'Tras el fogonazo', fotos sobre el miedo a una guerra nuclear y el 'sublime espectáculo' atómico

  • Un libro y una exposición explican cómo la fotografía sirvió para documentar las funestas armas atómicas y, en muchas ocasiones, para justificarlas.
  • La 'narrativa nuclear' estuvo casi siempre dominada por el 'espectáculo tecnológico': hongos, superbombarderos, 'la bomba' como símbolo de progreso...
  • 'After the Flash' y  'Camera Atomica' documentan como las imágenes mostraron 'fuerzas invisibles y sitios prohibidos' para componer una 'memoria nuclear' colectiva.
Postal anónima de una prueba atómica de los EE UU en el desierto de Nevada
Postal anónima de una prueba atómica de los EE UU en el desierto de Nevada
Collection of John O'Brian

Allá donde ocurra o se produzca un evento nuclear, una cámara fotográfica estará presente. De esta base, la inherente relación entre las explosiones atómicas y la lente encargada de grabarlas y mostrarlas, nacen un libro y una exposición que muestran las ansiedades y el miedo provocados por una posible guerra entre bloques y despiezan la forma en que la "narrativa nuclear" se ha encargado de mostrar "fuerzas invisibles y sitios prohibidos" con una intención casi siempre dominada por lo "sublime" del "espectáculo tecnológico".

La exposición After the Flash: Photography from the Atomic Archive (Después del fogonazo: fotografía del archivo atómico) y el libro Camera Atomica (Cámara atómica) llegan al mismo tiempo para recorrer la representación gráfica que ha creado la "memoria nuclear" colectiva. La muestra se celebra en la galería Work de Londres entre el 10 de octubre y el 20 de diciembre y el libro, del que están seleccionadas las imágenes de la exposición, está editado por Black Dog Publishing [304 páginas y un PVP de 14,95 libras esterlinas].

Hurtando la representación humana

El autor del libro y comisario de la exposición, el historiador John O'Brian, afirma que ambas iniciativas exploran la relación entre la fotografía y las tecnologías nucleares, basadas en las nociones de "visibilidad e invisibilidad", dado que los promotores de la bondad nuclear o los partidariosde las armas atómicas siempre prefirieron emplear un enfoque dominado por lo "sublime" del "espectáculo tecnológico", hurtando la representación humana y sustituyéndola por hongos causados por explosiones de tremenda fuerza, superbombarderos, misiles, submarinos... En suma, "la bomba como símbolo de progreso", añade.

El autor escribe en el libro que la capacidad de los seres humanos de "destruirse a sí mismos" demostrada tras la explosión de las primeras bombas atómicas en 1945 sobre Japón dió paso a una época en la que florecieron la ansiedad y el miedo a la guerra nuclear total y, al mismo tiempo, los instrumentos de propaganda para neutralizar la sensación de peligro firmados o patrocinador por los defensores del átomo.

Cita como ejemplo palmario la película de animación de Walt Disney de 1957 Our Friend the Atom (Nuestro amigo el átomo), una "fantasía nuclear" donde la energía atómica era presentada como "un camino para garantizar las bendiciones de la paz" mientras, en la misma época, los escolares de los EE UU recibían instrucciones de comportamiento ante un eventual ataque con misiles de la URSS.

'Formación de la percepción pública'

La fotografía ha jugado un "papel crucial" en la "formación de la percepción pública de la era atómica y su legado de ansiedad". Las cámaras no sólo registraron los miles de ensayos nucleares —más de mil de los EE UU entre 1945 y 1992 y más de 700 de la URSS en el mismo periodo—, sino que también fueron utilizadas como instrumentos de propaganda o protesta, "dando forma a las fuerzas invisibles y sitios prohibidos que rondan las concepciones populares del mundo nuclear", dicen los organizadores de After the Flash.

Las fotografías de hongos posteriores a las explosiones, refugios nucleares familiares, procesos técnicos y lugares de almacenamiento componen una "historia entrelazada" entre el arte de construir imágenes y las tecnologías nucleares, trazando "líneas confusas" entre lo atómico entendido como espectáculo y la "documentación humanitaria" para proteger a las potenciales víctimas de la explosión de los ingenios nucleares o los accidentes y fugas en plantas de energía.

Historia fotográfica del 'camino atómico'

El volumen compendia la historia fotográfica del "camino atómico", incluye ensayos históricos, técnicos y documentales y reúne más de 250 fotos de archivos públicos y privados, con obras de fotógrafos anónimos y otros de gran fama, entre ellos Weegee, Barbara Kruger, Sandy Skoglund y Garry Winogrand.

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