William Gillette as Sherlock Holmes. New York production Theatre Programme. Published by R H Russell of NY. 1900.
Dibujo Sherlock Holmes representado por el actor que más veces lo encarnó, William Gillette © Museum of London

Héroe de cuatro novelas y 56 relatos —bautizados, porque hablamos de uno de los mitos literarios más populares de la historia, como el canon holmesiano—, el detective Sherlock Holmes, caballero, científico, bohemio, consumidor de cocaína y morfina por vía intravenosa en los momentos de asalto de la melancolía, rey del disfraz, gran intérprete de violín, autor de un tratado sobre apicultura, practicante de las artes de la medicina, el derecho y la química (sin títulación universitaria aunque sí profundos estudios de cada una de las materias) y, sobre todo, campeón del razonamiento deductivo, la interconexión de inferencias y premisas y el postulado de axiomas, sigue vivo y goza de una inmejorable salud 127 años después de que asomara por primera vez en la novela Estudio en escarlata (1887) escrita por el también sagaz e ilustrado literato Arthur Conan Doyle (1859-1930).

'¿Quién era Sherlock Holmes?'

"¿Quién era Sherlock Holmes y por qué sigue conjurando una fascinación imperecedera?". Estas par de cuestiones sirven al Museo de Londres, el gran centro público municipal dedicado a la historia de la capital inglesa, para montar una exposición que no requiere demasiada explicación tras conocer el título: The Man Who Never Lived And Will Never Die (El hombre que nunca vivió y nunca morirá). La muestra, la más completa nunca antes organizada sobre uno de los personajes más famosos de la ciudad y la primera tras más de medio siglo dedicada al detective, está abierta hasta el 12 de abril de 2015 y la entrada básica de adultos cuesta 12 libras (unos 15,25 euros).

Taller de coctelería, paseos nocturnos, dramas de radio, la gorra de 'tweed'... Anunciada con un espectacular trailer, la exposición viene envuelta en un buen puñado de actividades complementarias y paralelas: conferencias de expertos; paseos holmesianos nocturnos por Londres; un taller para aprender a preparar un cóctel que sustituya al Reina Victoria, cuya receta ha sido robada; un blog con pormenores e intrahistorias sobre la muestra; un especial de dramatizaciones radiofónicas en la BBC; la búsqueda de la película perdida sobre el detective, un largometraje mudo de 1916 del que no se ha localizado ninguna copia; comercialización de mercadotecnia variada (y muy cara), entre ella la gorra de tweed de cazador asociada al detective.

'No era un caballero fácil de describir'

También han editado un libro-catálogo de 256 páginas con seis nuevos ensayos, coordinado por David Cannadine, profesor de la Universidad de Princeton y uno de los mayores expertos mundiales en Holmes; colgado una lista de reproducción en YouTube con vídeos relacionados con la exposición y organizado la exposición He wasn't an easy gentleman to describe (No era un caballero fácil de describir), donde la fotógrafa Kasia Wozniak crea una colección de imágenes de moda basadas en el aspecto singular del personaje —descrito por primera vez así: "su estatura sobrepasaba los seis pies (1,83 metros), y era tan extraordinariamente enjuto, que producía la impresión de ser aún más alto. Tenía la mirada aguda y penetrante, (...) y su nariz, fina y aguileña, daba al conjunto de sus facciones un aire de viveza y de resolución"—. La fotógrafa utiliza la técnica del colodión, un proceso fotográfico del siglo XIX, contemporáneo de la época en que se desarrollan las aventuras escritas por Conan Doyle.

Grabación del actor William Gillette, que representó a Holmes en teatro 1.300 veces

The Man Who Never Lived And Will Never Die reúne películas, fotos, artefactos, manuscritos, grabados y recreaciones de lugares clave que permiten a los visitantes ponerse en la piel del detective, revitalizado por nuevas versiones en cine y televisión. Está dividida en cinco secciones: la primera, Sherlock Holmes reinventado, incluye una extensa colección de pósters de películas, una videowall donde se podrán ver en bucle escenas de muchas adaptaciones cinematográficas y una grabación sonora del actor estadounidense William Gillette (1853-1937), que alcanzó fama mundial como intérprete de Holmes en 1.300 montajes teatrales.

Una pitillera 'regalada' por Holmes a su dibujante

En La génesis de Sherlock Holmes se puede ver el manuscrito original de Los crímenes de la calle Morgue, el relato de 1841 de Edgar Allan Poe (1809-1849) que inauguró el género detectivesco con el personaje de C. Auguste Dupin, inspiración primera de Conan Doyle. También se exhiben los cuadernos de apuntes y notas aclaratorias donde el escritor inglés esbozó Estudio en escarlata; primeras ediciones de la revista Strand Magazine que publicó en origen las aventuras de Holmes; una pitillera de plata con la inscripción "de Sherlock Holmes, 1893", regalada al escritor por el dibujante Sidney Paget (1860-1908), primer y magnífico ilustrador de las peripecias del detective, y la única entrevista filmada (1930) que se conserva con Conan Doyle.

Londres empezaba a ser moderna pero mantenía zonas de alta pobreza Los escenarios en los que se movían el detective y su fiel compañero John H. Watson, voz que eligió frecuentemente (excepto en cuatro ocasiones) el escritor para narrar la acción son mostrados en la sección El Londres de Sherlock Holmes, la ciudad a la vez real e imaginaria que describe Conan Doyle.  Desde el famoso apartamento en que residen Holmes y Watson, en el 221 B de Baker Street, una calle real para una dirección ficticia (sede del Museo Sherlock Holmes), hasta los suburbios y los callejones del West End, los escenarios son mostrados mediante mapas, fotografías, grabados e ilustraciones del Londres victoriano, una capital que iniciaba el camino de la modernidad con el derribo de viejas construcciones, pero que mantenía zonas de inmensa pobreza.

Cuadros de Monet y O'Connor

En las aventuras del ciclo, dicen los organizadores de la exposición, la ciudad no es "sólo el entorno, sino también un personaje más" con su "fuerte e inquietante presencia" y la casi perpetua niebla que tan bien cuadra con el misterio tenebroso de algunas de las tramas. Entre las piezas más notables de esta sección están el óleo Pont de Londres (Charing Cross Bridge, London), pintado por Claude Monet en 1902, y Pentonville Road, Looking West: Evening (1884) donde el irlandés John O'Connor pinta con detalle el frenesí de la metrópoli.

Las dos últimas secciones, Las muchas caras de Sherlock Holmes y El inmortal Sherlock Holmes, muestran, en el primer caso, réplicas de época del instrumental usado por el detective, un pionero de las técnicas de la policía científica, y la pervivencia del mito, "todavía vivo" pese a que Conan Doyle intentó matarlo en la ficción. Se muestra el dramático grabado de Paget de Holmes y su archienemigo Moriarty a punto de caer por la cascada suiza de Reichenbach en el relato El problema final. Se exhibe también una dramática acuarela del lugar dibujada por Turner.

Alguien que podía descifrar el más exigente y desconcertante problemas Conan Doyle, escribe en el prólogo del libro-catálogo el comisario de la exposición, Alex Werner, "no tenía ni idea de que la cultura popular abrazaría de manera tan dramática y constante" al personaje de Holmes. Sin embargo, añade, había indicios suficientes para adivinar el éxito y calado futuros, ya que Holmes fue "el primer detective de la era moderna, alguien que podía descifrar el más exigente y desconcertante problemas".