Cultura para después de un Muro

  • Billy Wilder fue uno de los primeros grandes del cine que decidió reflejar la situación del Berlín ocupado y, luego, dividido.
  • La mejor literatura que se ha hecho sobre, con o alrededor del Muro de Berlín ha sido finalmente adaptada al cine.
  • David Bowie escribió Héroes, una de sus más conocidas y admiradas canciones, inspirándose en la relación sentimental de una pareja separada por el muro.
Daniel Brühl, Katrin Sass, y Chulpan Khamatova en una escena de Goodbye Lenin.
Daniel Brühl, Katrin Sass, y Chulpan Khamatova en una escena de Goodbye Lenin.
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Es lógico pensar que la cicatriz de hormigón que recorrió las calles de Berlín durante casi treinta años iba a dejar profundas y duraderas secuelas en el cuerpo social que la padeció. Desde prácticamente el instante de su construcción hasta mucho después de su derribo, el Muro de Berlín, como una herida kilométrica que  recorriera de norte a sur la ciudad emblemática, ha provocado sueños cómicos y tristes pesadillas, discursos interiores y públicos silencios que permanecerán en la sociedad por largo tiempo, en la medida en que fueron (son) construidos con los materiales que esa misma sociedad ha escogido para ser eterna: la cultura.

Películas, libros, canciones, cuadros, graffitis, esculturas, fotografías... el muro de Berlín, símbolo y frontera de la Guerra Fría, ha inspirado a todo tipo de creadores y artistas a modelar una obra que lo ha tratado de explicar, reflejar, comprender o simplemente utilizar con mayor o menor fortuna. Y hoy podemos encontrar un puñado de obras que sirven -y lo seguirán haciendo en el futuro- para conocer mejor la existencia de lo que para muchos solo fue una línea roja en un mapa y para otros la frontera de sus vidas. Disfrutemos de ellas.

El cine ataca primero

El guionista y director de cine Billy Wilder fue uno de los primeros grandes del cine que decidió reflejar la situación del Berlín ocupado y, luego, dividido. Inspirándose en la obra teatral Un, dos, tres, del autor húngaro Ferenc Molnár, muerto en EEUU en 1952, escribió, junto a su compañero I.A.L. Diamond, el guión de la película del mismo título, en la que un ejecutivo comercial de una famosa marca de refrescos se empeña en introducir su producto en los países del Este mientras la hija de su jefe se enamora de un simple y honesto comunista.

James Cagney, protagonista de 'Un, dos, tres'.

La película de Wilder –candidata al Óscar a la mejor fotografía- describía, en clave de comedia  y con una interpretación antológica de James Cagney, el enfrentamiento ideológico entre el capitalismo y el comunismo, mostrando, ya en esos momentos, el escepticismo que el director austríaco sentía por ambos sistemas políticos.

Pero antes de que Billy Wilder le hincara su retorcido y sarcástico colmillo al escenario que los EE UU y la URSS estaban organizando en el centro de Europa , ya se habían realizado algunos trabajos cinematográficos con Berlín y la Guerra Fría como telón de fondo.

1.- Precuelas murales

En Berlín Express (1948), por ejemplo, Jacques Tourneur situaba una complicada trama de espionaje entre Franckfurt y Berlín. En sus títulos de crédito podía leerse que "las escenas en estas ciudades fueron rodadas con la autorización del Ejército de Ocupación de los Estados Unidos, del Ejército de Ocupación Británico y del Ejército de Ocupación de la Unión Soviética”.

En El telón de acero (Iron Curtain, 1948), dirigida por William A. Wellman, se había tratado el famoso caso Gouzenko: la deserción a Occidente de un descifrador de mensajes soviético de la embajada en Ottawa. Un caso que, para muchos historiadores, marca el inicio de la Guerra Fría .

