Relajación, errores de protocolo, falta de medios, recortes... Diez fallos graves en el caso del ébola

  • Las sociedades médicas Semergen y Amyts cuestionan la repatriación de los dos misioneros que se infectaron en África.
  • El protocolo oficial incumplía parte de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y no se respetó en su integridad.
  • El consejero de Sanidad asegura que Teresa Romero "pudo haber mentido" sobre su fiebre y haber "ocultado" datos sobre su estado.
El religioso Miguel Pajares, el primer español contagiado de ébola, y la misionera Juliana Bohi, que llegaron a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid), a su llegada al hospital Carlos III, donde recibirán tratamiento.
El religioso Miguel Pajares, el primer español contagiado de ébola, y la misionera Juliana Bohi, que llegaron a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid), a su llegada al hospital Carlos III, donde recibirán tratamiento.
EFE

¿Qué falló para que Teresa Romero, auxiliar de enfermería de 44 años con décadas de experiencia, se contagiase de ébola en el Hospital Carlos III? Ni el Ministerio ni la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid pueden responder a esta pregunta aún. Sin embargo, a medida que se conocen datos, los sindicatos, los profesionales y los expertos detectan no menos de diez fallos graves que pudieron influir decisivamente en el desenlace.

La repatriación

Miguel Pajares (75 años) y Manuel García Viejo (69) fueron repatriados a pesar de que padecían una enfermedad sin cura y de que su cuadro clínico anticipaba un desenlace fatal. Sanidad no duda: les trajo porque su obligación era cuidar de dos ciudadanos españoles que se encontraban en el extranjero. Sin embargo, no mantuvo ese criterio con Emma Rodríguez Pinar, que murió en Argentina aquejada de neumonía, ni con el espeleólogo Cecilio López, rescatado en Perú tras romperse una vértebra.

José Luis Llisteri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), cree que la Administración ha fallado al evaluar "la necesidad o no de repatriar a personas que tienen el virus". "Es una cuestión humanitaria, pero me gustaría saber si se consultó a expertos en infecciología sobre las consecuencias y las condiciones", declaró. Daniel Bernabéu, presidente nacional de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts), calificó la decisión de "política y no sanitaria".

Los protocolos

El Ministerio es el responsable de elaborar el protocolo contra el ébola y de enviarlo a las comunidades autónomas. En su web solo mostraba un resumen de tres páginas que fue retirado este miércoles. La única instrucción con que cuentan los ambulatorios es utilizar guantes, mascarillas, trajes de papel y llamar al 112.

El manual completo, de 31 folios y vigente desde septiembre, prescinde de algunas recomendaciones básicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como la obligación de que el sanitario que se desprenda del traje protector esté supervisado por otro operario. Tampoco establece pautas para llevar a cabo procedimientos básicos como extracciones de sangre, intubaciones o la administración de fármacos, a pesar de que el traje reduce de forma notable la movilidad.

Los trajes

La OMS recomienda la utilización de trajes con un nivel de protección 4, herméticos y dotados de sistema de respiración. Sanidad asegura que cumple la ley facilitando vestimentas que solo alcanzan el nivel 2, el mismo del que se dotan quienes trabajan con pesticidas, por ejemplo.

"Tiene dos perneras, doble guante estéril, el mono, la mascarilla, el gorro y las gafas protectoras. No lo puedes llevar puesto más de 20 minutos porque te asfixias. Nos han enseñado a ponérnoslo, pero no hemos entrenado cómo realizar los procedimientos con ellos puestos", declara un enfermero del Carlos III. Alda Recas, vicepresidenta de la Asociación Madrileña de Enfermería (AME), asegura que el traje con el que se hizo la demostración a los sanitarios no es el mismo que luego se les proporcionó.

La formación

El sindicato de enfermería Satse denuncia "falta de formación e información" incluso entre el personal del Carlos III, a pesar de que este es el centro de referencia nacional para el ébola. "No han sido formados y desconocen cómo deben actuar", apunta el colectivo.

La Consejería no ha informado de cuánto tiempo ha dedicado a adiestrar al personal. Distintos profesionales hablan de charlas de entre 20 y 45 minutos. "Para explicar cómo quitarse o ponerse un traje no hace falta un máster. Yo no sé si dura más o menos", declaró este jueves el consejero Javier Rodríguez.

La improvisación

Los protocolos de actuación han sido adaptados a las características y medios disponibles en cada hospital. En Alcorcón, por ejemplo, se aisló a Teresa en un cuarto utilizado para pacientes de psiquiatría. En La Paz, se confinó a un ciudadano nigeriano sospechoso de padecer la enfermedad en una sala contigua a Urgencias que se tapó mediante sábanas y biombos, como informó La Marea.

A pesar de que la OMS recomienda someter a control a cualquier sospechoso con "fiebre alta", el Ministerio fijó el límite en 38,6 grados. Ahora, ha rebajado la cifra hasta los 38,3. Después del contagio de Teresa, Madrid considerará de alto riesgo a cualquier paciente sospechoso que tenga "décimas".

