Casas a prueba de niños

Si la vivienda no está debidamente acondicionada, aumentan las probabilidades de que los niños de uno a seis años tengan un accidente doméstico. Evitarlos es sencillo y barato.
Seguridad. (Esteban).
Seguridad. (Esteban).
La curiosidad natural y la incesante actividad de los pequeños les hace ser más proclives a todo tipo de accidentes domésticos. Conviene que adecuemos nuestra vivienda a su tamaño y a sus actividades.

Los progresos motrices de un niño le harán llegar hoy donde hace muy poco no llegaba y trepar más arriba de lo que imaginamos. Es conveniente alejar de barandillas y ventanas cualquier silla o taburete en el que pueda subirse. Además, se debe disponer de armarios para las sustancias tóxicas (medicamentos, productos de limpieza, insecticidas, pinturas...). Deben guardarse bajo llave o en un lugar suficientemente alto.

Lugares de riesgo

La mayor parte de los accidentes domésticos ocurren en la cocina, donde hay abundancia de herramientas cortantes y productos químicos. Debemos asignar a estos utensilios un lugar al que el niño no pueda acceder. Para prevenir quemaduras conviene emplear los fuegos traseros de las cocinas –más alejados del alcance del niño– cuando sea posible.

En los baños, los aparatos eléctricos deben estar siempre desenchufados y nunca situados cerca del agua para evitar accidentes. Las alfombrillas antideslizantes para las bañeras resultan imprescindibles. En cuanto al mobiliario, hay que elegirlo con sensatez y no sólo por su estética. Debemos intentar que los muebles tengan pocas aristas y las esquinas sean redondeadas.

Los barrotes de la cuna no deben superar los cinco centímetros de separación, para que el bebé no pueda introducir la cabeza. Nunca se puede bajar la guardia. Es frecuente, por ejemplo, tener cuidado con los cuchillos y no prestar atención a tijeras, cortauñas, etc. Para los más pequeños, incluso los palillos de dientes pueden ser una amenaza. Por eso conviene repasar todos los objetos de la casa y esconder los peligrosos.

No sólo se trata de instrumentos cortantes o punzantes. Cualquier pieza sólida de pequeño tamaño entraña un riesgo si el niño se la mete en la boca. Hagamos desaparecer botones, monedas, clips, tornillos... En la cocina no deben estar a mano las legumbres ni los frutos secos, que, por su dureza, pueden dañar el aparato digestivo.

Imprescindible

Barras de protección: Si su casa tiene escaleras, es esencial emplearlas para los niños que acaban de aprender a andar. Las hay muy asequibles y seguras, en madera o metal.

Protectores de enchufes: Se venden en todas partes, junto con chupetes y biberones. Su precio no supera los 30 céntimos e impedirán la electrocución accidental si el niño toca un enchufe.

Muebles: Hay cierres de seguridad para armarios; son adhesivos y se quitan sin dejar huella. También existen protectores para las esquinas, así como amortiguadores de cierre para puertas y cajones, que impedirán que el niño se pille los dedos.

Luces de compañía: Resultan muy útiles, ya que si el niño se despierta en una habitación oscura, puede tropezar y herirse.

Intercomunicadores: Para los más cuidadosos se han creado estos aparatos para la habitación del recién nacido e, incluso, cámaras vigilabebés a precios razonables.

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