El mismo Wilder ya había realizado, en 1948,  Berlín Occidente, con Marlene Dietrich, una comedia dramática sobre la terrible situación de la Alemania de posguerra que satiriza la ayuda norteamericana. Muestra el mercado negro  y la miseria de la población berlinesa, la economía de trueque  y la corrupción en las ruinas de una ciudad espectral. Contiene imágenes poderosas: ancianos desamparados que venden sus pocas posesiones, chicas que se dejan conquistar por una chocolatina, cochecitos de bebé con banderas...

2.- La invención de un género

De nuevo en los sesenta, el director estadounidense Martin Ritt decide llevar a la pantalla El espía que surgió del frío (The Spy Who CameIn from the Cold, 1965) basada en el libro del mismo título del escritor británico John Le Carré. La novela, de 1963, había logrado muy buenas críticas y fue un best-seller en los años siguientes. Incluso llegó a ser elegida ‘la mejor novela de espionaje de todos los tiempos’ por la revista Publishers Weekly en 2006. Narra las peripecias dramáticas de un espía (Richard Burton) que se hace pasar por desertor en el Berlín Oriental. El film fue nominado a dos Oscars.

Al año siguiente se estrena Funeral en Berlín (Funeral in Berlin, 1966) película del británico Guy Hamilton, basada en la novela del mismo nombre de Len Deighton. La protagoniza Michael Caine en su segunda interpretación del espía Harry Palmer, que repetirá aún en tres películas más. La Guerra Fría está ya en su esplendor y Berlín es una estupenda localización para representarla. La misión de Caine es ayudar a huir a un desertor del servicio de espionaje soviético.

El tema es muy similar al que el maestro Alfred Hichtcock, furibundo anticomunista, desarrollará ese mismo año en Cortina rasgada (Torn Curtain, 1966). El estelar Paul Newman interpreta a un reputado físico que finge estar traicionando a su país, Estados Unidos, y se desplaza a la RDA para robarle a un colega una fórmula atómica secreta. Berlín es el idóneo escenario de sus andanzas. Newman no terminó muy satisfecho de su colaboración con el director inglés, y nunca volvió a trabajar con él. La película no está considerada como una de las mejores de Hitchcock, por otra parte.

Paul Newman en una escena de Cortina Rasgada, de Alfred Hitchcock.

3.- Algún tiempo después...

Tienen que pasar casi veinte años para que el Muro de Berlín vuelva a aparecer en otras películas de alto presupuesto. Se trata de Octopussy (1983), decimotercera película de la saga de James Bond y única de la serie en la que aparece el Muro de Berlín. 007 era Roger Moore.

En Fuga de noche (Night Crossing, 1981), película de Delbert Mann, se narra la historia real de las familias Strelzyk y Wetzel, que el 16 de septiembre de 1979 escaparon de Alemania Oriental (RDA) a Alemania Occidental (RFA) en un globo aerostático de fabricación casera. No es exáctamente Berlín, pero... La película fue rechazada para inaugurar la Berlinale de 1982 debido a su carga política.

Con El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin, 1987), el reconocido director alemán Wim Wenders sitúa el Muro como elemento principal de su película. Narra la historia de dos ángeles que sobrevuelan la ciudad sin, en teoría, poder intervenir en las vidas de los humanos. La impotencia y la separación están presentes.

Wenders recurrirá a los mismos personajes y temática cuatro años después del derribo del Muro, con ¡Tan lejos, tan cerca! (In weiter Ferne, so nah!, 1993) una secuela que ganó el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes de ese año.

Tras el derribo del Muro en 1989, otro director alemán, Volker Schlöndroff, elige tratar, en La leyenda de Rita (Die Stille nach dem Schuß, 2000), la historia de unos terroristas arrepentidos de la RFA que son cobijados por la RDA y luego traicionados y entregados de nuevo a su país de origen. Un film duro y sin demasiadas esperanzas.

Entre las películas más recientes que ofrecen protagonismo al largo muro que separó Berlín por casi treinta años destacan dos. Good bye Lenin (2003), de Wolfgang Becker, narra con humor y cariño la historia de una mujer, ferviente comunista, que despierta de un coma durante el cual el Muro ha desaparecido y la RDA ya no existe. En estado de convalecencia, su hijo hace lo imposible para convencerla de que  sigue viviendo en una RDA socialista, ante el temor de que una fuerte impresión acabe con su vida. La película, protagonizada por el actor hispanoalemán Daniel Brühl, fue un auténtico éxito.

