Estrés
Millones de personas experimentan estrés en el trabajo.

Son pocos los que no han conocido la sensación de estrés que puede producir el trabajo. Ya sea por presión o por exceso de responsabilidad, cualquier empleo puede presentar elementos estresantes.

Según la Asociación Americana de Psicología, las fuentes más comunes de estrés laboral son los sueldos bajos, la sobrecarga laboral, la falta de oportunidades de promoción, los trabajos que no suponen un reto, la carencia de apoyo social o no tener control sobre las decisiones de trabajo entre otras. Por ejemplo, según la encuesta Regus Business Tracker, el 58% de los trabajadores españoles afirman haber sufrido un incremento del nivel de estrés laboral durante la crisis económica.

Si estos consejos no sirven, tal vez sea buena idea hablar con un psicólogoDe modo ocasional, el estrés laboral nos afecta a todos; el problema llega cuando se vuelve crónico. Entonces puede ser perjudicial y dañar la salud física y emocional. Los psicólogos norteamericanos dan algunas recomendaciones para sobrellevar y desactivar el estrés.

Qué es lo que te estresa
Mantén un diario durante una semana o dos para identificar qué situaciones te crean más estrés y cómo respondes a ellas. Registra tus pensamientos, sentimientos e información sobre el ambiente, incluyendo las personas y circunstancias implicadas, la situación física y cómo reaccionaste. Aspectos como si elevaste la voz, si decidiste ir a por un tentempié o a dar un paseo pueden ayudar a encontrar patrones entre aquello que te estresa y cómo reaccionas ante ellos.

Da respuestas saludables
En vez de intentar combatir el estrés con comida rápida o alcohol, elige opciones saludables cuando sientas que sube la tensión. El ejercicio es un gran liberador de estrés. El yoga puede ser una buena opción pero cualquier forma de actividad física es beneficiosa. Además, dormir bien es importante para gestionar el estrés.

Pon límites
En el actual mundo de las relaciones digitales, es fácil sentirse angustiado ante la posibilidad de estar disponible las 24 horas del día. Establece algunos límites entre trabajo y vida personal. Esto podría significar no consultar el mail desde casa por la tarde o no contestar al teléfono horas después de terminar la jornada laboral. Fijar límites claros entre la vida laboral y personal reduce el estrés asociado a los posibles conflictos de conciliación.

Tiempo para descansar
Para evitar los efectos negativos del estrés crónico y el cansancio laboral necesitamos tiempo para recuperarnos y volver al nivel de rendimiento anterior al estrés. Este proceso de recuperación requiere 'desconectar' de la actividad laboral cuando no se está trabajando. Siempre que sea posible tómate tu tiempo para descansar para poder volver al trabajo listo para ofrecer lo mejor de ti. Cuando no te sea posible desconectar al menos desconecta tu teléfono y centra tu atención durante un rato en actividades no ligadas al trabajo.

Aprende a relajarte
Las técnicas como la meditación, los ejercicios de respiración profunda y la conciencia plena pueden ayudar a liberar estrés. Comienza con unos pocos minutos cada día para centrarnos en una actividad simple como la respiración, caminar o disfrutar de una comida. La habilidad de ser capaz de centrarse de forma consciente en una única actividad sin distraerte se volverá más fuerte con la práctica y descubrirás que puedes aplicarla a muchos aspectos diferentes de tu vida.

Habla con tu jefe
Los empleados saludables suelen ser más productivos por lo que tu jefe tiene en este sentido un incentivo claro para crear un ambiente de trabajo que promueva el bienestar de los empleados. Empieza por entablar una conversación abierta con tu jefe, pero no para presentar una lista de quejas. Sí para clarificar qué se espera de ti, conseguir más ayuda de tus colegas, enriquecer tu trabajo con nuevas tareas o hacer cambios en tu ambiente de trabajo.

Consigue algunos apoyos
Aceptar ayuda de amigos de confianza y miembros de la familia puede mejorar tu capacidad para manejar el estrés. En tu empresa podría existir un programa de prevención de riesgos laborales en el que se incluya un protocolo de actuación sobre el estrés laboral.

Si todos estos consejos no sirven, tal vez sea buena idea hablar con un psicólogo.