Chelo es la viva imagen de la acogida
Chelo es la viva imagen de la acogida. (Paco Llopis)
Los sacan de la cárcel o de una casa donde los rechazan, y llegan a quererlos tanto como sus padres biológicos. Las familias de acogida lo solicitan a los servicios sociales y pasan un examen de aptitud para hacerse cargo de uno de estos menores.

Es el caso de Chelo Barrocal, que a sus 60 años ha visto pasar por su casa de Sedaví (Valencia) a 38 de estos niños. Lleva 21 años haciéndolo, primero con su marido y luego sola, tras fallecer éste. «Sobre todo he tenido bebés de pocos días (renuncias), y la experiencia ha sido muy buena». Ahora tiene dos niñas: una de seis meses y otra de tres años. Sus tres hijos biológicos, ya casados, le echan una mano, y les gustó tanto la experiencia que la han imitado.

Guarda contacto con algunos y confiesa pasarlo mal cuando se van. «Me llaman por mi cumpleaños, y hasta cuatro o cinco veces al año. El primero que tuve vino a presentarme a su novia», relata.

Abrazos temporales

Saben que quizá sólo sean unos días, pero ya son unas 26.000, según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, las familias que tienen a un menor en acogida. El fin es que puedan volver con sus padres biológicos siempre que sea posible, aunque puede durar meses o años.

4 preguntas sobre...

Cómo se acoge a un menor

1 ¿En qué consiste?

Es una medida de protección a un menor cuyos padres no pueden o quieren hacerse cargo de él. Una familia los acoge temporalmente en su casa.

2 ¿Qué modalidades hay?

La simple dura un año y luego vuelven con sus padres biológicos. Se puede alargar indefinidamente, hasta que alcanzan la mayoría de edad. También hay acogidas que duran poco tiempo, de urgencia, sobre todo de bebés.

3 ¿Se rompe la relación con los padres?

Suele haber una visita programada una vez al mes si las partes están de acuerdo.

4¿Quién puede acoger?

Cualquier persona mayor de edad dispuesta a educar a un menor.