Mortadelo y Filemón
Ilustración que muestra a Francisco Ibáñez junto a muchos de sus personajes. Francisco Ibáñez

Si usted pregunta al azar a varias personas quién es el mejor historietista español, la inmensa mayoría dará el mismo nombre, el de Francisco Ibáñez, padre de algunos de los personajes más icónicos del tebeo (Mortadelo y Filemón, el botones Sacarino...) y aclamado maestro del humor gráfico con más de medio siglo de trabajo sobre sus espaldas.

Para rendir un homenaje a su larga y exitosa trayectoria profesional, Producciones Tucutucu ha organizado la exposición Francisco Ibáñez, El mago del Humor, que podrá verse en el Círculo de Bellas Artes de Madrid desde el 22 de octubre hasta el próximo 18 de enero.

La muestra recorre las cinco décadas de profesión del artista a través de sus principales obras y personajes. Incluye más de cien revistas publicadas desde los años 50 hasta la actualidad, una amplia colección de artículos de merchandising (pins, puzzles, un ajedrez...) y 23 dibujos originales cedidos por Ediciones B y el actor y dibujante Carlos Areces, gran fan de Ibáñez.

Ibáñez tiene el don del gag rápido, del gag gamberro y de un dibujo muy flexible y expresivo

"Este homenaje hacía falta porque Ibáñez es patrimonio de nuestra cultura. Son muchos los méritos que ha hecho por nosotros, por varias generaciones de españoles a los que nos ha hecho sonreír, reír y nos ha mostrado su mirada crítica de la sociedad", cuenta Antoni Guiral, divulgador de la historieta, guionista y escritor que ejerce como uno de los comisarios de la muestra.

Para Guiral, "Ibáñez tiene el don del gag rápido, del gag gamberro y de un dibujo muy flexible y expresivo". "Esas son virtudes que es muy difícil aprehender, hay que nacer con un poquito de ellas", añade.

Y a pesar del paso del tiempo, ya con 78 años, el maestro no ha dejado de trabajar —este mismo año ha firmado un especial sobre el Mundial de fútbol de Brasil—, evolucionando pero sin perder su esencia. "En su trabajo ha cambiado el grafismo y ha cambiado la forma de entender el humor, ya que ha habido una evolución social, política y económica que le ha permitido destaparse y por tanto ser más libre a la hora de afrontar el humor", relata Guiral. "Lo que no ha cambiado es su vocación, la de hacer reír a la gente, a todas las personas, ya que no es un humor selecto ni selectivo, es un humor popular, en mayúsculas y con todas las letras", concluye el comisario.

Sus grandes creaciones

Mortadelo y Filemón

Corría el año 1958 cuando, ya trabajando para la editorial Bruguera, Ibáñez creó a los que se acabarían convirtiendo en sus personajes más exitosos, Mortadelo y Filemón. Desde el primer momento, estos dos desastrosos detectives privados asumieron los roles típicos de los payasos. Filemón era el Clown serio y autoritario y Mortadelo el Augusto que siempre metía la pata y provocaba risa en el espectador.

Mortadelo y Filemón.Destacaban las grandes dosis de surrealismo que impreganaban estas historias cortas, toques absurdos que se alimentaban sobre todo de la habilidad de Mortadelo para cambiar de disfraz continuamente. Además, todo se presentaba como una parodia de los relatos de Sherlock Holmes.

Sin embargo, aunque se mantuvo siempre la esencia, los personajes y las tramas no tardaron en evolucionar. El toque Holmes fue desapareciendo (Filemón dejó de usar sombrero y de fumar en pipa y Mortadelo perdió su bombín) en favor de referencias a James Bond y al Superagente 86 (desde el zapatófono a cientos de ingenios para espías), las historias se hicieron más extensas (en 1969 se publicó El sulfato atómico, el primer relato largo de la pareja) y los personajes abandonaron su agencia de investigación privada para pasar a formar parte de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea).

El éxito de las historietas de Mortadelo y Filemón fue in crescendo y en 1970 ya habían alcanzado la fama mundial. Sus aventuras llegaron, entre otros países, a Brasil, Portugal, Francia, Italia, Grecia, Holanda, Suecia, Dinamarca, Noruega y Alemania, donde llegaron a vender tanto como Astérix.

13, Rue del Percebe

La primera historieta de 13, Rue del Percebe se publicó el 6 de marzo de 1961 en la revista Tío Vivo. Se trataba de una única página o macroviñeta en la que se mostraba un edificio habitado por un montón de personajes a los que acontecían diferentes sucesos. 13, Rue del Percebe.Cada habitáculo del edificio funcionaba como una viñeta pequeña con un chiste independiente, aunque poco a poco se fueron incluyendo situaciones que afectaban a varios de los vecinos o incluso al bloque entero.