Ulrich Mühe, protagonista de 'La vida de los otros'.

La vida de los otros (Das Leben der Anderen, 2006), con guión y dirección del debutante Florian Henckel von Donnersmarck, transcurre en el Berlín Este durante los últimos años de existencia de la RDA. Muestra el férreo y ominoso control de la Stasi sobre los círculos intelectuales. Para el rodaje –en escenarios naturales de Berlín- hubo que reproducir el ambiente de locales oficiales, calles, apartamentos, oficinas… según parámetros de 1984, cinco años antes de la caída del muro. La película fue ampliamente reconocida: ganó el Óscar estadounidense y el BAFTA británico a la mejor película de habla no inglesa; el César francés a la mejor película extranjera; y los Premios del Cine Europeo a la mejor película y al mejor actor.

Otras películas

Otras películas, tal vez menos populares o reconocidas, pero que integran el Muro de Berlín y la situación de las dos Alemanias en sus tramas, son:

  • Sentencia para un dandy  (A Dandy in Aspic, 1968), de Anthony Mann. Cierra la filmografía de Anthony Mann, el ex marido de Sara Montiel, pues murió  a terminar el rodaje. Se trata de una película poco conocida, protagonizada por el estimable Laurence Harvey, actor que transmite la frialdad que se supone a los profesionales del espionaje. 
  • Target, agente doble en Berlín (Target, 1985) es un thriller de Arthur Penn que junta a un agente de la CIA y a su hijo en una investigación sobre el paradero de la esposa y madre, secuestrada. Una peripecia que acabará en Berlín.
  • El Muro (1990) de Jürgen Böttcher, un documental sobre la noche en que cayó el Muro, con unas imágenes tan impactantes que el director se limitó a grabarlas sin comentarios. 
  • Berlin is Germany (1991), de Hanes Stör. Retrata el absurdo de la división alemana mediante la salida de un preso de la cárcel que regresa a una ya unificada Alemania y no entiende nada.
  • El túnel (2000). Su director, Roland Suso Richter, toma como argumento la separación vivida durante 28 años en Berlín, narrando cómo un alemán de Occidente trata de sacar de la RDA a su hermana.
  • Herr Lehmann (2003). Adaptación de Leander Haußmann de la novela del mismo título del escritor alemán Sven Regener. Cuenta la historia de un joven camarero del Berlín occidental de 1989 que ve cómo el conflicto político al otro lado del Muro va inmiscuyéndose poco a poco en su vida. En la edición 54ª de los Premios del Cine Alemán, en 2004, fue galardonada con los premios al mejor actor de reparto y al mejor guión, obra del propio autor del libro, Sven Regener.
  • El milagro de Berlín (Das Wunder von Berlin , 2008) es una película de Roland Suso Richter para televisión. Cuenta las peripecias de una familia del Este de un Berlín desgarrado por las luchas políticas y los rápidos cambios de los acontecimientos que llevaron a la caída del Muro en 1989.
  •  Flores negras (Schwarze Blumen, 2009) es una coproducción hispano-austríaco-alemana sobre el fin del comunismo en Alemania. Dirigida por David Carreras, cuenta la historia de un espía de la Alemania Federal que, tras la caída del muro, huye en secreto y se instala en Barcelona.

Palabras sobre el Muro

Posiblemente, la mejor literatura que se ha hecho sobre, con o alrededor del Muro de Berlín ha sido finalmente adaptada al cine. Salvo alguna excepción, evidentemente, si un libro que reflejaba las tensiones de la Guerra Fría o la falta de libertades de los regímenes socialistas tenía el mínimo éxito (lo que, incluso, no era condición sine qua non), Hollywood o cualquier productora occidental compraba los derechos y realizaba una película que solía fomentar más aún esa Guerra Fría.

