Medio millar de alumnos vallisoletanos se ejercita con el ábaco japonés, o sorobán, para mejorar su capacidad de concentración, así como de atención y de visualización mental, habilidades todas ellas presentes en el hemisferio derecho del cerebro y que pueden desarrollarse gracias al método del programa de aritmética mental Aloha.

Este programa, originario de Malasia a principios de los 90, llegó a España hace seis años y se imparte desde hace tres en la ciudad del Pisuerga en cerca de 20 colegios, tanto públicos como privados, amén de en una academia privada.

Este programa de desarrollo mental está dirigido para niños cuya iniciación debe producirse entre los cinco y los 13 años, con una duración, si se completa, de cinco años para los más pequeños y de cuatro en el caso de lo más mayores, a fin de que ninguno de los que lo culmina supere los diecisiete años.

El motivo de manejar esta horquilla es que "a partir de los 17 se cierran definitivamente algunas conexiones mentales entre los dos hemisferios que permiten el desarrollo completo de estas habilidades y su aplicación en otros ámbitos del estudio". Asimismo, con menos de cinco años el niño "aún no tiene la madurez suficiente para trabajar con estos ejercicios".

Así lo ha señalado el responsable de Coordinación de Centros de Aloha, Jesús Calle, en declaraciones realizadas a Europa Press, quien ha defendido la potenciación de las habilidades del hemisferio derecho cerebral —memoria fotográfica, visualización, imaginación, creatividad, concentración u orientación espacial— como complemento a aquellas del izquierdo como la lecto-escritura, el pensamiento secuencial, la capacidad de escucha, la habilidad numérica o el análisis lógico, las cuales "han sido tradicionalmente más tratadas por el sistema educativo".

Desarrollo global

De esta forma, Calle ha rechazado que la utilidad del programa Aloha se limite a "aprender matemáticas", sino que el desarrollo de las capacidades a través de ejercicios de aritmética con el ábaco "es aplicable a más capacidades" y permite "un desarrollo mental global".

Así, el programa comienza con ejercicios en los que se usa físicamente el sorobán, tras lo que se da paso, una vez desarrollado el manejo de la herramienta, a otras tareas mentales en las que se tiene que visualizar el ábaco, para favorecer así la memoria visual y la capacidad de visualización mental.

Según ha subrayado Calle, a los cinco meses de comenzar con el programa "ya se nota una mejora académica global en el alumno", un éxito que el representante de Aloha ha achacado, en parte, a la "apariencia de juego" que tiene para los niños.

En cuanto al hecho de que el ábaco empleado sea japonés y no el tradicional europeo, el motivo de esta decisión es la mayor complejidad del oriental, que posee dos tipos de cuentas diferentes en cada varilla, lo que obliga a sus usuarios a realizar operaciones combinadas.

Con la matrícula, cada alumno recibe un lote que incluye material didáctico impreso y un pequeño ábaco para realizar ejercicios desde casa, ya que, al margen de las sesiones que los niños reciban en su colegio o en la academia, se recomienda practicar una tarea diaria de al menos cinco minutos para "asentar conocimientos" y conseguir agilidad.

Potencias y raíces

Cada curso cuenta con dos niveles de dificultad que aprovechan las potencialidades de las capacidades cognitivas y mentales de los niños, ya que "son capaces de visualizar hasta cinco columnas del ábaco", mientras que un adulto "no logra hacerlo con más de dos". De esta forma, los ejercicios con el sorobán permiten realizar actividades con potencias y raíces.

Por ello, y aunque la edad para iniciarse se prolonga hasta los 13 años, Jesús Calle ha insistido en que "cuanto más pequeños sean a la hora de iniciarse, mejor" y ha admitido que aquellos alumnos con problemas de concentración o atención son los más indicados para beneficiarse de las ventajas de Aloha.

Iniciado en 1993, el programa Aloha se imparte en la actualidad en más de 20 países entre los que se encuentran Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, India, China, Brasil, Venezuela o Turquía. En Castilla y León, León fue la primera ciudad de la Comunidad donde estuvo disponible, si bien actualmente todas las capitales de provincia salvo Palencia y Zamora cuentan con centros donde se imparte, para lo que tienen profesores "específicamente formados en la docencia y en el manejo del ábaco", con lo que el número de alumnos castellanoleoneses ronda los 2.000, según Calle.

Durante su primer año en Valladolid, cerca de un centenar de alumnos tomaron parte en el programa, cifra que se triplicó en el segundo y que en este tercero se ha elevado hasta los 500 "gracias al boca a boca de los padres".

Así, al margen de la veintena de colegios que lo ofrece, Aloha se imparte también los jueves y viernes en la academia Escul de Valladolid, situada en la calle Juan Mambrilla, cuyas instalaciones han sido contratadas por los promotores del programa para impartir sus lecciones.

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