La gestión de incendios ha centrado el primer día de las VII Jornadas Forestales de la Macaronesia, que tienen lugar hasta este viernes, 31 de octubre, en Las Palmas de Gran Canaria, con la participación de una treintena de expertos canarios, de Azores, Madeira, Cabo Verde y Senegal.

Así, se trata de un encuentro interregional que se celebra bianualmente de manera rotativa, organizado a través del proyecto Gesformac por la Dirección General de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Canarias, la Dirección Regional de Recursos Forestales del Gobierno Autónomo de Azores, la Dirección General de Ambiente del Gobierno Regional de Madeira y con la participación de los gobiernos de Cabo Verde, Senegal y el Cabildo de Gran Canaria.

En el primer día de ponencias cautivaron especialmente al público la exposición magistral del profesor Fernando de Miranda Páscoa, sobre el 'Uso múltiple del bosque en Azores. La vertiente económica del recreo en espacios forestales'; la ponencia sobre Abandono, Gestión y Aprovechamientos de las superficies forestales en las Islas Baleares, a cargo de Luis Berbiela, del Servicio de Gestión Forestal y Conservación del Suelo de la Consejería balear de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio; y la ponencia del Director y Conservador del Parque Nacional de Garajonay, Ángel Fernández, sobre las Repercusiones ambientales y planificación de la restauración ecológica en las zonas afectadas por el gran incendio de 2012 en el Parque Nacional de Garajonay.

Por su parte, el profesor Miranda Páscoa defendió la necesidad de "desarrollar capacidades y potenciar el interés de las administraciones en dar valor a un servicio sin valor de mercado, como es el sector forestal, pero en el que sí se pueden llevar a cabo actividades que generen rendimiento económico".

Cuota para hacer uso de los espacios naturales

Para ellos, planteó que para resolver los problemas comunes en este ámbito de la Región Macaronésica hay que establecer una cuota a los ciudadanos que quieran hacer uso de los espacios naturales. De forma que "además de suponer ingresos para los Gobiernos, ayuda a concienciar a los ciudadanos del valor de esos espacios".

Mientras, el representante balear, Luis Berbiela, manifestó que "el bosque para la sociedad actual es algo vital, pues proporciona recursos, pero sobre todo proporciona calidad de vida a los ciudadanos, por lo que es imprescindible acentuar los esfuerzos por cuidar los montes como una prioridad social".

En ese sentido, Berbiela, defendió que "tenemos que ser capaces de gestionar el bosque activamente para evitar que sea el fuego el que lo haga, con políticas a largo plazo que trasciendan las legislaturas y los colores políticos que gobiernen".

"Una encina vive 400 años y un pino más de 200, por lo que los períodos en los que se evalúan las políticas forestales deben ser largos", prosiguió el ponente del Servicio de Gestión Forestal y Conservación del Suelo de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio de las Islas Baleares.

Sin embargo, señaló que "hay que intervenir para hacer las superficies forestales más resistentes a esos peligros y al proceso de cambio climático que va a afectar a estos espacios en los próximos años". "Un primer paso —concluyó— debe ser definir la gestión forestal en un área específica y estable como se hace en otros países, y no cambiar cada cuatro años la ubicación en un Ministerio diferente".

Incendio de 2012

En la gomera

Sobre incendios también trató la ponencia magistral de Ángel Fernández, director y conservador del Parque Nacional de Garajonay, en concreto del gran fuego que afectó en 2012 a este espacio emblemático de la isla de La Gomera, declarado Patrimonio de la Humanidad. "Mientras en algunas zonas el entorno ha evolucionado bien, en otras de mayor madurez el fuego provocó una gran catástrofe ecológica que está presentando graves problemas de recuperación y efectos que se prolongarán en el tiempo", dijo.

Por ello, apuntó que lo resulta fundamental aplicar una gestión a largo plazo que ayude a la restauración de la naturaleza y facilite la cicatrización del territorio quemado.

"Se necesitan —agregó— grandes esfuerzos y un trabajo planificado, serio y conducido con criterios basados en el mejor conocimiento posible y acciones que no deben limitarse a la restauración, sino también a la concienciación social para evitar futuros incendios".

Añadió así que se trata de un trabajo intersectorial que afecta a áreas como la agricultura, el desarrollo rural y la ordenación del territorio, que requiere cambios estructurales importantes "que no se terminan de conseguir porque influyen demasiados agentes externos, desde cómo está planteada la financiación europea o cómo programa el Gobierno de Canarias los Planes de Desarrollo Rural, aspectos que no están de la mano de los sectores que trabajamos directamente en la conservación".

Finalmente, Fernández destacó como otro de los problemas que afecta a los montes de las Islas el abandono de los campos y la inexistencia de recambio generacional que ayude a su conservación, por lo que "son dinámicas muy complicadas, si bien tenemos que empezar a dar los primeros pasos para lograr que cambien y asegurar así la supervivencia de nuestros bosques".

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