Así, ya se han citado películas como El espía que surgió del frío, una de las mejores obras de John le Carré (pseudónimo literario de David John Moore Cornwell), antiguo funcionario del Servicio de Inteligencia británico. Publicada en 1963, le Carré expone en esta novela (Debolsillo, 2009) los turbios interiores del espionaje internacional. Su personaje, Alec Leamas, un agente británico durante los primeros años de la guerra fría en Berlín, responsable de mantener a sus agentes dobles protegidos y con vida, espera dejar pronto el trabajo. Pero cuando sus adversarios empiezan a matar a sus hombres, Londres le encarga una última misión antes de su ansiado retiro.

<p>Libro: Últimas noticias de nuestro mundo</p>Hay muchas otras novelas de espionaje que eligen el escenario fronterizo entre las dos Alemanias como decorado para sus tramas. Lo que le Carré inicia en 1963 se extiende como la pólvora entre los autores del género. Muchas de estas obras son, incluso, demasiado conocidas.

En España, merece ser destacada la publicación, en 2001, de Últimas noticias de nuestro mundo, novela que ganó ese año el premio Herralde. Trata sobre la traición, el amor, los conflictos y las crisis políticas de ese momento, y cómo las afrontan individuos con falsas identidades en la vida cotidiana. La trama discurre tras la caída del Muro, cuando antiguos espías de la RDA son encargados de organizar un encuentro con los ex agentes que aún siguen en activo, al servicio de otros países o en grupos internacionales. Pero la persona enviada por Moscú para coordinar los preparativos y realizar los contactos muere en extrañas circunstancias y comienza una investigación sobre la propia vida de los agentes.

Por otra parte, hay un puñado de escritores alemanes (de ambas Alemanias) que ya desde antes del colapso de la RDA, y más intensamente después, han dejado testimonios de alto interés literario y social.

  • Herr Lehmann, es una novela de Sven Regener publicada en 2001 y adaptada al cine en 2003. A pesar de que el libro vendió más de 1 millón de copias en alemán y su autor recibió el premio del cine alemán al mejor guión, aún no ha sido traducida al castellano, pero se puede encontrar en francés e inglés además del original alemán.
  • Los hermanos (Bartleby Editores, 2008), es una novela aparecida en la RDA poco después de la construcción del Muro. Supone la respuesta de su autora, la escritora Brigitte Reimann, a un drama familiar: la huida de uno de sus hermanos a Alemania Occidental. Ganó el premio literario más importante de la RDA (el Heinrich Mann) y el reconocimiento público.
  • Thomas Brussig (un autor nacido en 1965 en Berlín) publica en 1995 Héroes como nosotros (Helden wie wir) celebrada como la primera ‘novela del cambio’. Burlona e irónica, describe la caída del Muro como algo grotesco, y la revolución, como un chiste trasnochado de la historia.
  • Nuevas vidas (Áncora & Delfin, 2008), de Ingo Schulze, es otra novela sobre el proceso de la caída del Muro y el colapso de la RDA. Schulze describe el año 1989 como punto de inflexión en la vida de su protagonista, Enrico Thürmer, que trabajaba en la RDA de dramaturgo para pasar luego a ser editor de un periódico de anuncios. Un hombre que se dedicaba a la literatura se convierte en un hombre de números y de economía.
  • La Torre (Anagrama, 2011), de Uwe Tellkamp, fue laureada con el Premio del Libro Alemán. Describe los últimos años de la RDA desde la perspectiva de clases ilustradas que vivían en un elegante barrio de Dresde y se protegían de la vida cotidiana y la decadencia de la RDA con cuartetos de cuerdas y literatura clásica. La novela desemboca en el otoño de 1989, en el gran “torbellino de la Historia”. Observan con resignación e ironía el derrumbe de la República Democrática Alemana.
  • <p>Libro: La Torre</p>El Muro (Editorial Cántaro, 2004) es una novela para público juvenil de Klaus Kordon. Nacido poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial y crecido en la que fuera Zona de Ocupación soviética (luego RDA), Kordon se inició como escritor inspirado por el muro de 1961. El muro trata de una chica y un chico que se conocen mientras viven a ambos lados. A lo largo de su relación se van dando cuenta de por qué fue levantado. Cuenta lo que pasaba en en sus respectivas zonas, cómo vivían, el tipo de economía, cómo los vigilaban, etc. Perfecto para lectura de niños y adolescentes.
  • Al otro lado del Muro. La RDA y sus escritores (Errata Naturae, 2014) es una antología elaborada por Ibon Zubiaur, que posiblemente sea incómoda en Occidente. Trata de autores prácticamente desconocidos para el gran público hispano hablante, como Stephan Hermlin, Stephan Heym, Erich Loest, la citada Brigitte Reimann, Herrmann Kant, Günter Kunert o Jureck Becker. Como solo unos pocos tienen libros traducidos, esta antología es una buena oportunidad de conocer por qué prácticamente todos tuvieron éxito de crítica y público en su país. Que les aprovechen.

