Un hombre ha aceptado este jueves una pena de cuatro años de prisión, que serán sustituidos por seis años de internamiento en un centro psiquiátrico, por intentar matar a su padre, al que asestó varias puñaladas, en la vivienda que compartían en la localidad valenciana de Turís en marzo de 2012.

Inicialmente, el hombre, que ha reconocido los hechos que se le atribuyen, se enfrentaba a una pena de ocho años de prisión, tal y como reclamaba el ministerio fiscal, por un delito de homicidio en grado de tentativa, con la circunstancia agravante mixta de parentesco, pero finalmente se ha llegado a un acuerdo con la defensa por el que se ha rebajado la pena hasta los cuatro años que serán sustituidos por seis años de internamiento.

El fiscal ha accedido a rebajar la pena impuesta al considerar que el acusado, a quien se le iba a juzgar este jueves en la sección tercera de la Audiencia de Valencia, sufrió un brote psicótico en el momento de los hechos, lo que mermó sus capacidades. Junto a esta condena, el hombre no podrá acercarse a la víctima durante cinco años a menos de 100 metros, y tendrá que pagar una multa de 60 euros por una falta de daños.

Los hechos se remontan al 14 de marzo de 2012, sobre las 10 horas, en la vivienda que compartían padre e hijo en la Urbanización Altury de Turís. En un momento determinado, el acusado cogió una navaja blanca que estaba en un armario y se la clavó a su padre primero en el pecho, después a la altura del estómago, y finalmente en las manos al levantarlas la víctima.

El padre acudió ensangrentado a la vivienda de un vecino para que le socorriera. Como consecuencia del ataque, sufrió varias heridas en el hemitórax, neumotórax, en el abdomen y en la mano derecha. Necesitó tratamiento médico y quirúrgico, y 30 días para la curación de sus heridas.

El acusado fue detenido a las 00 horas del día 15, y una vez en los calabozos de la Guardia Civil de Chiva, comenzó a dar patadas, cabezazos y puñetazos a la puerta, para menoscabarla, y causó desperfectos tasados en 100 euros.

Al llegar a un acuerdo en el juicio, y reconocer el acusado los hechos, no se ha llegado a practicar prueba pericial ni testifical, y el caso ha quedado visto para sentencia. Tan solo al acusado le han preguntado si reconocía los hechos, a lo que ha respondido: "si".

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