María, la niña que describió el portal, la casa y el coche del pederasta de Ciudad Lineal

  • La menor española de 9 años agredida el 10 de abril fue clave para empezar a estrechar el cerco sobre Antonio Ortiz.
  • Su padre hizo el primer retrato robot del pederasta de Ciudad Lineal, y la niña describió con precisión el portal y la calle.
  • También se quedó con cuatro números del cristal posterior del vehículo, que permitió llegar hasta la marca Toyota.
A la izquierda, Antonio, fotografiado por la Policía en la casa de Santander nada más ser detenido. A la derecha, el retrato robot que hizo el padre de María.
A la izquierda, Antonio, fotografiado por la Policía en la casa de Santander nada más ser detenido. A la derecha, el retrato robot que hizo el padre de María.
20MINUTOS.ES

Las pruebas contra Antonio Ángel Ortiz Martínez marcan inexorablemente el destino del supuesto pederasta de Ciudad Lineal. En el sumario judicial que instruye el juzgado número 10 de Madrid ha sido clave la participación de una de sus víctimas, María, española de 9 años. Fue secuestrada el 10 de abril por la tarde noche en la calle Cidamón, justo al lado de la sede de la Jefatura Provincial de Tráfico. María no era la primera víctima de Antonio, conocido como 'el cachas' por sus vecinos. Desgraciadamente, el pederasta ya había actuado en 2013, en julio y septiembre de ese año. Pero cuando se llevó a María la Polícia no sabía que se enfrentaba a un depredador sexual en serie. Las pistas que aportó María, muy delgadita y morena, fueron vitales para estrechar el cerco sobre Antonio, que después consumó dos agresiones más y lo intentó otras dos veces hasta que fue detenido en Santander el 24 de septiembre.

La paciencia y el cariño de la familia de María permitieron que los investigadores tuvieran el primer retrato de Antonio (luego durante los meses de investigación se realizaron otros cuatro retratos más). Este primer retrato fue dibujado por el padre de María. En él se ve a un hombre de mediana edad, rubio, con flequillo y barba de varios días. María ayudó mucho a los investigadores. Gracias a ella empezaron a buscar a un hombre fuerte, muy fuerte y musculado. María no se percató en un principio en las verrugas que caracterizan a Antonio (tiene una en el pómulo izquierdo y otra en el cuello). Pero sí lo hizo la niña japonesa de 7 años que Antonio intentó secuestrar el mismo día 10 de abril por la mañana. No lo consiguió y lo intentó de nuevo por la tarde con María.

María dio detalles muy precisos de la casa donde fue agredida. Y eso que Antonio la drogó mezclando pastillas de lorazepam (la marca comercial es Orfydal), un potente tranquilizante ansiolítico que dejó aletargada y desorientada a la pequeña. María dibujó con gran exactitud el portal de la casa donde Antonio llevó al menos a dos de sus víctimas, el número 3 de la calle Santa Virgilia. Describió los buzones a la izquierda y una puerta a la derecha (la entrada a los trasteros), antes de girar a la izquierda y coger el ascensor. También habló del color peculiar de los paneles del ascensor, que hicieron a la Policía pedir al Ayuntamiento de Madrid un censo de edificios. La pequeña también habló de la puerta del trastero de Antonio, una puerta blanca con tres letras (efectivamente la puerta tiene 4AD con letras grandes).

En cuanto a la casa, la describió a medio amueblar, como si estuviera en obras. También habló de cajas apiladas. La niña, aterrorizada, vomitó al lado de una pared. Pudo describir incluso la bañera, con mampara. Antonio duchaba a las niñas después de las agresiones para intentar borrar restos. Tras consumar la agresión, la pequeña fue encontrada a la 01.28 de la madrugada, junto a la boca de metro de la estación de Canillejas. Una pasajera del Metro se la entregó a la Policía.

Literatura porno japonesa

Cuando la Policía llegó a la casa de Santa Virgilia, encontró muchas similitudes con lo descrito por María. En el sumario consta que se recogieron 161 muestras, entre ellas una piruleta de golosina. En el salón había cajas apiladas y botes de pintura. La terraza estaba acristalada. En ella, los agentes encontraron también mucha literatura 'hentai', que en japonés significa perversión o transformación. Se trata de una variante pornográfica del género manga. La casa era de la madre de Antonio, aunque solo la ocupaba él. En un colchón tapada con un plástico, la Policía científica halló cuatro huellas de una menor.

Una de las menores agredidas, María, describió con mucho detalle la calle de la casa donde fue agredida. La forma de los edificios y la puerta con gálibo para entrar al aparcamiento.

María también dibujó con mucho detalle los aledaños de la casa. Un edificio de bloques como si se tratara de una mesa, con dos patas y el tablero, en el que el portal ocupa el centro. Para entrar a la calle había que pasar una especie de puerta con gálibo, donde después aparecen los coches aparcados. Una descripción muy precisa. Su memoria también fue clave para averiguar el coche que utilizó Antonio para llevarla a la casa. El pederasta la tumbó en la parte posterior del coche y María se fijó en un número de cuatro cifras en la ventanilla posterior. ¿Cuatro cifras? No era la matrícula.

Era el número 0047. Los investigadores descubrieron que se trataba de un código de homologación que revela el grosor del cristal, en función de la capacidad de frenar los rayos ultravioletas. Solo una marca lo lleva: Toyota. En un principio se barajó un Toyota Auris. Luego se supo que era un Toyota Célica. Antonio utilizó un Toyota Célica de color blanco de tres puertas. Semanas después se deshizo de él poniéndolo a la venta. La Policía encontró en casa de su madre, en la calle Montearagón, una multa de este vehículo.

Más pruebas en casa de su madre

La Policía también encontró pruebas en la residencia materna de Antonio, en la calle Montearagón, donde él tenía su propia habitación. Según Europa Press, se hallaron unas bragas blancas con florecitas rosas, que por su tamaño podrían pertenecer a menores de edad y por tanto a alguna de las víctimas, las cuales se encontraban en una bolsa de supermercado y que fueron localizadas junto a la ropa que el detenido tenía en el salón. La Policía también localizó una manta de color beige con los bordes rosas, que podría corresponder con la mencionada por una de las menores (la agredida el pasado 22 de agosto) como la utilizada por el supuesto agresor sexual para taparla. Tras su examen, se hallaron varios pelos y restos biológicos. Además, se intervino pliego de papel de cocina con el fin, según el sumario, de ser contrastado con el encontrado en el cuerpo de una de las menores.

Antonio, de 42 años, natural de Jaén, cumple prisión preventiva desde el pasado 26 de septiembre en la cárcel de Soto del Real. Está aislado en enfermería. La Policía le acusa de cinco agresiones sexuales, dos intentos de homicidio, dos intentos de secuestro y allanamiento de morada.

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