Canciones para separados

Tanto antes como después de ser derribado, el Muro de Berlín ha inspirado algunas buenas o excelentes canciones. Grupos legendarios y autores míticos han escrito sus versos y compases a este símbolo de la guerra fría. Hagamos un breve repaso:

Heroes (1977). David Bowie escribió esta canción, una de sus más conocidas y admiradas, inspirándose en la relación sentimental de una pareja separada por el muro. Bowie fue residente y enamorado de Berlín durante varios años. Tres de sus álbumes fueron creados y grabados durante el tiempo que Bowie vivió en esta ciudad (Low, Lodger y Heroes). Este último incluía la canción del mismo título que cuenta la historia de dos amantes que viven su historia de amor  a cada lado del muro.

Holidays in the Sun (1977). Los  Sex Pistols hablaron del Muro de Berlín en esta canción, del álbum Never Mind the Bollocks.

First we take Manhattan (1988). Un año antes del colapso del Muro y la misma RDA, Leonard Cohen grababa esta alegoría contra el sistema en la que, si no el Muro, sí aparecía Berlín como contraposición complementaria a la isla neoyorquina.

Winds of Change (1990). Ya caído el Muro, los alemanes Scorpions homenajearon su derribo con estos Vientos de cambio, una canción emblemática que llegó a ser número uno en varios países.

99 Luftballons (1983). Una canción que crítica y satiriza la Guerra Fría. Acanzó el número uno en la Alemania Occidental en 1983 cantada por Nena. En 1984 la versión original en alemán también consiguió llegar al número dos en el American Billboard Hot 100 y la versión inglesa llegó a la cima del UK Singles Chart. Tanto la versión alemana como la inglesa cuentan la historia de 99 globos que flotan en el aire. Las fuerzas militares se confunden al detectarlos, se asustan, sobrerreaccionan y lanzan un ataque nuclear.

Nikita (1985). Tampoco Elton John se reprimió ante la realidad de la Guerra Fría. En su álbum Ice on Fire incluyó esta canción de amor que llegó al tercer puesto en la lista de singles del Reino Unido, al 7 en los EE UU y fue número 1 en la lista de singles de Alemania de ese año. Cuenta la historia de amor imposible de un hombre del Berlín Oeste enamorado de una hermosa guardia fronteriza de Alemania del Este. En el disco colaboró George Michael en los coros.

Looking For Freedom (1989). Una mala canción (AOL Radio la clasificó en la posición 98 en la lista de las 100 peores canciones de todos los tiempos) pero que estaba en el momento adecuado en el sitio adecuado. A pesar de que Looking for freedom había sido publicada en 1978 por el cantante alemán Marc Seaberg, el televisivo David Hasselhoff sacó su versión el mismo año del derribo del muro, llegando a ocupar el número 1 en la lista de éxitos de la antigua Alemania Occidental durante 8 semanas. Fue considerada un himno al derribo del muro. Trata sobre el hijo de un hombre rico que quiere seguir su propio camino en la vida en lugar de tener todo fácil. Hasselhoff llegó a interpretar esta canción ante una multitud de activistas pro-reunificación en el Muro de Berlín en la víspera de Año Nuevo 1989, pocas semanas después de que el muro comenzara a ser derribado.

