Paul Davis
Moda de invierno de Paul Davis ARCHIVO

El invierno es la estación donde la moda pone a prueba su capacidad de fusionar funcionalidad y belleza. Los tejidos y las fibras que las más exigentes firmas de moda usan para vestir la temporada buscan el equilibrio entre naturaleza y ciencia, tecnología y artesanía.

Ese ha sido precisamente el reto que afronta el Lanificio Zegna, fundado en 1910, y que ha sido uno de los valores fundamentales de la firma Ermenegildo Zegna. Siempre innovando y produciendo algunos de los más exquisitos tejidos, cada vez más ligeros, suaves y con rendimientos excepcionales. Por eso es uno de los proveedores más demandados por las grandes sastrerías del mundo.

La selección de las fibras es la parte esencial del proceso, que los lleva a recorrer el mundo en pos de la excelencia. Así, fabrican tejidos como su 13milmil13, confeccionado con los pocos vellones seleccionados del Vellus Aureum Trophy; pasa la criba de un grupo de expertos independientes que asegura la consecución de un tejido único por su finura, limpieza, estilo, regularidad, apariencia y longitud de las fibras.

La contrapartida femenina es la firma

Agnona, fundada en 1953 en Borgosesia, y que comenzó sus actividades como un proveedor textil de algunas de las principales casas internacionales de moda. Hoy por hoy, adquirida en 2000 por Zegna y bajo la dirección creativa de Stefano Pilati, su prestigio se fundamenta en el uso de los más excelsos materiales como la fina lana australiana, la alpaca peruana, el cashmere, la seda de Tíbet y China, así como la vicuña.

Un traje de fibra de vicuña puede costar 200.000 euros

Loro Piana, por su parte, se enorgullece de ser el principal productor de vicuña, la fibra más fina que se puede obtener de un animal adulto y de cualidades exquisitas que la llevaron a ser denominada "de los dioses". La vicuña es un pequeño camélido de los Andes que vive en libertad y cuyo número de ejemplares ha descendido drásticamente en el último siglo, hasta encontrarse en peligro de extinción. A la extrema finura de esta fibra, que tiene un diámetro medio de 12,5 a 13 microns, se le une que cada animal solo da 250 gramos de vellón cada dos años, aunque una vez retirado el pelo exterior lo aprovechable se reduce a 120-150 gramos netos. Teniendo en cuenta su reducida producción, sus excepcionales cualidades y su escasez, un traje realizado con ella puede superar fácilmente los 20.000 euros.

Cerruti es otra de las firmas de moda que poseen su propio lanificio, muy anterior a la marca fundada por Nino Cerrutti en los años 60. Desde que Nino dejara las riendas de su negocio, se ha centrado en dirigir el Lanificio Fratelli Cerruti en Biella, y ahora son los proveedores de firmas emergentes de moda como la del canadiense Paul Davis o la innovadora marca italiana de gafas Hapter, que usa estos tejidos en sus monturas.