"No nos hicieron análisis periódicos", denuncian sanitarios que trabajaron con el ébola

  • Algunos de los sanitarios que trabajaron con los dos sacerdotes enfermos de ébola han denunciado las condiciones en que trabajaron, con serias carencias.
  • Los trajes que utilizaban no eran herméticos y llevaban unos guantes independientes del traje, además de unas gafas de protección también independientes.
  • Las enfermeras, auxiliares y demás personal apenas recibieron una formación superficial antes de comenzar a tratar a los dos sacerdotes.
  • Las asociaciones de enfermería denuncian que se ha actuado con improvisación y "adaptando el protocolo a las carencias".
Fotografía facilitada por el Ministerio de Defensa de la llegada del religioso y médico español Manuel García Viejo, infectado de ébola, a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid), en un avión medicalizado desde Sierra Leona.
Fotografía facilitada por el Ministerio de Defensa de la llegada del religioso y médico español Manuel García Viejo, infectado de ébola, a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid), en un avión medicalizado desde Sierra Leona.
MINISTERIO DE DEFENSA / EFE

Algunos de los sanitarios que atendieron tanto al sacerdote Miguel Pajares, el primer español infectado de ébola que fue repatriado a España como a Manuel García Viejo, el segundo, han elevado graves acusaciones y críticas a los medios y la planificación con la que se llevó a cabo la atención de los enfermos, después de que se haya sabido que una de las sanitarias que les trató se ha contagiado con el virus.

El hermetismo y el miedo es una de las constantes entre el personal sanitario implicado, que muestra reticencias a hablar puesto que temen represalias si son identificados.

Según cuentan varias personas cercanas a los hechos, la mayoría de las personas que trató a los enfermos, entre las que había enfermeras, auxiliares, interinas y médicos, no tenía ninguna formación previa y recibieron apenas media hora de curso sobre la forma correcta de ponerse los trajes, que no eran del todo herméticos.

Estos monos eran completados con tres pares de guantes independientes del traje y con unas gafas de protección. El problema es que esos trajes no transpiran y no tienen sistema de refrigeración por lo que "no se podían tener puestos más de 25 minutos, porque te asfixiabas", cuenta uno de los sanitarios implicados a 20minutos.es. "Siempre entrábamos de dos en dos y fuera había alguien a medio vestir por si teníamos problemas. Hubo gente que no soportaba ponerse el traje".

Una vez que salían de la habitación, donde eran monitorizados por circuito cerrado de televisión accedían a una esclusa, donde debían quitarse el traje. "Había gente que por su complexión física tenía problemas para quitarse el traje, que no se podía tocar por su parte exterior", cuentan los testigos. Después, el traje era desechado y los sanitarios (unas seis personas por turno) pasaban a otra habitación a ducharse.

Algunas de las personas que atendieron a los dos sacerdotes desmienten las palabras del Ministerio de sanidad sobre el control que se hizo del personal sanitario. "Nunca nos hicieron análisis periódicos de sangre, acababas el turno y te ibas a casa sin más". Recibieron consignas como "que nos tomáramos la temperatura tres veces al día y avisáramos si pasábamos de los 38 grados". Este mismo lunes aún había sanitarios que no habían recibido ninguna instrucción concreta ni llamamiento de control.

Informes profesionales de alerta

El presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado, ha señalado que pedirán a las autoridades sanitarias una investigación "a fondo" tras el contagio de ébola de la auxiliar de enfermería..

González Jurado ha explicado que este mismo fin de semana había recibido un "informe muy profundo y documentado" de un profesional analizando el protocolo seguido en los hospitales en el tratamiento de los posibles casos de ébola, en el que se ponía de manifiesto que las medidas que se adoptan "son muy seguras desde el punto de vista de la salud pública, mientras que desde el punto de vista laboral presentan muchos problemas".

"No quiero alarmar sin estudiarlo en profundidad, pero se trata de una queja importante y muy bien documentada", ha señalado. En este sentido, ha señalado que "la protección de la profesión no es lo más importante para el sistema y a veces se la deja en una situación incómoda, cuando no indefensa". El informe, no obstante, sí recoge una protección adecuada para los pacientes.

