Las Ayudas de Emergencia Social (AES) dispondrán de una partida de 21 millones de euros en 2015, lo que supone 500.000 euros más —un 2,4 por ciento— que el dinero reservado para estas prestaciones en el Presupuesto del Gobierno vasco para 2014.

La partida para las AES —unas ayudas destinadas a cubrir necesidades urgentes y puntuales de personas sin recursos— se recoge en el Proyecto de Presupuestos del Ejecutivo autonómico para 2015, que este jueves ha sido entregado por el consejero de Hacienda, Ricardo Gatzagaetxebarria, a la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria.

Las cuentas del gabinete de Iñigo Urkullu, aprobadas este pasado martes, ascienden a 10.639 millones de euros, de los que un 75 por ciento se destinarán a gasto social. En este apartado, destaca la partida consignada a la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) y la Prestación Complementaria de Vivienda (PCV), que asciende a 461 millones de euros.

Al margen de estas ayudas, la partida reservada para las AES se incrementará en un 2,4 por ciento, hasta alcanzar los 21 millones de euros. A diferencia de la RGI y la PCV, las AES no tienen el carácter de derecho subjetivo, que obliga al Gobierno a incrementar su presupuesto si no es suficiente para satisfacer la demanda de estas prestaciones, por lo que una vez se agota la partida consignada, el Ejecutivo deja de financiar estas ayudas de emergencia.

Esta situación ya se ha producido en 2014, lo que ha llevado a muchos ayuntamientos —que son los encargados de conceder las AES— a asumir el coste para atender a la demanda no cubierta por el presupuesto inicial aportado por el Gobierno. La semana pasada, con el apoyo de todos los grupos de la oposición, el Parlamento reclamó al Ejecutivo que garantice la financiación del cien por cien de estas prestaciones.

Por otra parte, el proyecto de Presupuestos del Gobierno autonómico reserva una partida de 27 millones de euros para ayudas a familias con hijos y 281.900 euros a la conciliación de la vida laboral y familiar.

TAV

En otros capítulos del Presupuesto, se incluyen partidas como los 4,5 millones de euros destinados a subvenciones para el funcionamiento ordinario de los partidos políticos o los 350,5 millones para las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV) en Gipuzkoa, financiadas por la Administración central pero de cuya ejecución se encarga el Gobierno autonómico.

La aprobación de los presupuestos, que este jueves han iniciado su tramitación en el Parlamento, depende del resultado de las negociaciones que el Gobierno vasco abrirá en los próximos días con los partidos de la oposición, dado que la minoría del PNV en la Cámara le impide aprobar por sí solo las cuentas.

No obstante, parece bastante probable que -al igual que hizo ante las cuentas de 2014- el PSE acabe apoyando el proyecto, puesto que el Ejecutivo ya ha aceptado algunas de las condiciones planteadas por los socialistas para abrir la puerta a un acuerdo.

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