Caja Madrid
El presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, intervirne durante una asamblea extraordinaria de la entidad madrileña. EFE/Chema Moya

Referencias a "chiringuitos financieros", duras críticas a responsables económicos, peticiones de flexibilidad laboral o consejos a los ciudadanos sobre moderación en el consumo. Algunos de los ex consejeros y directivos que estos días están en el punto de mira por el uso de las tarjetas black de Caja Madrid y Bankia, con las que se gastaron 15,5 millones de euros entre 1999 y 2012, acumulan una gran hemeroteca de declaraciones y discursos económicos.

El mismo Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, dijo en 2007 en un discurso ante la Confederación Española de Cajas de Ahorro que era importante que en estas entidades hubiera "una estructura de gobierno apropiada" que asegurara su "funcionamiento eficiente". Habló de estructuras de gobierno "sanas", de evitar interferencias políticas y de la "educación financiera de los consumidores". Rato era director gerente del Fondo Monetario Internacional.

También daba consejos a los consumidores Juan Iranzo (PP), que acaba de dimitir como consejero de Red Eléctrica y como miembro del Consejo Económico y Social (CES). Iranzo recomendaba en 2008 a los ciudadanos que no hicieran "mucho caso de incentivar el consumo", ya que lo que necesitaba el país era "ahorro", y mirar "mucho más los precios y las calidades" a la hora de comprar. "Todos vamos a necesitar una cierta contención de los salarios", dijo al Diario Ya. Ramón Espinar (PSOE), hablaba en 2009 en su blog de las "zonas grises del sistema" y de la situación crediticia de los bancos.

Por su parte, mientras Juan Astorqui, recién destituido por Burson-Marsteller y exresponsable de comunicación de Caja Madrid, dijo también en 2008 en una entrevista que "en la economía reciente de nuestro país mucho chiringuito financiero que prometía euros a pesetas", Miguel Ángel Araujo (PP), miembro de la Comisión de Control, hacía en su libro Quo Vadis Hispania? Problemas de la España actual una crítica a los problemas financieros, las entidades bancarias y la "estafa" general.

Desde su puestos en la patronal, los exconsejeros Arturo Fernández y Gerardo Díaz Ferrán pidieron al Gobierno en 2010 recortes "más duros" y sentenciaron que de la crisis se salía "trabajando más y cobrando menos". En el otro extremo, desde los sindicatos, entre otros, Miguel Ángel Abejón -secretario de organización de UGT de Madrid- participó en 2010 en una performance a las puertas del Banco de España que denunciaba ""presiones de los poderosos" y en la que se llamó "chorizo", "ladrón" y "mafioso" al exgobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO).

Rodolfo Benito (CC OO), por su parte, criticaba en 2012 duramente los recortes sociales y este mismo año decía que "hay que perseguir en una lucha sin cuartel a todos aquellos que están defraudando a Hacienda por miles de millones de euros. En 2012, José Ricardo Martínez (secretario general de UGT-Madrid), aseguró, por su lado, que toda "percepción o dieta" que recibía un representante sindical era "ingresada estatutariamente en las arcas del sindicato". Los tres sindicalistas mencionados han presentado su dimisión.