Derribos en El Ventorro
Vecinos de El Ventorro, operarios y policías observan cómo derriban las chabolas del poblado. JORGE PARÍS

La Comunidad de Madrid ha procedido este miércoles al realojo de 11 nuevas familias del poblado chabolista El Ventorro, que se suman a las 22 que ya han sido reubicadas desde que se inició el desmantelamiento del núcleo el pasado mes de diciembre, según ha explicado el Gobierno regional en un comunicado.

El desmantelamiento de El Ventorro, que se espera concluir este mismo año, supone la culminación de un "ambicioso" programa de erradicación del chabolismo que ha permitido eliminar desde 2009 los poblados de El Cañaveral y Las Mimbreras y el núcleo de Santa Catalina, lo que ha supuesto el realojo de 244 familias.

El Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) ha venido desarrollando programas de apoyo social a los residentes en este núcleo chabolista asentado desde los años 70 en el distrito de Villaverde, con iniciativas dirigidas fundamentalmente a facilitarles el acceso a los servicios y recursos existentes, prestar apoyo a la escolarización de los menores, promoción de la salud, etc.

El programa de erradicación de los núcleos chabolistas históricos de Madrid, que concluye con el desmantelamiento de El Ventorro, se ha llevado a cabo en colaboración entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, que firmaron un convenio en 2008 con este objetivo, y una planificación rigurosa y estructurada. En total, el programa ha supuesto una inversión de 110 millones de euros financiados por ambas administraciones.

En 2009 finalizó el desmantelamiento de El Cañaveral, del que se realojaron 79 familias y en 2011 fueron erradicados Las Mimbreras y Santa Catalina, que supusieron el realojo de 66 y 99 familias respectivamente. Tras el desmantelamiento de El Ventorro (y exceptuando la Cañada Real, que se trata de un barrio de construcciones ilegales de distinta tipología que ha requerido la creación de una Ley), únicamente quedarían dos núcleos chabolistas, Río Guadarrama-Las Sabinas, en Móstoles, y El Gallinero, en Villa de Vallecas.

El primero de ellos también va a ser erradicado próximamente, conforme al convenio suscrito el pasado mes de noviembre entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Móstoles. En El Gallinero, por su parte, el IRIS lleva trabajando desde 2009 prestando atención social y educativa a las familias que residen en él, que por sus características no son susceptibles de ser realojadas.

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