El caso de Brittany Maynard, que planifica su muerte, reabre el debate de la eutanasia en EE UU

  • Es una joven enferma terminal que planifica su final mediante suicidio asistido.
  • Los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en un hervidero de mensajes de apoyo y opiniones sobre el tema.
  • La entrega a una persona que desea terminar con su vida del material necesario para llevarlo a cabo, normalmente medicamentos, es legal en cinco estados.
Brittany y su perro Charley.
Brittany y su perro Charley.
THE BRITTANY FUND

El caso de Brittany Maynard, una joven enferma terminal que planifica su final mediante suicidio asistido, ha conmocionado a la opinión pública de Estados Unidos y ha reabierto el debate sobre el derecho a una muerte digna.

Desde que Maynard anunció en un vídeo por internet que planifica quitarse la vida en los próximos meses antes de que se extienda más el tumor cerebral que le fue diagnosticado, los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en un hervidero de mensajes de apoyo y opiniones sobre el suicidio asistido.

Aunque la mujer, de 29 años, había anunciado en un primer momento su suicidio para el 1 de noviembre, el pasado jueves indicó que ha pospuesto su decisión para poder disfrutar de más tiempo junto a sus seres queridos.

En la actualidad, el suicidio asistido —la entrega a una persona que desea terminar con su vida del material necesario para llevarlo a cabo, normalmente medicamentos— es legal en sólo cinco estados de EE UU.

Por ello, la joven, residente en Oakland (California), se trasladó junto a su familia al vecino estado de Oregón, que sí permite esta práctica.

"Espero estar rodeada por mi familia: mi marido, mi madre, mi padrastro y mi mejor amiga, que es médico. Moriré en casa, en la cama que comparto con mi marido, y me marcharé en paz, con la música que me gusta sonando de fondo", explicó Maynard en un vídeo.

Aunque desde que Oregón aprobó la Ley de la Muerte Digna en 1997 más de 1.100 personas han recibido fármacos y unas 750 los han utilizado para quitarse la vida (el resto renunció finalmente a usarlos), el caso de Maynard ha despertado una inusual atención mediática a causa de dos motivos: su edad y su decisión de exponerlo en internet.

La joven se ha erigido en activista a favor del derecho a una muerte digna y ha creado el Fondo Brittany Maynard, en cuya página de internet cuelga vídeos en los que explica sus decisiones y sus motivos.

"Cuando la princesa Diana de Gales murió en un accidente de tráfico, se convirtió en una figura citada de forma habitual en los discursos de promoción de la seguridad vial. Maynard hace uso conscientemente de su situación para convertirse en la cara pública de un movimiento que necesita recibir más atención", según el popular portal de opinión The Daily Beast.

Los detractores

Sin embargo, la decisión de Maynard también tiene detractores. "Creo que los cuidados paliativos son una mejor opción para la mayoría de enfermos terminales que el suicidio asistido", indicó en una columna de opinión publicada en la web de la CNN el cardiólogo Sandeep Jauhar.

Señaló que "el hospital para enfermos terminales permite el cuidado con la implicación de la familia, muchas veces en la propia casa del paciente, y se centra en lidiar con el dolor y en permitir morir con algo de confort y dignidad". "A diferencia de los cuidados paliativos, el suicidio asistido es una decisión última e irreversible", recordó.

En enero de este año, poco más de un año después de casarse, Maynard acudió al médico a causa de los fuertes dolores de cabeza que sufría y le fue diagnosticado un tumor cerebral de gran agresividad.

El cáncer avanzó rápidamente y los especialistas le informaron de que sólo le quedaban unos meses de vida, a la vez que le explicaron cómo estaba previsto que se desarrollase la enfermedad, la cual le causaría un gran y prolongado dolor antes de terminar con su vida.

Ante esta situación, la joven decidió trasladarse junto a su familia a Oregón, donde la ley del estado le permitió que los médicos le proveyesen de un fármaco que terminará con su vida, sin causarle dolor, si ella decide ingerirlo.

Según una encuesta del centro de investigación Pew, los estadounidenses se encuentran divididos casi a la mitad en lo referente al derecho a una muerte digna: el 47% defiende el suicidio asistido y el 49% se muestra en contra.

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