Seis policías detenidos en Cartagena
Un vehículo de la policia nacional lleva en su interior a dos de los seis policias nacionales acusados por el presunto homicidio de un hombre de 43 años. EFE

José Antonio C.G., uno de los seis policías nacionales ingresados en prisión como supuestos autores de la muerte de un vecino de Cartagena (Murcia), comentó a otro que tenía una pistola sin licencia, además de la reglamentaria, "para hacer el trabajo sucio".

En la conversación, captada por los dispositivos instalados en los coches patrulla por la Unidad de Asuntos Internos de este cuerpo cuando ya eran sospechosos, el agente le decía a su compañero, también detenido, José Luis A. que no tenía la documentación de ese arma, que aseguraba procedía de la guerra civil.

Al mostrarle este último su extrañeza, José Antonio C.G. le respondió que si buscan información del arma y "eso lo meten en la base de datos, ha sido Franco el que la ha disparado, o ha sido Primo de Rivera el que ha matado a este tío".

Además, en esa misma conversación el mismo José Antonio C.G. dice que como se encuentre con un hombre al que se supone seguía la pista como presunto autor de varios robos "lo mataba a palos".

El informe entregado en el Juzgado de instrucción de Cartagena que investiga los hechos por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, se recoge igualmente el contenido de la conversación que a finales de junio pasado mantienen José Antonio C.G. y el oficial de Policía al que llama.

De la misma se desprende una cierta preocupación, que se intenta disimular, al conocer que varios compañeros que participaron en los hechos que se investigan han sido llamados a declarar en la Jefatura Superior de Policía de Murcia.

"Era un tío zumbao, un yonki"

José Antonio C.G. trata de quitar importancia al asunto y comenta a su interlocutor, en referencia al fallecido, Diego P.T., que: "era un tío zumbao, un yonki, con antecedentes, y, vamos, yo pienso que ha sido un ajuste de cuentas".

Los agentes afirmaron que dejaron a la víctima con vida en la playa, porque les había dicho que se sentía amenazado Diego T.P, desapareció de su casa en el cartagenero barrio de Las Seiscientas, el pasado 11 de marzo, y su cadáver apareció dos semanas después en la playa de Cala Cortina con síntomas de violencia.

Los seis policías nacionales, integrantes de tres dotaciones Zetas, admitieron en su declaración ante la Unidad de Asuntos Internos del cuerpo que recogieron a la víctima en su domicilio y la trasladaron a la citada playa.

Igualmente explicaron que si en un primer momento ocultaron a sus superiores esa información fue por temor a que les relacionaran con el crimen, y los agentes también sostienen que no fueron los autores de la muerte y que dejaron a Diego T.P. con vida en la playa, donde lo habían trasladado porque, aseguraron, les había dicho que se sentía amenazado.

Los agentes ingresaron en prisión el pasado miércoles, imputados por un delito de homicidio o asesinato, y otro de detención ilegal.

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