Las fotos de cabaré de Bourke-White, la reportera más dura

  • Muestran Londres fotos de 'burlesque' y variedades de la primera mujer que fue reportera en un frente bélico e hizo imágenes desde un avión de combate.
  • También entró antes que nadie en Buchenwald, el primer campo de concentración liberado por los estadounidenses y retrató la URSS de Stalin.
  • Dura, intransigente e hiperactiva, se ganó fama de ser calculadora e insensible, pero su trabajo era intachable técnica y formalmente.
Coristas de un espectáculo de 'burlesque' retratadas por Margaret Bourke-White en 1936
Coristas de un espectáculo de 'burlesque' retratadas por Margaret Bourke-White en 1936
© Estate of Margaret Bourke-White, courtesy Daniel Blau

Dura, intransigente, mal encarada e hiperactiva, Margaret Bourke-White (1904-1971) no hizo demasiados amigos entre sus compañeros del gremio del fotoperiodismo. Lo cierto es que tampoco ellos se mostraron contentos de tenerla enfrente: fue la primera mujer en un gueto que, hasta entonces, había sido un mundo de hombres —la fotografía bélica—. Además se encargó de estrenar muchos otros mérito: la primera en trabajar desde un bombardero; la primera en entrar en  Buchenwald, el campo de concentración nazi liberado por los estadounidenses; la primera en trabajar en la plantilla y firmar una portada para Life; la primera en hacer fotos en la URSS de Stalin donde pocos estadounidenses eran bienvenidos...

El mal o buen genio de la reportera, acaso una respuesta a las zancadillas que le pusieron por el feminismo radical con que se comportaba, nada tiene que ver con la intachable calidad formal y técnica de su trabajo, una muestra del cual vuelve a estar a la vista del público en la exposición Margaret Bourke-White: An exhibition of vintage photographs (Margaret Bourke-White: una muestra de fotos de época). La colección, formada por sesenta imágenes, todas ellas copias originales, puede verse hasta el 20 de diciembre en la galería Daniel Blau de Londres.

Espectáculos y camerinos

Las imágenes de la selección deservan alguna sorpresa, sobre todo una serie de fotos de espectáculos de burlesque, cabaré y variedades tomadas por la reportera en locales de espectáculos y camerinos de Nueva York en 1936, antes de que fuera contratada por la revista Life, para la que trabajó durante varias décadas, llegando a firmar numerosas primeras planas, algunas tan notables como la del 15 de abril de 1937 de una fila de afectados por una inundación frente a un cartel que elogia el american way of life. La imagen fue usada años más tarde para el dibujo de la cubierta del disco There's No Place Like America Today (1975), del gran poeta del soul Curtis Mayfield.

También se exponen en Londres poco vistas imágenes de los entrenamientos del velero Rainbow, uno de los aspirantes a la America's Cup, y un curioso detalle de las figuras de animales en miniatura que decoraban el escritorio en la Casa Blanca del presidente Franklin D. Roosvelt.

Bourke-White no ocultó nunca su necesidad de dejar huella, su "insaciable deseo de estar donde la historia está sucediendo", como ella misma afirmaba. Lo consiguió: fue víctima de torpedos y bombas, cayó al mar en un helicópetero, retrató a la madre de Stalin, entró con los tanques de Patton en Alemania, informó sobre la violenta partición de la India y Pakistán y retrató a Gandhi pocas horas antes de que fuese asesinado.

"Lo técnico es sagrado en la URSS"

Su carrera fue tan impetuosa y emocionante como su obra y su personalidad. Era una mujer para quien cada imagen resultaba importante, fue la primera reportera en ser considerada una estrella y la única que, por su talante izquierdista, consiguió el beneplácito del régimen de la URSS para retratar el país durante el estalinismo, aunque la imagen que vendió Bourke-White a Occidente no incluía la tiranía y opresión que sufría el pueblo soviético, sino imágenes de obras de ingeniería, fábricas, trabajadores y escenas sociales. "Todo lo técnico es sagrado aquí, nada es tomado tan en serio como la técnica", escribió con inocencia durante su tour por los dominios de Stalin.

Bourke-White, que quitaba importancia a sus dotes ("la cámara es un instrumento notable, si la tratas bien te lleva de la mano hacia la mejor foto posible", decía), tuvo que retirarse prematuramente porque a partir de 1953, a consecuencia del síndromde de Parkinson, desarrolló una progresiva parálisis. Pasó los últimos años encerrada en su casa de Connecticut, escribió una autobiografía y sufrió apuros económicos. Murió en 1971, a los 67 años.

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