Giulio Andreotti, c1970s
El varias veces primer ministro italiano Giulio Andreotti, que fue juzgado por mantener relaciones con la mafia, retratado en torno a 1970 © TEAM Editorial Services / Alinari- Courtesy The Archive of Modern Conflict

A primeras horas de la tarde del 12 de diciembre de 1969, un atentado con una bomba causó 17 muertos y 88 heridos en las oficinas de un banco de la Piazza Fontana de Milán. Aunque la policía señaló a grupos anarquistas, el explosivo fue colocado por militantes neofascistas con la ayuda de los servicios de espionaje italianos.

Fue el comienzo de los anni di piombo (años de plomo) que sumieron a Italia durante toda la década de los años setenta en una guerra civil larvada, nunca declarada ni admitida pero real: hubo 140 atentados en el país, secuestros, asesinatos, terrorismo, ataques de la mafia, desgobierno, corrupción y acciones secretas de varios grupos clandestinos.

Aldo Moro, 'cordero sacrifical'

El clímax del terror fue el secuestro y asesinato del primer ministro democratacristiano Aldo Moro por el grupo marxista Brigadas Rojas, en un desenlace en el que varios historiadores han señalado la complicidad por inacción del presidente de la república Giulio Andreotti, relacionado con la mafia, que estaría interesado en que su compañero de Gobierno fuese el agnello sacrificale (cordero sacrifical) porque había intentado coaligarse políticamente con el Partido Comunista.

La crónica de aquellos años demenciales está condensada en la exposición Amore e Piombo: The Photography of extremes in 1970s Italy (Amor y plomo: la fotografía de los extremos en los años setenta en Italia), programada dentro de la Brighton Photo Biennial que se celebra hasta el 2 de noviembre en la ciudad inglesa. La muestra está organizada especialmente para la bienal por la galería Photoworks y el Archive of Modern Conflict, una organización dedicada a la documentación gráfica de los conflictos sociales, políticos y bélicos del siglo XX.

'Colección inigualable'

Las fotografías de esta "colección inigualable", como la llaman los promotores, procede de los archivos de la agencia de reporteros romana Team Editorial Services, montada por el periodista, escritor y héroe de la resistencia antinazi Franco Lefèvre. La agencia empezó por dedicarse a mostrar la dolce vita de la capital italiana durante la época dorada de los estudios de Cinecitá, cuando la ciudad era una fiesta sin fin en la que participaban actores como John Wayne, Lauren Bacall, Liz Taylor, Sophia Loren, Alain Delon, Kirk Douglas, Audrey Hepburn, Rock Hudson...

La presencia en Italia de las superestrellas de la pantalla y el aumento de difusión de los tabloides dedicados al cotilleo confluyó en la aparición de los paparazzi, cazadores de estrellas cuyo nombre apareció por primera vez en film de Federico Fellini que también bautizó la época, La dolce vita (1960).

Los fotógrafos pasaron de ser 'paparazzi' de estrellas de cine a reporteros de sucesos Del ambiente relajado y loco se nutrían los reporteros de la agencia, quienes en pocos años vieron como la temática de su trabajo cambiaba del amor al que hace referencia el título de la muestra al plomo de los años sangrientos de la ilegalidad creciente y en los que cualquier cosa parecía posible: desde el descubrimiento de las operaciones secretas de la logia masónica P2 hasta la constatación de que el Banco Ambrosiano, propiedad del Vaticano, había incurrido en graves delitos fiscales y de lavado de dinero.

Entre el 'glamour' y los atentados

El equipo de la agencia se entregó por entero a las "imágenes de confrontación" entre el glamour del cine y la farándula y la documentación de atentados, asesinatos en la vía pública, bombas de la mafia, secuestros y terrorismo. Entre las fotografías que se exponen —junto a noticieros televisivos, diario y libros de la época— hay algunas involvidables como la de Andreotti en 1970 tomado en contrapicado, con gafas oscuras y gesto de capo o la del joven chapero Pino Pelossi en 1976, cuando confesó haber participado en el brutal asesinato del cineasta Pier Paolo Passolini.

Notable evidencia de una época turbulenta marcada por la intriga y el caos. "Lejos de ofrecer respuestas", dicen los organizadores de la exposición —que también dará lugar a un libro con el mismo título—, Amore e Piombo: "presenta para el escrutinio público" la "notable y brillante evidencia de la herencia fotográfica de una época turbulenta" marcada por "la intriga y el caos".

Otra de las grandes cronistas gráficas de la época fue la siciliana Letizia Bataglia, la primera que se atrevió a romper el código de silencio de la mafia y mostrar los resultados sangrientos de la guerra de la cosa nostra contra el Estado. Trabajó como fotógrafa para el diario de izquierda de Palermo L'Ora hizo 600.000 fotos.