World Behind My Wall (2009). Otra banda alemana de rock, Tokio Hotel, editó esta canción como single de su álbum Humanoid. Cuenta con una versión en alemán llamada Lass Uns Laufen. La canción trata de la soledad de un encierro y la imposibilidad de salir de él, alcanzar el mundo que existe tras el muro.

El muro de Berlín. Es el título, con variaciones, que se dio en España a tres canciones diferentes de tres autores muy distintos. El primero que lo utilizó, en 1990, un año después del colapso alemán, fue Joaquín Sabina, que grabó la canción El muro de Berlín dentro de su álbum Mentiras Piadosas. Los radicales madrileños de punk rock Boikot también grabaron en 2004 un tema titulado El Muro de la Vergüenza en su disco Tus Problemas Crecen. Por último, también Andrés Calamaro tiene una canción con el mismo nombre, El Muro de Berlín.

Y, aunque no trata concretamente sobre el Muro de Berlín, no podemos dejar de citar aquí el genial The Wall, de Pink Floyd, tal vez la mejor obra musical que se haya publicado en las últimas décadas contra el opresivo sistema capitalista. Lo que sí hicieron Roger Waters y los suyos fue acercarse a Berlín y, el 21 de julio de 1990, conmemorar la caída del Muro ocho meses antes con un memorable concierto en vivo, con el que se simbolizó el fin de la separación cultural de las dos Alemanias. Además de Pink Floyd, actuaron Van Morrison, Scorpions, Ute Lemper, Marianne Faithfull, The Band, Cyndi Lauper y Bryan Adams, y los fondos recaudados se destinaron a la Memorial Fund For Disaster Relief, fundación creada para paliar en parte el impacto de cualquier guerra o desastre natural. En la Potsdamer Platz, lugar que recogió el evento, se llegaron a congregar unas 250.000 personas.

... y todo lo demás

Artes plásticas. En los primeros momentos de la reunificación, las manifestaciones artísticas tuvieron la frescura e intensidad de lo revolucionario, como se puede apreciar, aún, en algún sector del actual del Muro. Fue el espacio preferido de los grafiteros berlineses y la East Side Gallery (en el barrio Friedrichshain) así nos lo recuerda todavía. Esta sección del Muro, de algo más de un kilómetro de extensión, fue declarada monumento nacional 1991. Aquí están algunos de las pinturas más famosas, como el Bruderkuss (Beso de Hermanos) entre Leónidas Breznev y Erich Honecker, obra del ruso Dimitrij Vrubel.

Fotografía. La fotografía alrededor del Muro ha sido, posiblemente, la manifestación artística más amplia y completa de todas las que lo han cubierto. En este apartado únicamente vamos a destacar dos representantes: Peter Hillebrecht y Henry Cartier Bresson.

<p>Niños jugando en el Muro</p>

"Recibí una llamada a las 2:30 de la mañana de un editor indicándome que los alemanes orientales habían comenzado a levantar un muro a través de toda la ciudad", recuerda el Peter Hillebrecht, de 81 años. "Salí corriendo y tomé las primeras fotos de noche, y muchas más durante el día en el barrio de Tiergarten y la Puerta de Brandenburgo, donde los soldados de Alemania oriental habían comenzado a palear y colocar cercas". Las fotos de Hillebrecht sobre el naciente Muro de Berlín fueron las primeras que definiría la Guerra Fría y el símbolo de la división del Viejo Continente. Estas fotos fueron publicadas por todos los diarios de todo el mundo.

En cuanto a Cartier Bresson, como periodista y co-fundador de la agencia de fotografía Magnum, aceptó siempre su responsabilidad de suministrar información en un mundo en apuros. Así deben entenderse sus trabajos sobre la construcción del Muro, niños jugando junto a una pared sin fin, que reflejan dramáticamente la partición de Berlín en dos mundos aparte.

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