que, de hecho, pertenecía. Los priostes de la hermandad de los Gitanos, además, instalaron en torno al féretro los hachones rematados con cirios usados usualmente durante los cultos de la hermandad.