En 13, Rue del Percebe, Ibáñez hacía gala de una de sus grandes habilidades, la de incluir numeros gags en una misma viñeta. Era habitual encontrar pequeños chistes y detalles escondidos al margen de los vecinos del edificio (gags con el casi siempre averiado ascensor, arañitas que viven en un rincón sus propias desventuras...).

Este peculiar vecindario sufrió una de las censuras más llamativas que se aplicaron durante el franquismo. Uno de los habitantes del bloque, un científico, fue sustituido por un sastre. El motivo fue que aquel era mostrado como creador de vida, un don que sólo Dios, el hacedor de todo, debía tener, así que el pobre hombre de ciencias tuvo que buscarse otro lugar en el que vivir.

Aunque la trama no tiene nada que ver, el título de la historieta fue inspirado por la película de suspense de 1946 13 Rue Madeleine.

Botones Sacarino

Este personaje, nacido en 1963, tiene un aire algo diferente al habitual de Ibáñez. Eso se debe a que nació inspirado por el Botones Sacarino.estilo que triunfaba en las historietas franco belgas. De hecho, Sacarino nació como resultado de unir los personajes Gaston Lagaffe (conocido en España como Tomás el Gafe) y Spirou.

Sacarino comienza siendo el botones de un periódico llamado El aullido vespertino aunque posteriormente pasa a ocupar ese mismo cargo en DDT, la revista real en la que se publicaban sus historias. Él es el típico personaje creador de problemas mientras que la víctima es siempre el "Dire".

Para crear al director, Ibáñez se inspiró en el que por aquel entonces era su jefe en Bruguera, Rafael González, con quien discutía muy a menudo. Cuando González se dio cuenta de la broma, encargó a otro dibujante que cambiase el personaje. Después, cuando Ibáñez retomó el trabajo, usó un nuevo diseño. De este modo, el "Dire" original llegó a tener tres aspectos diferentes.

Rompetechos

Nació en la revista Tío Vivo, en 1964. Es el hijo predilecto de Ibáñez, su personaje favorito, tal y como ha confesado él mismo en multitud de ocasiones. Se trata de un hombre bajito con bigote y con gafas que siempre se mete en líos debido a su elevadísima falta de visión. El propio autor reconoce que su miopía le ha dado algunos problemas en la vida y eso le hace sentirse cercano al personaje.

Rompetechos.Aunque se le suele describir como un hombre gruñón, lo cierto es que se trataba de un ejemplo de vitalidad, un tipo entusiasta que se emocionaba con cualquier pequeña cosa de la vida. Después, cuando se metía en problemas —a diferencia del resto de personajes de Ibáñez— no era consciete de ello y acababa cayendo en una frustración casi kafkiana que le hacía sentir que, contra toda lógica, el mundo se esforzaba en ponerle las cosas difíciles.

El gran mérito de Rompetechos radica en que el autor logró hacerlo divertido y entrañable a partir de los gags acumulativos, un recurso con el que es fácil perder la gracia.

Rompetechos a menudo se coló en las historietas de otros personajes. Era habitual verle, por ejemplo, pululando por el edificio de 13, Rue de Percebe, señal del favoritismo del que gozaba por parte del autor.

Pepe Gotera y Otilio

En 1966 nacía la segunda serie dual de Ibáñez. Los protagonistas son dos chapuzas, Pepe Gotera (el jefe que manda sin mancharse mucho las manos) y Otilio (un Pepe Gotera y Otilio.currante algo vago que siempre acaba provocando desastres). Se repite pues la estructura de Mortadelo y Filemón, con los mismos conceptos de Clown y Augusto, pero sin el surrealismo de los agentes secretos, ya que aquí se aplica un conecpto más realista en el desarrollo de las tramas.

En estas historietas se nota mucho la influencia de Manuel Vázquez (Las hermanas Gilda, La familia Cebolleta, Anacleto, agente secreto...) en el trabajo de Ibáñez, quien sin embargo logra aquí consolidar el éxito de la estandarización ibañezca. Pepe Gotera y Otilio no es su mejor trabajo, pero sí es el que mejor representa su estilo, ya que reúne todas las características clave de su obra.

Muchos críticos televisivos están de acuerdo en que la serie de televisión Manos a la obra, emitida por Antena 3 entre 1998 y 2001, estaba inspirada en esta historieta.