La industria cosmética carga contra el informe de la OCU sobre las cremas antiarrugas

  • La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) emite un comunicado criticando los métodos y el rigor del estudio de la OCU.
  • Según la Stanpa el estudio publica diferentes resultados dependiendo del país en que se publique y hace caso omiso de las opiniones de las consumidoras.
  • Además, critica duramente los procedimientos técnicos y científicos realizados, así como que éstos no se especifiquen en el documento de la OCU.
  • DOCUMENTO: Los diez fallos que Stanpa atribuye a la OCU.
Las cremas de gama alta se han resentido menos por la crisis.
Las cremas de gama alta se han resentido menos por la crisis.
GTres

La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) ha emitido un informe en el que asegura que el estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en el que hacía un ránking de cremas antiarrugas, contiene "al menos" diez errores metodológicos que a su parecer "invalidan las conclusiones" del mismo.

El comunicado de Stanpa asegura que "el informe [de la OCU] saca conclusiones obtenidas sin respetar los procedimientos habituales para el análisis de los productos cosméticos a la luz de los requisitos legales y el estado de la ciencia y la tecnología" y añade que "si una compañía cosmética presentara sus resultados ante las autoridades sanitarias de la forma en la que se exponen en el informe de la OCU, no obtendría la aprobación".

El primer error, dice la asociación de fabricantes de cosméticos, es que el mismo estudio, "publicado en diferentes países, coloca a los productos en distinto orden y emite conclusiones diferentes", por lo que "los resultados de los productos aparecen alterados en función del país en el que se publicó el informe".

Además, "el estudio no dice dónde se ha realizado, ni explica mínimamente las garantías de homologación o certificación de sus métodos", ni especifica qué laboratorio ha realizado las pruebas ni cómo, algo imprescindible para que "otro laboratorio pudiera reproducir el

mismo estudio para ver si obtienen resultados similares".

La muestra utilizada "ha mezclado mujeres de entre 31 y 70 años", lo que supone "una diversidad en la madurez de la piel", "pues nada tiene que ver una piel de 31 años con una de 70", dice el comunicado de la Stanpa. Por otro lado, "el tratamiento estadístico de los datos no ha sido explicado" y "no está claro el número de mujeres participantes en el estudio".

El estudio de la OCU dice que se utilizó un "producto estándar elaborado por el laboratorio de eficacia conocida" como comparación y Stampa replica que "no existe tal producto" y recuerda que "en ciencia, está totalmente prohibido la utilización de productos secretos por motivos éticos y de garantías".

La denominación antiarrugas, dice el comunicado, no se basa "en una sola forma de actuación sino hasta en 7 factores", lo que ignora el informe de la OCU, "excesivamente simplista". El comunicado también se queja de que no se haya hecho un especial caso a las opiniones de la consumidoras, lo que "sí es una parte considerada científicamente necesaria en los estudios acreditados".

"Sin base científica alguna", el informe incita a despreciar expresiones como "dermatológicamente testado" o "con control dermatológico", se quejan los fabricantes de cosméticos, que rebaten la afirmación diciendo que "estas informaciones están reguladas en las directrices de la Comisión Europea".

El comunicado termina reivindicando la labor de investigación y desarrollo de la industria cosmética y recuerda que "un buen producto responde a años de investigación en la que participan equipos multidisciplinares: dermatólogos, químicos, físicos, biólogos y demás expertos".

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