La falta de precaución

Los superiores de Teresa le dieron vacaciones el 27 de septiembre, dos días después de que recogiese los últimos enseres de la habitación del fallecido Manuel García Viejo. Esa misma jornada se presentó a unas oposiciones en la Universidad Complutense. El día 30 fue a su médico de cabecera y acudió a una peluquería de Alcorcón. Fue ingresada durante la madrugada del 6 de octubre.

Entre que dejó el Carlos III y ese momento, avisó en dos ocasiones al Servicio de Prevención para advertir de que tenía fiebre. Pese a que había estado en contacto directo con el ébola, los responsables no ordenaron su ingreso porque no alcanzó los 38,6 grados, lo que ha servido al portavoz del Gobierno autonómico, Salvador Victoria, para asegurar que el procedimiento "se ha cumplido".

Mercedes Vinuesa, directora de Salud Pública del Ministerio, ha admitido ante el Comité de Seguridad Sanitaria de la UE que pudo haber "relajación" de algunos procedimientos. Fernando Simón, coordinador del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio, confesó a la Cadena Ser que "quizá habría que haber aplicado un protocolo de aislamiento" de forma inmediata.

La imprudencia

La ambulancia que trasladó a Teresa al Hospital de Alcorcón el día 6 no estaba aislada. Pese a que avisó de que podía tener el ébola, el médico que se desplazó hasta su domicilio lo descartó. El camillero reclamó ayuda al Centro Coordinador de Emergencias, pero desde allí le insistieron en que la llevase al Hospital de Alcorcón, como reveló El País. La ambulancia estuvo en fucionamiento otras 12 horas y trasladó a 7 pacientes más sin ser desinfectada.

Una vez en el Hospital, Teresa se somete a un primer diagnóstico en las zonas comunes. Solo es aislada después. El doctor José Manuel Parra, que entró de guardia a las 8.00 horas, le prestó atención vestido con un traje protector de nivel 1, insuficiente según la OMS. El Hospital solo le dio el de nivel 2 una vez que se confirmó el positivo, pero este tampoco le servía porque las mangas le quedaban cortas "en todo momento", según la carta que ha enviado a sus superiores.

El galeno solicitó el traslado de la paciente al Carlos III a las 17.00 horas, pero la ambulancia especializada no llegó hasta las 0.00 horas. Cuando se fue, las empleadas del servicio de limpieza se negaron a entrar en la habitación que había ocupado Teresa porque no habían recibido ninguna formación al respecto.

El error humano

"El fallo pudo ser al quitarme el traje", admitió la afectada en conversación con El País. Germán Ramírez, miembro del servicio de Medicina Interna de la Unidad de Enfermedades Tropicales del Carlos III, aseguró tras hablar con ella en tres ocasiones que Teresa le transmitió la "posibilidad" de que se hubiese tocado la cara con uno de los guantes con los que recogió los enseres de la habitación del fallecido García Viejo. El consejero de Sanidad cree que Teresa "pudo haber mentido" sobre su fiebre y la acusa de haber "ocultado datos" sobre lo que ocurrió.

Este extremo no podrá comprobarse, puesto que las cámaras que vigilaban el proceso de retirada del traje protector trasmitían, pero no grababan lo que sucedía en la habitación en la que el personal se desvestía. Además, esta posibilidad no coincide con el procedimiento establecido, ya que el primer par de guantes exteriores es lo primero que debe retirarse. Sanidad no puede confirmar que Teresa estuviese asistida por otra persona, como recomienda la OMS. El protocolo de Sanidad no establece esta medida.

Los fallos de comunicación

El caos informativo ha reinado desde que la Comunidad de Madrid hizo público el contagio. La Consejería y el Ministerio tardaron dos días en coordinar la política informativa. Ana Mato compareció el lunes 9, pero derivó todas las explicaciones a los técnicos y fue incapaz de transmitir tranquilidad o certezas acerca de cómo había ocurrido la infección.

El consejero Javier Rodríguez desapareció del panorama mediático hasta el miércoles, cuando compareció en la Asamblea de Madrid y acusó a la auxiliar infectada de mentir.

Tanto Teresa como el doctor que la trató en Alcorcón han asegurado que se enteraron de que el diagnóstico por ébola era positivo por los medios de comunicación, y no por las autoridades sanitarias.

El hospital desmantelado

La Comunidad de Madrid comenzó a cerrar la unidad de alertas del Carlos III, la UCI o los servicios de microbiología a principios de año y trasladó personal y equipos a La Paz. Las medidas se enmarcaban en el plan de ahorro por el que convertiría el hospital de referencia para pandemias y enfermedades emergentes en un centro para enfermos crónicos y de larga estancia. Cuando Sanidad decidió repatriar al misionero Miguel Pajares, la Comunidad tuvo que recuperar las instalaciones del Carlos III a la carrera.

Ahora, el Ejecutivo regional admite que se ha visto obligado a contratar a sanitarios en paro porque los profesionales de plantilla se niegan a atender a los enfermos y sospechosos de padecer ébola en estas circunstancias.

Además, Madrid es la única región que carece de Dirección General de Salud Pública. Esperanza Aguirre decidió prescindir de este organismo en 2008. El personal de enfermería de los servicios de Urgencias y Cuidados Intensivos de La Paz reclamó ante los juzgados de Plaza de Castilla el pasado julio que investigase el desmantelamiento del Carlos III y la inexistencia de protocolos de actuación para estos casos.

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