Sobre todo porque en materia educativa España no sale bien parada. Ya lo decía el informe Pisa 2003 de la OCDE: el 23% de los alumnos de secundaria (15 años) no alcanzan ni siquiera un nivel básico en matemáticas y el 21% tiene dificultades en comprensión de lectura. Tan sólo un 1% obtuvo la mejor calificación, cuando la media de los 41 países analizados es del 4%. Con estos antecedentes, no veo por qué resulta tan reprochable tratar de conocer el nivel de la primaria en Madrid. Hasta el Ministerio de Educación ve legal la prueba y considera que no tiene nada que decir en su contra. Otra cosa es la forma como se ha llevado a cabo. Sin consenso con los padres y marginando a los profesores. Y otra cosa, además, será el uso que se haga de los resultados. Ojalá no se convierta en un cruce de acusaciones y en una guerra como tantas otras a las que los políticos nos tienen acostumbrados.