Los comics de Paco Roca rompen todas las 'murallas' y se convierten en exposición

  • El dibujante premiado con el Nacional de Cómic y dos premios Goya por 'Arrugas' es el centro de la exposición 'Dibujante Ambulante'.
  • "Vivir haciendo tebeos era mi sueño de infancia", dice Paco Roca, orgulloso de ser uno de los pocos autores de cómic centro de una muestra.
  • "No es que sea malo hacer superhéroes, pero yo puedo hacer lo que me gusta".
Paco Roca posa en una exposición dedicada a él.
Paco Roca posa en una exposición dedicada a él.
JORGE PARÍS

"Vivir haciendo tebeos y en pijama": el sueño de infancia de Paco Roca (Valencia, 1969), Premio Nacional de Cómic y con dos Goya en su haber, no sólo se ha hecho realidad, la ha superado. Su obra es el centro de la exposición  Paco Roca, Dibujante Ambulante, en la Fundación Telefónica (Madrid) desde el 20 de noviembre hasta el 15 de febrero.

No es en absoluto algo habitual que el cómic y de un español y además vivo y joven ocupe un centro cultural de la talla del que ocupa. Algo está cambiando: Ibáñez se expone también en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, y en el museo ABC hasta hace unos días Olivares tenía también muestra por su cómic Las Meninas.

El cómic, está claro, y en buena medida gracias a creadores como Roca, ya no es cosa de raros o élites, que por varias fases ha pasado. Y ya no hace tanta falta recurrir a la denominación 'novela gráfica', el propio dibujante lo dice: "Es que si ya es difícil precisar lo que es el cómic, lo de novela gráfica ya es imposible. Pero nos ha venido muy bien para vender cómic a gente que tiene fobia a lo dibujado y a las librerías generalistas".

El guiño irónico a la insistente separación de los que él mismo sin temor pero tampoco con desprecio considera gafapastas queda zanjado por este hombre sonriente aunque con cierto aire de extrema sensibilidad. Tal vez sea eso que él mismo cuenta de su manera de ser: "Yo no levanto nunca la voz, eso lo hace mi álter ego (el hombre en pijama de sus cómics), es el que grita y protesta contra el mundo".

Una parte de la muestra, que recorre su trabajo desde los noventa hasta hoy a través de 200 piezas entre bocetos, dibujos, álbumes y audiovisuales (también los dos Goya están expuestos), alude precisamente a lo que nos cuenta de su álter ego que en cierta forma es su superhéroe mientras caminamos entre sus obras y dibujos y 'pintadas' que él mismo ha hecho en las paredes.

No, aquí no hay letreros pulcramente impresos. Aquí está su letra. Y en ella leemos, en la parte dedicada a Andanzas de un hombre en pijama, "Mi álter ego es menos cobarde que yo y se atreve, de vez en cuando, a gritarle al mundo".

Reconoce que aunque no tendría problemas en dibujar superhéroes es inmensamente feliz por no tener que hacerlo y se siente muy afortunado por poder crear lo que de verdad quiere: "Soy afortunado por vivir de la cultura, es como un sueño y además vivo de lo que quiero hacer, no es que tenga nada malo hacer superhéroes, pero yo puedo hacer lo que me gusta".

Cuenta que a veces dibuja con rabia, con todas esas ganas que se aguanta en el día a día de protestar: "Aunque en realidad yo creo que se crea mejor desde la protesta y la indignación, más que desde la felicidad. Si ya eres feliz, ¿para qué crear?" Por encima de todo, y queda claro en la exposición (por si alguna duda quedaba tras leer cualquiera de sus libros), que lo que pretende es contar historias, historias que le importan y le preocupan, y hacerlo de la manera más sencilla posible.

"Queríamos que tuviera un punto cachondo"

El comisario de la exposición, el diseñador MacDiego, no deja espacio para la duda: "Queríamos que tuviera un punto cachondo, por eso hay escritos de Roca en las paredes y dibujos por todos lados. Y yo, aunque Roca no es tanto de eso, prefería que la gente se fuera saturada de información". Objetivo logrado, porque en la muestra no hay nada de cuadritos perfectamente alienados y con espacios blancos.

"No, él odia cualquier espacio vacío"; dice el dibujante en relación al criterio del comisario que es además y lo dejan muy claro: muy amigos. "Si es otro, no habríamos parado de discutir", comenta Paco.

Para el creador de esta exhibición, que arranca con Arrugas (cómic que llegó al cine y por el que ganó dos Goya), el fin de la muestra tiene mucho que ver con mostrar todo lo que no se ve: "Queríamos que se pudiera ver el proceso del trabajo creativo, el guión, de dónde viene la idea, las páginas a tinta, el color. Todo".

No es habitual poder ir más allá de esa punta del iceberg que es lo que vemos cuando leemos un cómic. Hay mucho trabajo detrás. Su parte favorita: "Lo que más me gusta es aprender y la parte de documentación me encanta, es el motivo por el que hago un cómic, conocer algo. Lo otro que me gusta mucho son los bocetos, que es lo creativo, el resto es ya artesanal".

No va a ser Arrugas una excepción cinematográfica en su carrera: ya está trabajando para llevar al cine al protagonista de su personaje más autobiográfico: Memorias de un hombre en pijama (parte también fundamental en la exhibición).

Y si de autobiográfico se trata hay una parte especialmente íntima: Cuadernos de viaje. En esa sección están los dibujos personales que hace en sus cuadernos: "En esta exposición los enseño por primera vez y no me gusta mucho enseñarlo, porque es muy íntimo. Es como enseñar mi álbum de fotos. Es también lo que más disfruto haciendo y a veces tienen una soltura que no logro en otros trabajos".

La cara más comprometida y solidaria de Roca está en una pared repleta de ilustraciones sobre Mauritania que hizo para Intermón y que formarán parte del libro Viñetas de Vida, que saldrá en diciembre. Aunque en realidad compromiso hay en todo lo que hace Roca. En los 90, con aquel En un lugar lúgubre la cosa iba en serio. "Pero, Paco, si lo que interesa a la gente joven es el porno, esto tan serio, no sé", le dijo MacDIiego, "pero él siguió haciéndolo". Y triunfó.

Un triunfo más que agradable para el mundo de la cultura, porque Roca, con Arrugas (más de 600.000 ejemplares vendidos), Hombre en pijama, Los surcos del azar, Las calles de arena o El Faro ha sacado para siempre al cómic de ese lugar reservado sólo para 'algunos'.

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