Policía en botellón
Policías municipales de Madrid en una operación contra el botellón en la capital. Ayto. Madrid

Hasta ahora, era sencillo hacer botellón en los barrios periféricos de Madrid sin notar la presión policial. Los agentes se habían centrado en controlar el consumo de alcohol en las plazas del centro de la ciudad y habían descuidado la vigilancia de los barrios exteriores de la M-30. Pero ahora el Ayuntamiento se ha propuesto extender los dispositivos antibotellón a parques y plazas de la periferia: "La campaña contra el consumo de alcohol en las calles se inició en las plazas céntricas de la ciudad y ahora se ha extendido al resto de distritos periféricos, que se habían dejado desatendidos", explican fuentes de la Policía Municipal.

Los vecinos denuncian las molestias, el ruido y la suciedad por los botellonesEsta mayor vigilancia se traduce en un incremento de las denuncias interpuestas por consumo de alcohol en la vía pública durante el último año. Concretamente, en el primer semestre de 2014 se tramitaron 22.691 multas a ciudadanos por hacer botellón en las calles madrileñas, frente a las 20.504 denuncias que se habían puesto en el mismo periodo de 2013, según datos del área municipal de Seguridad. Estas cifras suponen un aumento del 10,7% en un año. "Se están haciendo campañas específicas para controlar el botellón, servicios especiales y mantenidos en el tiempo dedicados exclusivamente a recorrer los puntos habituales de consumo de alcohol", apunta Emiliano Herrero, representante de CC OO en la Policía Municipal.

Los distritos donde más han aumentado las actuaciones antibotellón corresponden a zonas periféricas de la ciudad. Los agentes han puesto el foco, principalmente, en Puente de Vallecas, donde se ha pasado de 42 actuaciones en el primer semestre de 2013 a 958 en el mismo periodo de 2014 (es decir, las intervenciones se han multiplicado por 22 en un año). En este distrito, los vecinos denunciaban las molestias, el ruido y la suciedad provocada por las reuniones de nocturnas de jóvenes en parques como Payaso Fofó, Campo de la Paloma y Palomeras.

Puntos calientes del consumo de alcohol

También han aumentado notablemente las actuaciones en Vicálvaro, donde en un año se ha pasado de solo 8 intervenciones a 161 (es decir, 20 veces más); en Hortaleza (de 32 actuaciones a 176, un 450% más); en San Blas (de 36 a 192, un 433% más); en Fuencarral (de 87 a 399 intervenciones policiales en un año, un 358% más); o en Latina (donde se ha pasado de 263 actuaciones a 803, es decir, un 205% más). Según asociaciones de vecinos de Madrid, otros puntos calientes del botellón en Madrid se encuentran en el Parque Norte de Fuencarral, Pradolongo y Orcasitas (en Usera), Parque de Comillas (Carabanchel), Dehesa Boyal de San Cristóbal (Villaverde), Avenida de Logroño (Barajas) y la Cuña Verde (Moratalaz).

Hemos aumentado el control, pero el botellón no ha terminado, ni mucho menosLos botellones que se celebran en estos barrios son más difíciles de detectar por parte de la Policía, debido a que están formados por grupos menos numerosos que los botellones del centro y están más dispersos. "En el interior de la M-30, los botellódromos se concentran alrededor de las zonas de ocio de Malasaña, La Latina o Azca, o en el entorno de Ciudad Universitaria y Moncloa. Son grupos grandes de jóvenes que coinciden en un mismo lugar para beber antes de entrar en las discotecas. En la periferia, en cambio, son pequeñas pandillas de amigos habituales que pasan la noche en un parque o una plaza con sus bebidas. Es más difícil encontrarlos", explican fuentes policiales.

En cualquier caso, pese al aumento de la vigilancia, los agentes creen que la práctica del botellón es imposible de eliminar únicamente con patrullas. "Hemos aumentado el control, pero el botellón no ha terminado, ni mucho menos. El ciudadano sigue sufriendo las molestias y las seguirá sufriendo mientras no se tomen otras medidas para erradicarlo, principalmente con educación u ofreciendo otras formas de ocio", apuntan desde la Policía Municipal. Además, los agentes consideran que hay falta de plantilla para los dispositivos antibotellón: "Estas campañas se realizan con horas extraordinarias, por falta de policías en los turnos de noche, lo que al final sale más caro al Ayuntamiento".

La cuantía de las sanciones por beber alcohol en la vía pública se endureció a partir de junio de 2013, con la aprobación de la ley autonómica de Dinamización Comercial. Según esta legislación, las multas pueden llegar a los 600 euros en caso de que el denunciado sea un adulto y hasta 500 euros si es un menor de edad (en ese caso, pagarían los padres), aunque existe la posibilidad de reducir en un 40% la multa si el infractor reconoce los hechos y paga antes de 10 días. Además, en caso de que el denunciado sea reincidente se ampliará la multa en 500 euros por cada una de las ocasiones en que haya sido multado con anterioridad. El Ayuntamiento no ofrece datos sobre la recaudación total con estas sanciones, aunque en los supuestos de que todos los denunciados fueran menores y se acogieran a la reducción por pronto-pago, se ingresarían al menos 6,8 millones de euros. De todos modos, esa cifra podría ser inferior, ya que es habitual que las denuncias por botellón acaben siendo recurridas por falta de pruebas, dado que los agentes no tienen medios científicos para comprobar que en realidad se consumían bebidas con graduación.

A la espera de los detectores de alcohol

Por ello, el Ayuntamiento se comprometió a proporcionar a sus agentes municipales detectores para comprobar que las sustancias intervenidas en la calle contienen alcohol. Hasta el momento, los policías solo tienen un método rudimentario para averiguar si los participantes en un botellón están bebiendo licor: utilizando el olfato. Este modo de comprobar el contenido de la bebida genera "indefensión" y "pocas garantías jurídicas" entre los denunciados, con lo que muchas de las multas acaban siendo archivadas. La Defensora del Pueblo solicitó al Ayuntamiento que incorporara un sistema capaz de medir la graduación alcohólica de forma científica y el Consistorio accedió a ello, aunque todavía no se ha puesto en marcha.

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