18 años de cárcel para un hombre que mató a su bebé porque le "ponía nervioso que llorara"

  • Estrelló la cabeza del pequeño dos veces contra la pared.
  • También se le acusó de haber maltratado a la madre.
  • Tras una noche de cervezas con los amigos, el acusado regresó a casa de madrugada y fue entonces cuando ocurrió todo.
  • Precisamente, beber cerveza y no otra bebida alcohólica ha reducido la condena.

La Audiencia de Barcelona condenó a 18 años y un mes de cárcel a Franz R.V.M., el padre que en febrero de 2005 mató a su bebé de tres meses estrellándolo dos veces contra la pared de su casa de Manresa (Barcelona) porque "le ponía nervioso" que llorara, después de que un tribunal popular le declarase culpable de asesinato.

La sentencia condena al procesado a 17 años y medio de cárcel por la muerte de su hijo y le impone otros siete meses de prisión por un delito de violencia doméstica, ya que el jurado también declaró culpable a Franz R.V.M. de haber golpeado a su esposa, de 23 años y actualmente embarazada de su marido, la noche de Fin de Año de 2004, poco después del nacimiento de su hijo.

No tuvo la "paciencia suficiente"

La Audiencia de Barcelona considera probado, en base al veredicto, que el nacimiento del bebé "provocó tensiones en la pareja" y que, aquella noche, discutieron porque el procesado quería salir. Franz R.V.M. admitió durante su interrogatorio que se peleó con su esposa, a quien dejó la cara "medio morada" tras abofetearla durante lo que definió como "un forcejeo". Por todo ello, además de la pena de prisión, el procesado debe indemnizar a su esposa con 120.000 euros.

La muerte del bebé del matrimonio se produjo la madrugada del 5 al 6 de febrero de 2005, cuando Franz R.V.M., de 26 años y nacionalidad boliviana, se encontraba en su domicilio cuidando por primera vez a su bebé sin la ayuda de su esposa, que padecía una depresión posparto y estaba ingresada en el hospital por un intento de suicidio.

Según declaró probado el veredicto, el procesado estuvo bebiendo cerveza junto a sus compañeros de piso hasta las tres de la madrugada y se acostó en estado de embriaguez. El llanto del pequeño le despertó poco después y Franz R.V.M., a quien "le ponía nervioso" que su hijo llorara, le abofeteó para que se callara.

El pequeño, sin embargo, no dejaba de llorar y su padre, que "aquel día no tuvo la paciencia suficiente" en opinión del jurado, le "estrelló" la cabeza contra la pared al menos en dos ocasiones con gran fuerza aprovechando su "indefensión absoluta" y su "extrema fragilidad" y "consciente de que podía causarle la muerte".

Fue hacia las diez de la mañana cuando Franz R.V.M. se dirigió a la cuna del pequeño y se percató de que no respiraba, por lo que, tras explicárselo a sus compañeros de piso, lo trasladaron al Hospital de Sant Joan de Déu de Manresa. Los médicos no pudieron hacer nada por el bebé, que presentaba una fractura de cráneo y murió a causa de una hemorragia cerebral.

Menos años de cárcel porque bebió cerveza

Pese a que el tribunal popular declaró probado que el acusado había bebido cerveza antes de cometer el crimen, consideró que ello no afectó ni "la conciencia" ni "la capacidad de juicio" de Franz R.V.M., ya que sus compañeros de piso coincidieron en señalar durante el juicio que "se le veía bien" y que "podía tenerse en pie y hablar".

En este sentido, pese a que el jurado no consideró acreditada la atenuante de embriaguez, la Audiencia de Barcelona considera que a la hora de imponer la pena sí se debe tener en cuenta que Franz R.V.M. bebió cerveza y, por tanto, le impone 17 años y medio de cárcel por el delito de asesinato con la agravante de parentesco, pese a que la pena máxima es de 20 años de prisión, tal y como solicitó la Fiscalía.

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