Los disturbios de la pasada noche se saldaron con 46 heridos, entre ellos 12 agentes de policía entre nacionales y municipales, y ocho detenidos. La noche del lunes la batalla campal entre jóvenes que celebraban un botellón en la zona - prohibido por ley - y agentes antidisturbios terminó con 20 heridos, la mitad policías.

Imágenes de televisión mostraron una violencia desmedida por parte de los jóvenes, que arrojaron botellas y piedras contra la policía, destrozando de paso numeroso mobiliario urbano, y una respuesta muy contundente por parte de los antidisturbios.

'Sí a las fiestas, no al botellón' era el grito de un grupo de vecinos que protagonizó una cacerolada por no poder disfrutar de la fiesta popular del barrio por culpa de este tipo de incidentes.

'Un grupo (de jóvenes) empezó a increpar a la policía, a vacilarles porque no les gustaban (su presencia allí)', dijo un joven testigo de los incidentes a RNE.

'Son los típicos chavales que son los que tiran la botella y se van corriendo, y la policía llega un momento que tiene que obedecer órdenes y tiene que calentarse. Y la policía, que quieres que te diga, (...) son unos salvajes. Tú estás intentando refugiarte en un local y te están pegando', dijo otra testigo a la emisora.

EXCESO DE ALCOHOL

La delegada del Gobierno de Madrid, Soledad Mestre, respaldó la actuación de la Policía Nacional y Municipal ante los incidentes y dijo que la causa de esta violencia había que buscarla en el alcohol.

'Los hechos de anoche y anteanoche obedecen al exceso de alcohol, éste lleva a la reyerta, y ésta a romper mobiliario urbano, y por lo tanto intervención de la policía', dijo.

El alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, coincidió con Mestre en avalar la actuación policial en los disturbios en los que se estima estuvieron implicados más de 500 jóvenes y que se prolongaron hasta las 6 de la mañana.

'Es un hecho puntual, pero precisamente esos hechos son los que tenemos que cortar, y de raíz, porque desde luego ninguna de las dos administraciones (central y local) va a tolerar que se quiebre un modelo de convivencia para toda España', dijo, tras aclarar que los jóvenes implicados en la reyerta no pertenecen al barrio de Malasaña.

Tras la batalla campal, las calles del popular barrio madrileño mostraban desperfectos por todos lados, desde coches y contenedores quemados hasta cabinas arrancadas.

'La gente es la misma siempre', dijo un vecino del barrio que aseguró que casi todos los fines de semana se celebraban botellones en la zona.

/Por Itziar Reinlein/