Además, ha lamentado que desde que llegó el primer caso de ébola a nuestro país y se tomaron las primera medidas no se ha informado ni se ha pedido opinión al colectivo enfermero. "No se nos ha hecho partícipes de los protocolos y en ningún momento se nos ha recabado opinión", ha aseverado.

Improvisación y falta de medios

La Asociación Madrileña de Enfermería (AME) publicaba en su blog que "los sindicatos al unísono han respaldado la versión que, en privado, ofrecen los trabajadores de la sanidad pública madrileña". Victoria Trujillo, presidenta de la Asociación Madrileña de Enfermería Independiente hacía ver que "cuando la enfermedad está aquí, se está actuando a golpe de improvisación".

Como ejemplo pone "los trajes de aislamiento, imprescindibles para proteger al personal y para evitar la propagación, que se llevaron a La Paz porque su gerencia dijo que se harían cargo de estas alertas allí, y luego volvieron al Carlos III, justo antes de que se le declarase referencia en dichas alertas".

La asociación denunció ya en Agosto que "El Carlos III, en proceso de desmantelamiento tras su integración en La Paz, carecía hasta el día 6 (de agosto) de laboratorio de aislamiento, material como las escafandras con oxígeno, y de UCI". Así, según publican en su web, "fue el día 6 por la tarde, víspera de la llegada de Pajares al hospital madrileño, cuando la dirección del centro reunió a los médicos y enfermeros para que tuvieran conocimiento de un pequeño protocolo de actuación".

Según su versión, "en apenas un día se montó un laboratorio en la sexta planta del centro y el material necesario para tratar con seguridad a Pajares se recibió el mismo día de su llegada como por arte de magia".

"Se modificó el protocolo en base a las carencias"

La propia asociación publicaba en su blog la carta de un enfermero que trató a los enfermos de ébola y que pretendía denunciar "las irregularidades que han estado cometiendo la dirección de enfermería de dicho hospital en su conjunto". Asegura el enfermero, que no se identifica, que el hospital no estaba preparado para tratar ni acoger el ébola: "Los protocolos originales del Ministerio de Sanidad fueron modificados a gusto para poder adaptarse a las carencias que tenía el hospital", explica.

"Si no tenemos presión negativa decimos que como no está demostrada la trasmisión aérea no es necesario tal medida", ejemplificaba el enfermero en la misiva.

Sobre la formación, el enfermo aseguraba que "el servicio de Medicina Preventiva del hospital impartió dos charlas informativas (45 minutos) de como son los equipos de protección personal necesarios". Sin embargo, denunciaba que "en aquellas charlas y por la inexperiencia del mismo personal que las impartía, los trajes se rasgaban, sustituían las calzas por bolsas de plástico, no existían escafandras completas y venían a decir poco más o menos que había que hacer un apaño para cubrirse la cara con cinta de carrocero".

"Se comete otra negligencia más enviando a un personal sin formación alguna en Riesgos Biológicos a tratar a un paciente afecto de una de las infecciones más peligrosas conocidas declarada por la OMS a nivel mundial" y recuerda que "existe una unidad específica con formación para tratar estos casos: la Unidad NBQ o la Unidad Militar de Emergencias UME".

Termina asegurando que "al personal que pasa por allí no se le hace ningún tipo de seguimiento ni medida epidemiológica cautelar. Una vez terminado su turno se marcha alegremente a su casa".

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha acusado al Gobierno de actuar con "irresponsabilidad", tras la confirmación del primer caso de contagio de ébola en España. "Gracias al Gobierno de Rajoy y a la inefable ministra Mato, una terrible enfermedad confinada a África desde hace 40 años ya ha llegado a Europa", asevera la plataforma, que califica este hecho de "enorme gravedad".

La FADSP ya advirtió de las consecuencias que podrían derivarse del traslado de los religiosos afectados a España, debido al "desmantelamiento" de la unidad de infecciosos del único centro que podría hacer frente a esta enfermedad, que "ya no disponía ni de un laboratorio, por lo que las secreciones infectadas de los pacientes debían trasladarse diariamente al hospital La Paz".

"Una de las profesionales que han atendido a la segunda víctima no solo no estaba confinada, en cuarentena durante el tiempo de incubación de la enfermedad (2-21 días), sino que a los 9 días del fallecimiento del religioso, dentro del plazo de riesgo de contagio, la paciente se ve obligada a acudir a un servicio público de urgencias", argumenta.

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