Personajes públicos
Pedro Zerolo, Elio Di Rupo y Fernando Grande-Marlaska. ARCHIVO

Muy pocos famosos hablaban de homosexualidad en los primeros años 80, pero lo sucedido con Rock Hudson cambió las cosas en 1985. Aunque nunca hizo público ser gay (achacó el haber contraído el Sida a unas transfusiones sanguíneas), los medios no tardaron en confirmar lo que todo el mundo imaginaba: uno de los grandes galanes del cine era homosexual. Muchos le aplaudieron por hacer pública (a regañadientes) su enfermedad, sacando así al Sida de la marginalidad (si una estrella del cine tenía Sida cualquiera podía contraerlo), pero Hudson perdió la oportunidad de hacer algo parecido con la homosexualidad.

Manzana arcoiris de empresarios y políticos

29 años después de su muerte, las cosas han cambiado. Ayer mismo uno de los hombres más poderosos del mundo, Tim Cook (sucesor de Steve Jobs al frente de Apple) confirmó lo que muchos ya intuían: "Estoy orgulloso de ser gay", escribió en Bloomberg Businessweek, "y creo que serlo es uno de los regalos más grandes que me ha dado Dios”. Desde Cogam (Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid) acogen este tipo de declaraciones "con entusiasmo". Según su portavoz, Santiago Rivero, "no hay una obligación de hacerlo público, pero sí crea un referente para personas que siguen pasándolo mal". Pero si en 1985 Bill Gates (Microsoft), John Opel (IBM) o el propio Steve Jobs hubieran hecho algo parecido los accionistas de sus compañías les hubiesen expulsado, sin duda, de sus cargos.

Desde algunos colectivos reciben anuncios como el de Cook "con entusiasmo, porque crean un referente para los que lo están pasando mal y acaban con prejuicios"Hoy no. Primero fueron los artistas: cantantes como Elton John, George Michael, Michael Stipe o Ricky Martin han ido "saliendo del armario" con cuentagotas. Les acompañaron actores como Ian McKellen, Ellen DeGeneres, Rupert Everett, Stephen Fry, Jodie Foster o las jóvenes estrellas Zachary Quinto y Ellen Page. Un gay recién casado, Neil Patrick Harris, presentará los próximos Oscar. Y en España nadie se escandaliza porque Fernando Tejero declare su amor a un hombre en Twitter, como nadie deja de ver los programas de Jesús Vázquez, Boris Izaguirre o Jorge Javier Vázquez por parecidos motivos. "El respeto viene de la visibilidad", añade Rivero, "la gente tiene prejuicios ante lo que desconoce pero los pierde al saber que alguien a quien conoce y aprecia es homosexual".

Hasta la política se ha llenado de personas que expresaron su orientación sin miedo a perder unos votos. En España son varios: Jerónimo Saavedra, Iñaki Oyarzábal, Pedro Zerolo, Ángeles Álvarez o José María Mendiluce son algunos de los más conocidos.

También el juez Fernando Grande-Marlaska, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, explicó su condición sexual. "Se lo dije a mis amigos en el momento en el que yo me acepté, que no es muy fácil aceptarse a uno mismo", comentó en una entrevista a la Cadena SER.

En el extranjero hay más, y con cargos para todos los gustos. El británico Lord Waheed Alli es homosexual y empresario, multimillonario, político (laborista) y, encima, musulmán. Tammy Baldwin fue la primera senadora abiertamente homosexual en EE UU. Elio Di Rupo ha sido hasta hace dos semanas el primer ministro de belga pese a reconocer, hace unos años, haber contratado los servicios de prostitutos. La islandesa Johanna Sigurdardottir es la primera jefa de gobierno lesbiana del mundo. Y homosexuales como Klaus Wowereit, Bertrand Delanöe o Annise Parker son o han sido alcaldes de ciudades como Berlín, París y Houston. Como Cook, también importantes empresarios han hecho pública su orientación: Anthony Watson (CEO de Nike), David Geffen (productor de cine) o el español Jesús Encinar (fundador de Idealista) son algunos.

El estigma sigue en la banca y el deporte

¿Queda algún sector donde la homosexualidad esté aún estigmatizada? Por supuesto. La gran banca, salvo alguna excepción como Trevor Burgess. La Iglesia (llena de "obispos y cardenales gays", como nos contaba hace poco James Alison). Y, por supuesto, el deporte. El nadador Ian Thorpe o los baloncestistas John Amaechi y Jason Collins hicieron pública su condición, pero se sigue esperando al futbolista de primer nivel cuya homosexualidad salga a la luz.

"Es contradictorio que el deporte en España, uno de los países donde a nivel legal están reconocidos más derechos, sea tan homófobo", cuenta Rivero. "En Alemania, por ejemplo, hay un apoyo explícito por parte de jugadores (como por ejemplo, el portero Neuer), clubes y hasta la propia Bundesliga". En efecto, en España no sólo no se ha visto ninguna campaña por parte de la Asociación de Futbolistas o La Liga, y se han leído declaraciones muy poco receptivas al respecto. "Seamos sinceros, en nuestro país no puede ser", dijo el entrenador del Rayo, Paco Jémez, que justificaba sus palabras en que "un futbolista se tiene que enfrentar cada semana a un público que puede ser hostil y que, por lo general, considera el fútbol como un deporte de hombría".